Stupaczuk se reinventa y ya llama a la puerta del 'Club de los Diez'
El argentino, que debutó en 2014, se mantiene vigente tras su primer gran título en 2016 convirtiéndose en uno de los jugadores más regulares de la historia moderna.
¿Tiene el selecto ‘Club de los Diez’ nuevo miembro? A este distinguido grupo que reúne a los jugadores que han sido capaces de, al menos, ganar un trofeo por año 10 temporadas consecutivas aspira Franco Stupaczuk en su décima temporada completa en la élite del pádel y que le sitúa a la altura de unos pocos elegidos como Fernando Belasteguín, Juan Martín Díaz, Pablo Lima, Sanyo Gutiérrez o Paquito Navarro. Hay que remontarse muchos años atrás para hablar de la irrupción del ‘Polaco’. Cuando su casi impronunciable apellido era desconocido, el primer seudónimo que se asoció a su nombre fue el de ‘Los Superpibes’. La irrupción junto a un también joven Martín Di Nenno alteró el pádel profesional cuando en 2013 ganaron el Mundial, debutaron un año después en World Padel Tour y ya en 2015 lograron su primer título con el Barcelona Challenger. Por aquel entonces el pádel era un deporte de nicho que se miraba con asombro en sus primeras emisiones en la televisión en abierto. Unos años en los que Bela y Lima eran tan imbatibles que se tuvo que cambiar la pelota a una más viva y en los que tan solo había tres torneos al año fuera de España. En ese contexto, por la desgracia ya conocida de su compañero, Franco empezaría su carrera en solitario. Era 2016 y un joven Stupa compartiría primer proyecto y aprendizaje junto al brasileño Marcello Jardim, un veterano de mil batallas, con el que dejaría para el recuerdo aquella actuación en La Rural de Buenos Aires donde el zénit de los cuartos de final ante la pareja tres le valió el emblemático cántico de la grada de "Olé, olé, olé, olé, Franco, Franco". Un año en el que llegaría también su segundo título Challenger, este junto a Fede Quiles en la Costa del Sol y se alzaría con el título de Jugador Revelación en los prestigiosos PadelSpain World Padel Awards. Un 2016 que le valdría para ponerse en el escaparate por su juego eléctrico, ágil, vistoso y de determinante remate en suspensión, que le haría dar el salto cualitativo de la mano de Cristian Gutiérrez. Con ‘El Gordo’ (apodo cariñoso con el que se conoce al genio de Mar del Plata), llegaría el primer título. En julio de 2017 y a los 21 años Stupa se coronaría por primera vez en la élite y por partida doble y consecutiva. Los Open de Mijas y Gran Canaria le verían asaltar la victoria junto a Gutiérrez y aunque no llegarían más aquel año, pisaría varias finales para volver a tocar el éxito ya entrado el 2018 con el Granada Open. Dos temporadas con Gutiérrez le valdrían para dar un nuevo salto en un proyecto junto a Mati Díaz. Un tándem que no acabaría de funcionar por las lesiones y recaídas de ambos durante todo el curso, pero que también vería campeonar a Franco con el ‘Warrior’ en el Córdoba Open y le haría estar entre los mejores. Así llegaría 2020, el año más sui generis de la historia moderna. Una temporada en la que afrontaría una prometedora unión con Sanyo Gutiérrez, el ex número uno. Partiendo como pareja 3 el argentino viviría un vía crucis personal quedando desdibujado y sometido a un exceso de presión externa e interna que sintetiza a la perfección aquel remate para ganar el partido en las semifinales de Marbella, el primer torneo de la temporada, y que quedaría en el limbo de la verja ante unos debutantes Galán y Lebrón que acabarían marcando una época. Una tibia temporada en la que también lograría la victoria en Menorca y que le llevaría tras varios años adoptando el rol de meritorio, de joven talento, a apostar por ser el líder de un proyecto. Entrando en la madurez deportiva con 24 años el discípulo de Carlos Pozzoni (no se puede entender su carrera sin el que ha sido su fiel entrenador y asesor) apostaría por el español Álex Ruiz para crecer y reclamar el foco. 2021 sería un año sobresaliente para una dupla que empezaría con la vitola de tapada y que acabaría el curso con dos campeonatos en Cagliari y Ciudad de México y hasta tres finales más para escalar a la cuarta plaza del ranking. Unos resultados exigentes y difíciles de igualar que acabarían por separar sus caminos iniciado el segundo trimestre de 2022 para que volara en busca de éxito junto una leyenda como Pablo Lima. Con el brasileño lastrado a causa de unos problemas de rodilla que arrastraba desde 2021, Stupa alcanzaría su mejor versión hasta el momento. Más hecho como jugador, con más recursos y una curva de aprendizaje notable en la gestión de los partidos y la toma de decisiones, tocarían la victoria por partida doble en la transición World Padel Tour y Premier Padel. Un campeonato en Francia más cuatro finales en el circuito de Damm y dos trofeos en Mendoza y Newgiza en el nuevo circuito catarí serían la cuenta final de un 2022 en el que, además, volvería a reavivar la llama de ‘Los Superpibes’ en el Mundial pasando por encima de la dupla española Coello y Galán en la final para forzar el tercer punto que haría campeona a Argentina. Así arrancó 2023, reavivando la llama donde hubo cenizas. El Mundial volvería a unir a Stupaczuk y Di Nenno en una versión 2.0 madura, hecha y con la ambición de asaltar el trono mundial que ilusionaba al deporte de la pala por la mística de su pasado. No lo conseguirían, cierto, pero su temporada sería para enmarcar con cinco títulos y siete finales entre los dos circuitos llegando a pelear el número uno en WPT y quedando solo por detrás de dos parejas de época como Tapia-Coello y Galán-Lebrón. Pero de ilusión no se vive. Ni se gana. Y lo que el 2024 enseñó a Franco fue que el deporte se rige por los resultados, ese juez imparcial que no entiende de emociones ni sentimientos, y que obligaría a decir adiós a la segunda etapa de la pareja argentina. Su siguiente paso sería apostar por un joven talento para cerrar el año. Mike Yanguas sería el elegido y tras un periodo de adaptación en el que tardarían en llegar los resultados, lograrían acabar empastando en el tramo final de 2024 logrando la victoria en Newgiza y dos finales más en Kuwait y Acapulco que hacían presagiar un futuro prometedor. Pero no sería así. El 2025 apuntaba a la continuidad de un proyecto en clara progresión, pero en el deporte hay llamadas que hay que coger. Y al otro lado del teléfono estaba Juan Lebrón que buscaba en el argentino un nuevo status para asaltar la cima. Stupa no dudaría en darle el “sí” para recuperar el paso perdido de la zona más alta del ranking y ya en el primer torneo del año solo les separaría del título la tiranía de los Golden Boys. El río revuelto del boicot de los jugadores al circuito acabaría premiando a unos Stupa y Lebrón que irían como cabeza de cartel al tercer torneo del año en Cancún haciéndose con la victoria. Un título que, a pesar de jugar por momentos a un gran nivel, quedaría en un brindis al sol por los excesos, la presión y la falta de resultados y que acabaría por finiquitar el proyecto a falta de dos torneos para el cierre de año. Así volvería a buscar cobijo de forma temporal en la era 3.0 de Stupa y Di Nenno, pero esta vez lejos de las opciones de victoria. Y así nos plantamos en 2026, el año más duro de la carrera del ‘Rayo’. Una temporada que arrancó de nuevo con Mike Yanguas y en la que a pesar de ganar el FIP Platinum de Albania no lograría encontrar el equilibrio llevándole a encarar el parón veraniego para bsucar nuevos aires, esta vez en un perfil diferente como Jon Sanz. Un acierto que daría resultados rápidos y que ha recuperado para la causa a un jugador que vuelve a lucir regular, completo y ganador que refleja las cuatro finales casi consecutivas logradas, el título del FIP Gold de Belgrado y la eliminación de Chingalán en Rotterdam y Düsseldorf. Un recorrido, largo, intenso y exitoso para un jugador que ya ha cumplido los 30 y que detalla cuál es la envergadura de Stupa en la era moderna del pádel. El mismo bagaje en el que ha logrado títulos todos y cada uno de los años desde su salto a la élite diez temporadas atrás (2017-2026). Tres más como ganador si consideramos los campeonatos Challenger de su primerísima etapa y los FIP de esta última. Como hicieran, entre otros, Bela (1996-2022), Juan Martín (1994-2015), Lima (2009-2022), Sanyo (2011-2022) o Paquito (2014-2023). Casi diez años situado en el top-4 de parejas habiendo rendido con cada compañero con el que ha jugado y que junto a su palmarés son la constatación de que Stupa es ya uno de los jugadores más regulares de la historia del pádel moderno. Y, sí, los integrantes del ‘Club de los Diez’ fueron en algún momento números uno y probablemente Stupa no lo consiga. Pero quizá no le haga falta para tener el estatus que se ha ganado.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.