Kimi Antonelli, el campeón del mundo de F1 que sigue lavando su Mercedes a mano antes de cada carrera
Su padre, Marco, revela que el nuevo campeón sería capaz "de gastarse todo su dinero en coches"
El automovilismo mundial tiene un nuevo héroe: Andrea Kimi Antonelli. El campeón más joven de la historia de la Fórmula 1 y el nuevo favorito de Italia, país al que ha devuelto a la gloria 73 años después de que Alberto Ascari lograse el último título azzurro (con permiso de Mario Andretti, nacido en Italia pero compitiendo bajo bandera estadounidense). Antonelli ha fraguado una trayectoria deportiva fugaz en el automovilismo deportivo, hasta el punto de romper el anterior registro de precocidad en F1 por nada menos que tres años. El italiano logra el título con 20 años y 68 días por los 23 años y 134 días del recordman hasta ayer, el alemán Sebastian Vettel. Sin embargo... su trayectoria como conductor convencional es mucho más corta, y con algún que otro altercado. Empezó, como la de muchos jóvenes de antes y de ahora, con las lecciones de su padre, Marco, con una Fiat Scudo en la que aprendió a utilizar el cambio manual. El examen de conducir lo aprobó con un Volkswagen Golf y a partir de ahí... su relación con los coches se convirtió en algo inhabitual en un chaval de 18 años (nada es habitual en Antonelli desde esa edad, momento en el que ingresó en la parrilla de la F1 cuando aún iba al instituto). Su primer coche de empresa fue nada menos que un AMG GT Coupé 63 de 585 caballos y, como cualquier chaval de su edad, lo primero que hizo fue 'fardar' de deportivo con sus 'colegas': "Lo primero que hice cuando me lo regalaron fue visitar a mis compañeros de clase y dar una vuelta con ellos. Pasé un día genial, sobre todo por verlos tan emocionados. Fue lo que más feliz me hizo", recordaba en una entrevista con La Gazzetta dello Sport. Antonelli tiene muchos rasgos especiales, pero nosotros hemos querido traer aquí uno que habla mucho de su personalidad y que el ya campeón desveló a la ESPN. Todo surgió con una pregunta inocente: si también cronometraba el tiempo que empleaba el lavadero con sus coches de calle. Además de despertar las risas del italiano, su respuesta desvelo una curiosa anécdota con su Mercedes-AMG GT 63. "No, no, no. Me tomo mi tiempo porque hay que hacerlo bien. Hay que limpiarlo bien. Hay que secarlo bien, porque si no se seca bien y queda algo de agua, entonces se ve raro, parece sucio. Así que hay que hacerlo bien, y también por dentro.Por eso, me tomo mi tiempo", explicó. Al parecer, se trata de un ritual familiar que se repite cada víspera de un viaje para un Gran Premio. "Me gusta limpiar mi coche. Nunca uso el lavado automático. Siempre prefiero lavarlo a mano. Como me encantan los coches, me gusta cuidarlos mucho. Me gusta verlos limpios, así que es una actividad que disfruto. Es una rutina", explica. Un detalle de sencillez, que casa con otras de sus costumbres 'calmadas': "Siempre intento hacer las cosas normales, como cualquier ser humano. Así que, ir al supermercado, ir al cine... es más difícil, pero aun así lo hago". "Voy con mis amigos al pub a ver deportes. Sobre todo cuando tenemos fin de semana libre y hay carreras, o tenis, o cualquier otro deporte. Me gusta ir al pub con mis amigos y verlo desde allí, o jugar a los bolos, ese tipo de cosas". En esos dos años con carnet de conducir Antonelli ha tenido también algún que otro susto. El más serio se produjo justo antes de arrancar la temporada que lo ha coronado como el mejor piloto del mundo, cuando estrelló su exclusivo AMG GT 63 PRO 4MATIC+ “Motorsport Collectors Edition” (una tirada de solo 200 ejemplares) en una autopista de San Marino... eso sí, sin consecuencias graves. Más recientemente, en EE.UU. vimos otro altercado, este sí totalmente anecdótico, en el parking del Circuito de las Américas. El joven italiano engranó la marcha atrás en lugar de la D para salir de su plaza quemando rueda para un vídeo de redes sociales del equipo y chocó contra la pared de madera... despertando las burlas de su compañero de equipo, que se encontraba en el coche de al lado. Lo que es seguro es que el nuevo campeón mundial es un auténtico enamorado de los coches, como su propio padre se encarga de explicar en La Reppublica con otra reveleación personal: "Le damos una paga cada mes y tiene que arreglárselas con eso. Si no, solo se gastaría el dinero en coches".
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