YangWang Altior: el descomunal coche eléctrico con el que BYD quiere conquistar el mundo del lujo
El Yangwang Altior es una imponente limusina de 5,60 metros, con cuatro motores eléctricos, un interior digno de una suite presidencial y tecnología capaz de hacerla girar sobre sí misma
BYD quiere demostrar que los fabricantes chinos también pueden competir en el escalón más alto del lujo automovilístico. De ahí que haya elegido una de las cunas del mundo de la exclusividad, Abu Dhabi, para presentar al mundo el nuevo Altior, una espectacular limusina eléctrica con la que pretende llevar su tecnología a un terreno tradicionalmente dominado por marcas como Rolls-Royce, Bentley o Mercedes-Maybach. En MARCA hemos podido asistir a su espectacular puesta de largo en el Palacio Presidencial de Abu Dhabi y hay que reconocer que en vivo impone. Estamos ante un automóvil de 5,60 metros de longitud, con un habitáculo para que cuatro ocupantes viajen a cuerpo de rey, materiales exclusivos, una autonomía que supera los 1.000 kilómetros y algunas soluciones tecnológicas que parecen propias de la ciencia ficción. Como la posibilidad de girar sobre sí mismo o la de mantenerse a flote en una situación de emergencia. Algo de lo que ya son capaces otros modelos de la marca de lujo de BYD. El Altior no es precisamente un coche discreto. Sus 5.600 mm de longitud, 2.030 mm de anchura y 1.590 mm de altura lo colocan entre las berlinas de representación más grandes del mundo. Su distancia entre ejes, de nada menos que 3,50 metros, permite reservar un espacio extraordinario para los ocupantes. Para su diseño, en el que se ha trabajado durante tres años, Yangwang dice haber buscado inspiración en el ding, un antiguo recipiente chino de bronce. Esa influencia se aprecia en las formas contundentes de su carrocería y en un frontal casi vertical, con una parrilla que recuerda a una pieza de alta joyería. Incluso su iluminación tiene algo de espectáculo: 12 elementos luminosos se activan secuencialmente cuando el propietario se aproxima al vehículo. Las puertas también están pensadas para facilitar una entrada casi ceremonial: las delanteras se abren hasta 80 grados y las posteriores hasta 90. Y, como detalle propio de las grandes berlinas de lujo, incorpora paraguas hechos a medida integrados en las puertas. Pero donde realmente pretende marcar diferencias el Altior es en su habitáculo, concebido para que los pasajeros traseros sean los auténticos protagonistas. Solo hay cuatro plazas, con dos enormes asientos posteriores de 'gravedad cero', (la denominación que utilizan los fabricantes chinos para los que incluyen varias reclinaciones y climatización) reposapiernas y un avanzado sistema de masaje mecánico. El espacio tampoco debería ser un problema, con 1.209 mm para las piernas de los ocupantes posteriores. Además, con solo pulsar un botón, el asiento del acompañante delantero puede plegarse para despejar la visión del pasajero que viaja detrás... y maximizar su confort. El lujo está presente en todos los detalles: cuero semianilina, alfombrillas de lana pura, maderas naturales, auténtico jade amarillo de Hetian (una gema muy apreciada en China) y bordados artesanales de Suzhou.(una localidad famosa por cultivar este arte popular) Incluso los mandos metálicos se han desarrollado prestando especial atención al sonido y las sensaciones que transmiten al accionarlos. Y la tecnología no se queda atrás. El YangWang Altior equipa un sistema de sonido Dynaudio Platinum Evidence con 39 altavoces, una pantalla de 21,4 pulgadas que se eleva eléctricamente y dos frigoríficos, uno delante y otro detrás. El posterior, con 5,5 litros de capacidad, permite tanto enfriar como calentar su contenido. También dispone de un modo de relajación que, mediante una sola pulsación, reclina los asientos, eleva los reposapiernas, cierra las persianas y ajusta la iluminación, la música, la climatización aromática y activa los masajes para crear un ambiente de descanso. Con todo este despliegue de confort, casi que lo de menos es la mecánica. Pero debajo esa carrocería se esconde otra de las grandes bazas de BYD: su tecnología eléctrica. El Altior utiliza la plataforma e4, con cuatro motores eléctricos independientes, uno encargado de controlar la fuerza motriz en cada rueda. El sistema puede realizar ajustes más de 100 veces por segundo para optimizar la estabilidad y el comportamiento. Esta configuración permite algunas maniobras poco habituales en un automóvil de semejante tamaño, como girar prácticamente sobre su propio eje. También incorpora una función de flotación de emergencia (que en su día incluso pudimos experimentar en el YangWang U8) para situaciones en las que el vehículo acabe accidentalmente sumergido en agua. La suspensión inteligente DiSus trabaja conjuntamente con los motores para controlar los movimientos de la carrocería (una labor ardua en un mastodonte de este tonelaje) y anticiparse a las irregularidades de la carretera, buscando el máximo confort de marcha. Además, utiliza la segunda generación de la batería Blade de BYD, que le permite anunciar más de 1.000 kilómetros de autonomía en el ciclo de homologación chino CLTC, una cifra que, ojo, sólo debe servirnos como referencia porque no es directamente comparable con las WLTP europeas. También contará con la nueva tecnología de carga ultrarrápida FLASH Charging, aunque la marca todavía no ha comunicado sus prestaciones concretas. El Altior estrena asimismo el procesador Xuanji A3 de 4 nanómetros, desarrollado por BYD, que gestiona su avanzado sistema de asistencia a la conducción God's Eye A, con funciones de asistencia para circular por ciudad, autopista y aparcar. El nuevo Yangwang Altior se ofrecerá en dos variantes, Executive y Bespoke, esta última con mayores posibilidades de personalización. La marca también ha anunciado una primera edición especial limitada, denominada Shanhe Dingyun, que combina tonos exteriores marrones y dorados con un interior inspirado en el jade. Por el momento, BYD no ha anunciado el precio de su nueva berlina de representación ni ha confirmado los mercados en los que estará disponible (por tanto, nos quedamos con la duda de si lo veremos en Europa). Lo que sí parece claro es que, con el Altior, el fabricante chino quiere demostrar que su ambición no termina en los eléctricos populares: también aspira a conquistar a los clientes más exigentes del mundo
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