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Wednesday, September 9, 2026

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Jorge Martínez: "Me voy satisfecho y solo le pido al pádel del futuro que ayude a formar buenas personas"

El entrenador más laureado de la historia del pádel español anunció este martes que 2026 es su último año y repasa con MARCA Pádel su carrera deportiva.

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"Primero estaba él y luego llegó el pádel" es una célebre frase que define a la perfección la carrera de Jorge Martínez (Madrid, España, 1965) en el deporte de la pala como entrenador, seleccionador o formador. Como una persona del pádel. Este mismo martes ha anunciado que 2026 será su última temporada como técnico en el circuito profesional y después de muchos años en los banquillos y de haber acompañado a algunos de los grandes nombres del pádel, el madrileño afronta una nueva etapa en la que seguirá entrenando y vinculado a la competición a través de M3 Pádel Academy, pero en la que dejará de viajar de manera habitual. Inteligente y exigente, comedido y claro, y elegante y pedágogico en la crítica y el halago, Martínez ha sido el primer gran entrenador del pádel español. Su carrera ha estado basada en la formación de menores, aplicar una metodología de trabajo, en desarrollar una fórmula de éxito y crear la primera gran academia del pádel moderno. Nombres como Galán, Lebrón, Mieres, Lima, las Alayeto, Brea o el mejor Chingotto llevan su firma aunque él prefiera escudarse detrás de un concepto en desuso en el pádel: el equipo. Horas después del anuncio atiende a MARCA Pádel para charlar sobre la noticia y repasa su carrera, prolífica y exitosa, pero sacrificada y exigente, como la de un pionero que ha abierto el camino para una nueva generación que empieza ya a asomar en los banquillos del pádel. ¿Por qué ahora? No es algo que haya surgido de repente, es un tema meditado durante mucho tiempo, después de muchos años y muchas experiencias. Llega un momento en el que creo que tengo que empezar a valorar otra serie de cosas que también me apetece hacer. El circuito es muy exigente, hay muchos viajes, tensión y siempre compites por lo máximo. Creo que ha llegado el momento de parar y hacer otras cosas. ¿Recuerdas un momento concreto en el que tomaste esta decisión o ha sido un cúmulo? No hay un momento concreto. Es, como dices, una concatenación de hechos y procesos en los que vas pensando. Tú me conoces bien y sabes que hace tiempo ya decía: "Yo este año...". Pero siempre hay algún proyecto, algo pendiente que quieres hacer..., pero creo que estoy satisfecho con lo que he hecho porque me he entregado. No hay un punto de inflexión de "hasta aquí". Dejas los banquillos del circuito profesional, pero no el pádel. ¿Cuál será tu rol a partir de ahora? Voy a seguir vinculado al pádel y voy a seguir entrenando en M3. Entrenaré a jugadores de primerísimo nivel, pero no voy a viajar con ellos. Probablemente sí vaya a algún torneo elegido, acompañando a determinados jugadores y a mi equipo técnico, un poco como refuerzo, pero lo que no voy a hacer ya es el banquillo. Tengo un grupo de jóvenes y jugadores que están a punto de dar el paso que también son muy interesantes. Seguiré vinculado a la competición, pero desde otro punto de vista. En los últimos años tu nombre ha estado muy vinculado al proyecto de Federico Chingotto y Alejandro Galán. Si continúan juntos en 2027, ¿habéis pensado quién ocupará tu lugar? Desde el momento en que decido no comprometerme con la temporada siguiente, eso ya queda en sus manos. Son ellos los que tendrán que decidir cómo se van a organizar: si van a seguir con la academia o si van a buscar otra opción. Eso se lo tendrás que preguntar a ellos. De momento, el tema no está decidido. La carrera de Alejandro Galán está directamente vinculada a la tuya. ¿Cómo vivió él la noticia? Creo que Ale tiene las ideas muy claras y que sabe que todos los procesos llegan a un final y se renuevan. Creo que ya lo tenía en la cabeza y probablemente sabía que esto iba a pasar más pronto que tarde porque también he hablado con él. Ha crecido como jugador y como persona lo suficiente como para poder asumir el cambio y no creo que le vaya a suponer ningún problema. Es mucho tiempo juntos, a Galán le tienes desde menores… Llevamos 15 años juntos. El otro día hablábamos de que casi hemos construido una carrera deportiva juntos: desde que él tenía 15 años hasta los 30. Obviamente tiene que haber un cambio y una renovación, y él lo sabe. Ale es un jugador hecho, maduro, sabe muy bien lo que quiere y tiene los recursos para hacer lo que le apetezca. Él sabe que puede seguir contando conmigo para lo que quiera, pero ya desde otro punto de vista, y para él también se abre una etapa nueva. Para quienes se han incorporado al pádel en los últimos años, tu nombre está muy asociado a Galán y Chingotto, pero tu carrera es mucho más extensa. ¿Qué etapa recuerdas con especial cariño? Ha habido muchos momentos muy distintos y también hay que tener en cuenta la evolución del pádel. Las experiencias se viven de maneras diferentes y algunas son más intensas y después se diluyen porque aparece otro reto más difícil. Lo que en un momento parecía lo máximo que podías conseguir, después te das cuenta de que hay otros retos. Por supuesto, mi etapa con Lima y Mieres fue muy bonita. Estuvimos compitiendo con leyendas del pádel como Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín. Después llegaron las gemelas Sánchez Alayeto... Sí, la etapa con Las Gemelas también marca un antes y un después. Tuvimos la suerte de vivir juntos aquella revolución del pádel femenino con dos jugadoras absolutamente geniales, trabajadoras y diferentes. Aquellos años para mí también fue muy importante. Y llegan Lebrón, Galán, Delfi... Es que esas también han sido etapas muy bonitas porque, por ejemplo, con Delfi y Bea creo que hubo una química muy especial entre nosotros tres. También, obviamente, con Ale y Juan que salimos a luchar y a sufrir juntos hasta que se acabó la pareja y fue una etapa muy bonita. O, ahora, que lo que está pasando con Chingotto me parece que tiene un valor especial porque que conseguir sacar la mejor versión, una que el propio jugador no hubiera esperado, es algo especial y que que te lo diga tu propio jugador tiene mucho peso. Pero siempre has remarcado que el valor esta en los equipos..., ¿recuedas algún momento coral en particular? A ver, estar con la Selección Nacional fue una época muy especial. Estuve en la dirección técnica y ahí el pádel también dio un salto importante de la mano de Miguel Medina. Es algo que quizá ha pasado más desapercibido, pero que recuerdo con mucho cariño. Cuando hablas de todos esos proyectos, ¿qué importancia tiene el equipo que hay detrás? No se puede separar una cosa de la otra. Las élites salen porque detrás hay un equipo de gente que hace que todo eso sea posible. No es una cuestión de "Martínez ha hecho esto". Martínez y todos los que tiene al lado hacen que sea posible. Para mí, ese proceso ha sido clave siempre, desde menores hasta lo que vemos que es la punta del iceberg, la élite. ¿Cómo ha cambiado la gestión del talento en menores? Creo que, en la parte que nos toca en España, hay una cosa muy buena: tenemos competición de menores. Eso genera un semillero de jugadores. Hay otro factor muy importante: cada vez hay más técnicos mejor preparados y es fundamental. Si tenemos técnicos, competición y recursos para desarrollar esa competición, vamos a tener jugadores. Por dónde pasa la mejora entonces. Habrá generaciones mejores y otras algo peores, pero las bases para que esto crezca de una manera ordenada están ahí. Sí creo que se podría hacer algo más, especialmente en el seguimiento de los menores desde el ámbito federativo. Pero eso ya no depende de mí, sino de las políticas federativas y de dónde quieran invertir sus recursos. Creo que, teniendo competición y técnicos, se podría hacer un poco más de seguimiento a los jugadores. ¿Ves especialmente bien la cantera femenina? Sí. Creo que en el pádel femenino vienen jugadoras jóvenes con muchísima calidad y que van a dominar el circuito en unos años. Está Raquel Eugenio, que me parece un auténtico talentazo; Martina, que ya está ahí; Jana, que es jovencísima; Noa, Jimena... Hay muchas jugadoras jóvenes que juegan muy bien, pero muy bien. ¿Detectas demasiada premura por hacer que los jóvenes talentos lleguen rápidamente a la élite? Es que número uno solo hay uno, no pueden ser todos número uno. Y en el pádel depende muchísimo del equipo con el que cuentes. Eso es lo que marca la diferencia. Por eso siempre insisto en que, cuando hablamos de nombres individuales, que es inevitable, también es un poco injusto. Aquí hay que hablar de equipos. Yo mantengo la teoría de que el pádel es un deporte de equipo. ¿A qué te refieres? Tenemos que construir y hablar de equipos, pero no vamos a conseguirlo mientras no existan las condiciones necesarias para que los equipos puedan mantenerse y desarrollar proyectos. Eso tiene que ver también con el tipo de competición, con el ámbito federativo y con la normativa. En el caso de los jóvenes, creo que es necesario que puedan establecer proyectos y que no haya un cambio de pareja cada tres semanas o cada mes y medio. Si conseguimos eso, estaríamos hablando de otra cosa. Por tanto, más que premura, creo que lo que necesitamos son proyectos. Cuando detectas talento, hay que darle tiempo y estructura. Hemos hablado del próximo o la próxima estrella, ¿pero quién puede ser el próximo Jorge Martínez? Es muy difícil saber qué entrenador va a perder tanto tiempo como yo en el pádel (se ríe, sincero). Yo, claro, voy a tirar por mis entrenadores. Por ejemplo, Jorge de Benito me parece un entrenador que está haciendo una labor buenísima, tiene mucha implicación con los jugadores, hace seguimiento, tiene ganas de aprender... Me parece un entrenador muy a tener en cuenta. Lo mismo con David García Campos, que ya tiene mucha experiencia conmigo. Son entrenadores que tienen la personalidad y el conocimiento suficientes como para desarrollar su carrera como entrenadores de élite. Pero estoy hablando de los que conozco y de los que vivo más de cerca, no puedo hablarte de otros porque no sé qué tienen en la cabeza, cómo quieren plantear su carrera o cuál es su motivación. Lo que sí tengo es un respeto máximo por todos ellos. Si hablamos de entrenadores que ya están en la élite, ¿quiénes destacarías? Si hay que hablar de un entrenador que lleva años consiguiendo resultados en la élite, ese es Gustavo Pratto. Está llevando a los números uno desde hace años, también junto con Martín Canali, y evidentemente están ahí sus resultados. Pero si hablamos de un relevo, de futuro, te diría los que conozco y considero más interesantes y que tienen mucho futuro. Hablamos mucho de entrenadores, pero muy poco de entrenadoras. ¿Existe un problema para que las mujeres lleguen a los banquillos? Sí, es verdad. En su momento Neki hacía más banquillo, luego Marcela Ferrari, que efectivamente ha dado un paso al lado. Ahora Carolina Navarro es seleccionadora..., Creo que pueden hacerlo, pero otra cosa es que tengan las facilidades para poder desarrollarse. Como en casi todos los ámbitos deportivos, las mujeres lo tienen un poquito más difícil que nosotros. Pero hay que ponerse, tomar la decisión, apostar y tener determinación. Los entrenadores tenemos que apostar mucho. ¿Crees que la figura del entrenador está suficientemente reconocida en el pádel? Si quieres me pongo en el plano reivindicativo, aunque no me encanta (se ríe, irónicamente). Pero los entrenadores somos los grandes desconocidos de este deporte. No existimos. Nos asociamos hace un par de años para defender nuestra figura, nuestros derechos y la posibilidad de desarrollar nuestra profesión, pero no hemos avanzado mucho. Me gustaría hacer un pequeño alegato a la figura del entrenador porque creo que es muy importante en el pádel y no se le da el reconocimiento que merece. Y, además, sería muy fácil empezar a mejorar, aunque solo fuera de cara a la imagen pública. Eso podría ayudar al entrenador a conseguir otros recursos y desarrollar su carrera con más desahogo. ¿A qué te refieres? Por ejemplo, en las presentaciones de Premier Padel salen los jugadores, uno detrás de otro, y luego, en una esquina, cuando ya no molestamos demasiado, aparecen los entrenadores. A mí me parece que cuando se presenta un equipo debería salir el equipo. Es una cuestión de visibilidad. Luego, si te ponen un micrófono, ahí sí que el entrenador es interesante., pero para darle visibilidad, no. Y lo mismo sucede con los premios. A los jugadores se les entrega un premio y el entrenador no existe. No hay ningún deporte de equipo en el que el entrenador no reciba el reconocimiento igual que sus jugadores. En los últimos años tenéis más altavoz, notoriedad e incluso una asociación como comentabas. Sí, pero la figura del entrenador, aunque sea con pequeñas medidas, merece ser reconocida. Y ahora que voy a dejar de hacer esto quería romper una lanza por el resto de compañeros entrenadores, que hacemos muchos esfuerzos y sacrificios para poder seguir en el circuito. Estamos aquí porque amamos la profesión y nos gusta. Como entrenador, precisamente, venís de Madrid, habéis conseguido un nuevo título y estáis más cerca que nunca del número uno. ¿Crees que Chingotto y Galán pueden acabar 2026 como números uno? Claro que sí, para eso nos levantamos entrenamos y competimos cada día. Desde el primer día creo que podemos ser número uno. No hay ninguna duda. Nosotros vamos a por el número uno. Dicho así puede parecer un poco soberbio, pero es nuestro objetivo final. Ahora bien, sabemos que para ser número uno primero hay que levantarse, entrenar cada día a muerte, jugar el primer partido, ganar el primer punto, después el siguiente..., descansar y volver a empezar. Hay que ir etapa a etapa, pasito a pasito, hasta que al final llegas a la meta. ¿Cómo se consigue mantener viva la llama en un proceso ya de tres años? La meta es esa, obviamente, pero siempre hemos tenido claro que el camino tiene que ser poco a poco. Creo que tengo un equipo bastante humilde en ese sentido y que solo piensa en dar el máximo en cada punto. Y creo que tanto Chingotto como Galán lo tienen grabado a fuego. A veces está mejor uno y otras veces está mejor el otro, pero esa sintonía que hay entre ellos creo que les está permitiendo superar situaciones que quizá serían insalvables en otro equipo. Y ya estamos a mitad de año y seguimos ahí. Has sido número uno con Lima y Mieres, con las gemelas, con Lebrón y Galán, con Brea. ¿Sería conseguirlo ahora con Chingotto y Galán el mayor hito de tu carrera? No sé si sería el mayor, porque creo que los hitos dependen del momento y de las circunstancias. Cuando te has cruzado con Belasteguín y Juan Martín Díaz, por ejemplo, y has conseguido estar por delante aunque fuera durante una semana o por un ajuste del calendario, tiene muchísimo mérito (se ríe). También era un hito muy importante para Delfi y para el pádel argentino ser número uno y se consiguió... ¿Sería este el más importante? Sería muy importante, sí, pero no sé si el más importante. No creo que haya uno por encima de otro. No lo valoraría más que los demás. Una de las espinitas que podría quedar es Bea González. Estuvisteis muy cerca de conseguir el número uno con ella y Delfi. ¿No haberlo logrado es algo que se queda en el debe? No, no se me queda en el debe. La experiencia que tuve con Bea y con Delfi fue tan bonita que el número del ranking queda en un segundo plano. Se queda muy lejos de lo que para mí significó la complicidad con aquella pareja. Te diría que fue de las parejas con las que más he disfrutado en una competición. Recuerdo un partido en Madrid que ganamos a Paula y Ari con el partido prácticamente perdido... Fue la final del Madrid P1 de 2023. Exacto, de la fecha no me acuerdo, pero sí del remate que pegó Paula con la punta cuando tenían el partido ganado y acabamos remontando. Esa experiencia, para mí, fue tan bonita y tan emocionante que valió un número uno en mi cabeza y en mi corazón. Por eso no se me queda en el debe. También has vivido otros momentos muy especiales, como el FIP World Champhionships del año pasado. Sí, claro, ganar el Mundial por parejas también es un hito. No es un número uno, pero es un campeonato del mundo y eso tampoco es poca cosa. Es un título y los títulos tienen muchísimo mérito. Ser campeón del mundo implica una dosis de competición extra que no está al alcance de cualquiera. También recuerdo el Mundial que ganaron Fernando Poggi y Cristian Gutiérrez frente a jugadores como Juan Martín y Belasteguín que fue otro momento que tengo en la retina. Son momentos muy bonitos. ¿Dónde ves el pádel dentro de 10 o 15 años? Lo veo en lo más alto. Creo que va a ser, como ya lo es, un deporte a nivel mundial, con un circuito muy potente. Ya existe una industria alrededor del deporte y eso es muy importante para que pueda desarrollarse. La parte de comunicación también está creciendo mucho y cada vez mejor. Soy muy optimista con el desarrollo del pádel. ¿Ha mejorado mucho los últimos años, pero desde dentro dónde se ven los márgenes de crecimiento? Sí creo que hay algunas cosas que, a nivel organizativo, tienen que mejorar para que el deporte crezca de una manera más ordenada y tenga cabida mucha más gente. Podemos mejorar desde la organización de los torneos, especialmente en la parte técnica, y ceo que hacer un circuito con unos torneos en los que los jugadores puedan establecer una estrategia le daría mucha más visibilidad al deporte y a muchos más jugadores. Eso puede ser una de las claves para que todo lo que hay debajo, la parte amateur, la producción, las ventas..., también mejore. Hay una responsabilidad grande en conseguir una competición con personalidad propia y que sirva para que el aficionado se relacione todavía más con el pádel. En varios momentos de tu carrera has comentado que el público que hay en el pádel es algo muy especial... Es que yo sigo alucinando cuando voy a los estadios. Este fin de semana, por ejemplo, en Madrid fue espectacular. La cantidad de gente que fue, cómo vibró... La gente participa del espectáculo, grita, aplaude, anima a uno y al contrario. Anima a los cuatro. Eso no pasa en ningún deporte. La gente disfruta del espectáculo y eso es maravilloso. En otros deportes eres de tu equipo, pero aquí la gente es del pádel. Aquí la gente grita por Chingotto en un lado y dos minutos después está gritando por Coki. Eso me parece maravilloso y no se puede perder. Si conseguimos que, a nivel normativo, el deporte crezca de una manera ordenada y lógica, tenemos pádel para aburrir. Si pudieras pedir un deseo deportivo, ¿qué pedirías? Es una pregunta muy difícil. No sabría decirte. No tengo un deseo concreto que no se haya cumplido. Hay muchas cosas que no se han cumplido, pero entiendo que no se han cumplido porque quizá no tenían que cumplirse. Si tengo que desear algo para el pádel, es que consigamos que sea un deporte que realmente sirva para formar y que los jugadores que entren a jugar al pádel sean mejores como personas. Que los chavales aprendan a ser mejores, a tener más valores a través del pádel. Eso es, para mí, lo único que nuestro deporte debería tener un poco más: que hubiera más compromiso y más valores, y que los chavales pudieran educarse a través de los valores del pádel. El equipo, el compañerismo, el respeto... Para mí, ese sería el mayor deseo que le pediría al deporte. Y si, para acabar, tuvieras que definir tu carrera... Pues que me siento bien conmigo mismo. Creo que he sido honesto y leal conmigo. Me gusta lo que hago y disfruto y he disfrutado muchísimo de ello. Creo que ha sido una carrera deportiva bonita y buena. Me voy satisfecho.

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