70 países corriendo sin parar: la locura del Mundial Backyard Ultra
España, que en 2027 se convertirá junto a Estados Unidos en el país con más pruebas de ultra de circuito cerrado, aspira a colarse en el top 5 este fin de semana en Cartagena
La resistencia física y mental llevada al límite. La Backyard Ultra vuelve a poner a prueba a los corredores de todo el mundo este sábado 17 de octubre con el Mundial por selecciones, una competición que se disputa de manera simultánea en más de 70 países y en la que España aspira a situarse entre las cinco mejores selecciones. Cartagena será el escenario de la participación española, con un recorrido diseñado para favorecer la acumulación de vueltas y una organización que trabaja contrarreloj ante la previsión de lluvias. Eric Priego, uno de los corredores destacados de la modalidad en España e integrante del combinado nacional, y Luis Ortiz, director técnico del Campeonato de España Individual y del Mundial por Equipos, explicaron en INGRAVIDOS, el programa de trail running, montaña, aventura y outdoor de Radio MARCA, los detalles de una cita que trasciende lo estrictamente deportivo. El objetivo del equipo español está definido. "He visto que alguno lo colgaba en redes y me uno a ellos: hemos coincidido en hacer, al menos como selección, un top 5", explicó Priego durante la entrevista. España ya demostró su competitividad en anteriores ediciones, aunque el recuerdo de los problemas organizativos que afectaron a su clasificación sigue presente. El corredor señaló que el combinado había llegado a situarse en la octava posición, antes de que una incidencia terminara relegándolo a los puestos 12 o 15. En Europa, recordó, España fue tercera, por detrás de Bélgica y Francia. La competencia, en cualquier caso, será exigente. Según las cifras manejadas por Priego, participarán 74 selecciones, con Bélgica, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Francia entre las principales candidatas. La ausencia de algunos nombres destacados por lesión abre un escenario incierto en una disciplina en la que la regularidad, la estrategia y la capacidad para soportar el desgaste pueden resultar determinantes. La organización ha diseñado un trazado de tierra compactada, sin asfalto ni zonas técnicas y con apenas nueve metros de desnivel positivo, a orillas del Mar Menor. El propósito es facilitar el ritmo y permitir que los integrantes de la selección española puedan completar el mayor número de vueltas posible. "Hemos buscado un circuito lo más llano posible para que la selección española pueda dar el máximo número de vueltas", explicó Luis Ortiz. La distancia será idéntica a la de las demás sedes internacionales: 6,706 kilómetros por vuelta. La homologación se realiza mediante el envío del recorrido en formato GPX a la organización internacional de Backyard Ultra, que lidera el excéntrico Lazarus Lake, también creador de la Barkley Marathons. La principal preocupación está ahora en el cielo. Las previsiones meteorológicas anuncian lluvia para el fin de semana y el agua podría complicar un recorrido que, en condiciones normales, resulta especialmente favorable. Ortiz descartó contemplar la suspensión como escenario de partida, aunque reconoció que el equipo organizador estudia alternativas para adaptar las instalaciones si las precipitaciones son intensas. Para ello, se han previsto carpas militares con la colaboración del Regimiento de Artillería Antiaérea número 73 de Cartagena, además de 15 espacios habilitados para los participantes. También se prepara un edificio próximo a la salida que permitiría ofrecer refugio a corredores y asistentes. Su principal inconveniente es una escalera que podría convertirse en un obstáculo añadido después de decenas de horas de esfuerzo. La Backyard Ultra tiene una mecánica tan sencilla de explicar como difícil de ejecutar. Los corredores deben completar una vuelta de 6,706 kilómetros en menos de una hora y regresar a la salida a tiempo para comenzar la siguiente. La competición continúa hasta que solo queda un participante capaz de completar el recorrido dentro del tiempo establecido. En este formato, la velocidad no es necesariamente la clave. La capacidad de administrar el esfuerzo, alimentarse, descansar y mantener la concentración durante horas puede marcar la diferencia entre abandonar y seguir adelante. Priego no quiso comprometerse con una cifra definitiva, aunque sí estableció un primer objetivo. "Yo tengo 60. O sea, que 60 las tengo que superar sí o sí", afirmó. La posibilidad de alcanzar las 100 vueltas dependerá, entre otros factores, de la meteorología y de cómo responda su cuerpo. En el anterior Mundial llegó a completar 60 vueltas pese a sufrir una lesión que, según relató, le condicionó durante 18 vueltas. La preparación nutricional será otra de las claves. Después de reconocer que tradicionalmente había comido lo que encontraba durante las carreras, el corredor afrontará esta cita con el asesoramiento de una nutricionista. Como referencia general, apuntó a una ingesta aproximada de 50 gramos de carbohidratos por hora, adaptada a las necesidades individuales. Más allá del Mundial, la entrevista sirvió para constatar el crecimiento de la Backyard Ultra en España. Ortiz recordó que cuando el club Los Mudos Trail organizó su primera prueba en Cartagena, hace cuatro años, no faltaron quienes consideraron una locura la iniciativa. La respuesta de los corredores ha terminado respaldando el proyecto. "Hace cuatro años había seis o siete Backyard; ahora hay cuarenta y tantas, cada día salen nuevas", señaló el director técnico, que considera que el atractivo de la modalidad no se explica únicamente por el desafío físico y mental. La dimensión social también juega un papel importante. La dinámica permite compartir vueltas y horas de esfuerzo con corredores de niveles muy diferentes, algo que no siempre sucede en las carreras convencionales. Un participante puede coincidir durante buena parte de la jornada con atletas que, en una prueba con salida y meta tradicionales, competirían en grupos muy alejados. Priego, que también ejerce como organizador de la Backyard de la Costa Brava, coincidió en destacar la expansión del formato. España se ha convertido, junto a Estados Unidos y Francia, en uno de los países con mayor actividad, hasta el punto de que la proliferación de pruebas ha aumentado la competencia por las plazas clasificatorias para las grandes citas internacionales. El desafío no termina en el recorrido. La preparación de una competición que puede prolongarse durante varios días obliga a la organización a mantener recursos e instalaciones operativos durante mucho tiempo, aunque el número de participantes sea reducido. Ortiz explicó que los corredores comenzarán a competir el sábado a las 14.00 horas, el horario unificado para todas las sedes mundiales. La previsión de una prueba de larga duración ha llevado incluso a gestionar la cobertura de seguros para los 15 integrantes del grupo hasta el miércoles 21 de octubre, una locura logística. "Si ellos dan 100 horas, nosotros estamos 20 horas antes y 20 horas después para desmontar", resumió el responsable técnico, que ha tenido que reservar parte de sus vacaciones para preparar el evento junto a su equipo. El trabajo, sin embargo, no acaba con la cita internacional. Cartagena prepara también la primera edición de la Backyard Ultra del Mar Menor, prevista para el 13 de febrero de 2027 sobre el mismo circuito. La prueba ha completado ya sus 250 dorsales, una muestra más del interés que despierta una modalidad en plena expansión. Con el recorrido preparado, las alternativas frente a la lluvia en marcha y la selección española decidida a pelear por el top 5, Cartagena se convierte este sábado en uno de los centros neurálgicos de la resistencia mundial. Allí, cada hora será una nueva salida y cada vuelta, una oportunidad para acercarse al límite. En la Backyard Ultra, la meta no está marcada de antemano: llega cuando el cuerpo o la mente dicen basta.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.