Ni Mercedes, ni BMW: esta es la marca del coche con más kilómetros del mundo
Un conductor estadounidense compró un coche en 1966 y no dejó de conducirlo con regularidad durante décadas hasta alcanzar casi 5,3 millones de kilómetros. Te contamos la historia de este récord
Muchas veces los coches pasan de padres a hijos para que estos aprendan... y vayan destrozándolos. Otras, muchísimas menos, el 'afortunado' ejemplar se salva después de haber sido mimado por su primer dueño y caer en manos de un coleccionista. Lo que no es normal es que un coche siga rodando como si nada durante más de medio siglo para acumular un kilometraje del que ni suelen presumir los camiones más veteranos. Pero en esta ocasión no hablamos de un vehículo de trabajo, sino de un coche. Con carrocería coupé, para ser más exactos. La marca en cuestión es Volvo y el modelo afortunado es un P1800 S de 1966. El coche es protagonista de esta historia, pero también su dueño, Irv Gordon, un profesor de ciencias estadounidense que compró el coche cuando tenía 25 años y acabó convirtiéndose en el conductor que más kilómetros ha recorrido con un mismo automóvil, según acredita el Guinness World Records. Gordon se hizo con su Volvo en junio de 1966 por 4.150 dólares, y lo que ocurrió nada más sacarlo del concesionario da una idea de hasta qué punto le gustaba conducirlo: tras recogerlo un viernes y pasar el fin de semana acumulando kilómetros, tuvo que volver al concesionario el lunes siguiente porque ya le tocaba la primera revisión, prevista a las 1.500 millas (unos 2.400 km). Tampoco es que su rutina le impidiera acumular kilómetros, porque cada día recorría unos 200 entre ir y volver de su casa al trabajo. Y así, usándolo todos o casi todos los días, en solo 10 años ya había acumulado medio millón de millas, unos 805.000 kilómetros. Lo llamativo es que Gordon no se propuso desde el principio batir ningún récord. Su primer gran hito llegó en 1987, cuando superó los 800.000 km (500.000 millas), y en 2002 superó los 1.600.000 km (1.000.000 millas), con una celebración en Times Square, en Nueva York. Para entonces, su Volvo ya era una celebridad sobre ruedas. Pero todavía quedaba una cifra que parecía más propia de los recorridos que acumulan los aviones. El 18 de septiembre de 2013, Gordon y su Volvo alcanzaron los tres millones de millas, equivalentes a unos 4,83 millones de kilómetros. El lugar elegido fue la carretera Seward Highway, cerca de Girdwood, al sur de Anchorage, en Alaska. Para la ocasión, el coche viajó hasta allí en un camión cerrado y su propietario llegó en avión. Después de varios días conduciendo por la zona, llegó el momento esperado. No hubo una llegada a toda velocidad ni una celebración espectacular. Gordon explicó que se limitó a circular con normalidad mientras vigilaba el cuentakilómetros para no perderse el instante. Cuando la cifra cambió, el coche había recorrido una distancia equivalente a dar unas 120 vueltas a la Tierra por el ecuador. El propio protagonista resumió que lo importante no era llegar a los tres millones de millas, sino "todos los viajes y las experiencias que le habían llevado hasta allí". Nunca se había fijado como objetivo alcanzar el millón o los dos millones; simplemente "disfrutaba conduciendo". Y siguió haciéndolo. Cuando Gordon murió, el 15 de noviembre de 2018, el contador de su Volvo marcaba 3.260.257 millas, unos 5,25 millones de kilómetros. Es decir, después de superar la barrera de los tres millones en 2013, todavía recorrió más de 400.000 kilómetros con el mismo coche. La respuesta no está en una fórmula mágica ni en un coche preparado para batir récords. El Volvo P1800 S era un coupé de aspecto deportivo que destacaba por un diseño muy reconocible y bonito, pero la clave estuvo también en el cuidado que recibió durante décadas. Gordon era meticuloso con el mantenimiento y utilizó el coche de forma constante, en lugar de guardarlo como una pieza de colección. Eso no significa que todos sus componentes fueran eternos. El motor original continuó en el coche, aunque tuvo que ser reconstruido en dos ocasiones. También se realizaron trabajos de mantenimiento y se renovó la pintura a lo largo de su vida. El mérito no estuvo en que el coche se librara de necesitar reparaciones (excluyendo las dos reconstrucciones), sino en que pudiera seguir funcionando durante tantos años con una conservación cuidadosa. Volvo aprovechó la historia para destacar la durabilidad del modelo y, cuando Gordon superó los dos millones de millas, le regaló un C70. Al llegar a los tres millones recibió otro coche, un XC60. Pero ninguno de esos regalos consiguió apartarlo de su viejo P1800 S. Gordon seguía prefiriendo el coupé rojo con el que había empezado todo. Tras la muerte de su propietario, el Volvo pasó a manos de su hija, Danielle Gordon. Durante un tiempo no estuvo claro cuál sería el destino definitivo del coche, pero la marca terminó adquiriéndolo a la familia para preservar una pieza que ya formaba parte de su historia. Así que, desde abril de 2024, el coche se exhibe en el World of Volvo, el espacio dedicado a la marca en Gotemburgo, Suecia. Allí descansa con sus 5,2 millones de kilómetros en el marcador para demostrar lo que puede suceder cuando se juntan un motor a prueba de bombas, un mantenimiento constante y un propietario que no encuentra ninguna razón para dejar de utilizarlo.
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