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Monday, September 14, 2026

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Motorsport

Pongamos que hablo de Madring

El balance del primer Gran Premio de España en el trazado entre Ifema y Valdebebas: éxito logístico, deberes deportivos y un punto de encuentro

· 1,097 words

Día I después de Madring. Kimi Antonelli cruzó primero la meta del Gran Premio de España, el Rey Felipe VI entregó el trofeo al chico que está reventando la Fórmula 1 y el italiano se llevó su merecido baño de masas con el selfie junto al público de la tribuna principal. Era, al mismo tiempo que el paseo de los aficionados hacia el transporte público, el epílogo perfecto a cuatro jornadas de locura que devolvieron a Madrid a la F1 y cerraron una deuda histórica de 45 años. Madring es del Gran Circo y tomando el mítico título del maestro Sabina (1980) ya se hace balance: "Pongamos que hablo... de Madring". La primera edición de Madring se cerró, en líneas generales, con un sabor de boca positivo. El público (353.000 durante los días de acción) no falló, la pléyade de VIPs colocó el evento en una dimensión estratosférica y sobre la pista no existieron los episodios conflictivos inaugurales que habían sido tónica en otros tiempos en la F1. No ocurrió lo de Corea, India o Vietnam (ni se llegó a correr). Y el Gran Premio deja señales que caminan a una comparación con los escenarios modernos de la Fórmula 1, como México o Miami. Existe acción en pista y el envoltorio permite que no sólo sean carreras de coches. Pero las carreras son lo principal para valorar. Y el primer Madring concluyó con una sesión de clasificación trepidante entre muros, una carrera en la que los adelantamientos retrocedieron varias décadas -menos que en Mónaco 2026- y unos riesgos reducidos conforme avanzaban las sesiones. No existió el golpe constante a los muros y la salida de varias banderas rojas, y la degradación desapareció ante un rito conservador de los equipos. Toca mejorar. Así lo transmiten los propios pilotos. "El circuito debe tener la mente abierta. Es un fantástico trazado para la clasificación, pero necesita también serlo de carreras. Espero que con esa actitud y sumando los cambios de la FIA, tengamos más puntos de adelantamiento que nos haga que el circuito nos guste todavía más", explicó Carlos Sainz, su embajador. Apuntaba a unos puntos muy reducidos para mover ficha en carreras y partes que sí pueden ser retocadas. Algo que compartía Fernando Alonso, el otro español de la parrilla: "Tenemos que ver con la FIA qué podemos hacer. Quizá en la 5, 6 o 7 estaría bien hacer algo allí, pero también hay una limitación con la autovía o los puentes. Será un desafío, pero están abiertos a nuestros comentarios". Su análisis estaba claro y sin tardar, se empezó a confirmar que la organización ya trabaja en ajustes. Hay tres zonas, según adelantó el portal británico The Race, en mente: ampliar la chicane de la 5-6 para adelantar, tener una frenada tras la 13 después de venir de la Monumental, y ganar más espacio en la 20. "Creo que debemos buscar la posibilidad de obtener zonas para adelantar y ver que sea posible porque sería un gran favor al resto del evento", valoró Sainz. Más tajante era, por ejemplo, Verstappen. "Yo mismo os diré qué haría con las curvas", soltó tras la qualy. Pero encontraba un motivo. "Básicamente, la dificultad reside en girar mientras se pisa el pie de freno", añadió. Con el salto en la pista se completaría un Gran Premio prometedor. "Ha sido una buena pista, una gran ciudad para venir, una gran organización y sólo necesitamos el punto de adelantamiento", contaba Sainz. Resumía el sentir de la Fórmula 1 y de la gente: todo lo demás había funcionado. No existieron retrasos en el paddock ni en las principales zonas para los aficionados, con una oferta de restauración y cultural por encima de todos los circuitos del resto del mundo. Nada falló en lo que rodea a Madring. Su acceso permitió que la gente acudiese en transporte público (con un Metro que no falló pese a subir su frecuencia) sin embotellamientos ni llenos innecesarios desde primera hora, como ocurre en Silverstone y Spa. Tampoco existieron atascos en el entorno al circuito y el gigantesco paddock permitía que se combinase lo deportivo con el espectáculo sin mayor problema. Sí que existen voces que señalan a las distancias, pero un complejo como Ifema tiene condicionantes inevitables. Al mismo tiempo, dentro del complejo que acogía a la Fórmula 1 no existió ningún problema asociado con la logística, la capacidad de organizar a los equipos o a sus pilotos. De hecho, muchos agradecieron la amplitud de movimiento y no la presión que trazados clásicos, como Zandvoort o Monza, presentan en su zona central. Y, en paralelo, el centro de la ciudad está a apenas un cuarto de hora... con el aeropuerto a la misma distancia. La siguiente pieza clave del nuevo Gran Premio de España es el aficionado. El que no falló y pudo disfrutar de la colección de eventos propios que se concentraban en Madrid desde días antes. Y en los lugares con mayor potencial, como la recta principal o La Monumental, pudieron disfrutar del espectáculo de la Fórmula 1. Aunque vuelven a existir tareas de las que MARCA tomó nota sobre el terreno. Una tiene que ver con las zonas cubiertas que permitan generar más sombras en lugares claves donde el calor aprieta. Al mismo tiempo, existen ciertas curvas donde la propia visión de la pista queda comprometida y exigirán modificar gradas o lugares con entradas a la venta. Pero existe una cara positiva para los aficionados. En solo una edición se ha confirmado que Madring es el circuito con mejores posibilidades para acceder, la oferta de Madrid permite elegir todo tipo de precios y se evitan colas o caminatas que hasta entonces eran la tónica dominante en el Gran Circo. La comodidad es la tónica y los detalles a mejorar también se conocen. Y el broche de Madring lo coloca la experiencia que va más allá de la propia carrera. En muy pocos minutos se unían grandes marcas, empresarios, estrellas del deporte y la cultura; y el punto de encuentro era el mismo: el circuito y sus zonas centrales en el corazón del recinto ferial. Quizá pueda entenderse como una fórmula para VIPs, pero es lo que tiene el campeonato más exclusivo del mundo. En Madrid se compara con lo que ocurre en Miami o México, pero en un punto central de Europa y permitiendo que la fusión se produzca de forma natural. En el complejo comparten espacio tanto el fan del motor y el interesado por lo que ocurre estrictamente sobre la pista, como otro tipo de personalidades. Eso no lo pueden decir muchos Grandes Premios.

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