Carlota Ciganda y Julia López iluminan la reconquista europea de la Solheim Cup
Las españolas ganaron sus partidos y Europa recupera por 15-12 el título dos años después
Europa vuelve a reinar en la Solheim Cup. Lo ha hecho en Bernardus Golf después de un domingo que comenzó bajo un auténtico diluvio y terminó con el cielo abriéndose y el marcador teñido de azul (15-12), con las españolas Carlota Ciganda y Julia López Ramírez poniendo un marcado acento español a la reconquista. Dos generaciones distintas, una veterana que volvió a agigantarse cuando más pesaba la competición y una debutante que se marcha invicta y convertida en el alma de la fiesta del equipo de Anna Nordqvist. El privilegio de desatar definitivamente la euforia, sin embargo, correspondió a otra debutante, Lottie Woad. Y pocas jugadoras podían merecer un desenlace semejante después de lo sufrido durante toda la semana. La inglesa, llamada a escribir muchas páginas de la historia del golf europeo, había disputado junto a Charley Hull las cuatro sesiones por parejas con mucho menos premio del que había merecido su juego. Un empate y tres derrotas que llegaron incluso a hacerle sentir, según confesó después, que estaba fallando a sus compañeras. Nordqvist se encargó de levantarle el ánimo. Le recordó que sus estadísticas de birdies estaban entre las mejores de la semana y que simplemente tenía que seguir confiando en su golf. Y el destino le reservó el mejor premio. Woad llegó a colocarse cuatro arriba frente a Auston Kim, vio cómo la estadounidense le ganaba tres hoyos consecutivos del 12 al 14 y, cuando el partido amenazaba con complicarse, recuperó el control. Ganó el 16 y en el 17 contempló cómo el birdie de Kim para prolongar el duelo se escapaba por muy poco. Victoria por 2&1 y Europa en 14 puntos. Con Carlota teniendo ya asegurado al menos medio punto en su partido frente a Jennifer Kupcho, la Copa era matemáticamente europea. Lo curioso es que Woad ni siquiera lo sabía. "Pensaba que el partido de Carlota era el que decidiría la victoria", reconoció instantes después. "Al final resultó que conseguí el putt ganador". Un final extraordinario para quien había llegado al domingo sintiendo que no estaba aportando lo suficiente. La jornada había empezado precisamente con la otra integrante de aquella castigada pareja. Nordqvist colocó a Hull en cabeza y la inglesa respondió. Se adelantó en el primer hoyo frente a Megan Khang y no volvió a mirar atrás. Khang, hasta entonces invicta en sus cuatro individuales de Solheim, no consiguió ganar un solo hoyo y Hull se impuso por 3&2. Las dos jugadoras que durante viernes y sábado habían sufrido juntas, terminaron separadas abriendo y cerrando el camino de Europa hacia el título. Entre ellas, Bernardus vivió durante horas una auténtica marea azul. Linn Grant culminó una semana sensacional derrotando por 4&3 a Angel Yin para completar un impecable cuatro de cuatro. La sueca volvió a alimentarse de un público al que definió después como el "jugador número 13" de Europa. Nanna Koerstz Madsen, que había pasado todo el sábado fuera del equipo después de sus problemas del viernes, encontró también su redención con un 2&1 frente a Allisen Corpuz. Y qué decir de Nastasia Nadaud. La debutante francesa, que apenas unos meses atrás ni siquiera imaginaba que estaría jugando una Solheim Cup, superó por 3&2 a Andrea Lee para sumar su tercer punto de la semana. Una actuación formidable para una jugadora que, junto a Mimi Rhodes, se convirtió en uno de los grandes descubrimientos europeos de Bernardus. Estados Unidos se resistía a entregar la Solheim. Nelly Korda impuso la ley de la número uno del mundo ante Rhodes con un contundente 4&2, mientras Alison Lee protagonizaba una de las remontadas de la semana. Llegó cuatro abajo frente a Esther Henseleit después del 11 y ganó cinco de los seis hoyos siguientes para imponerse por uno arriba. Un triunfo que le permitió completar un extraordinario cuatro de cuatro en la semana. Más tarde, Lauren Coughlin añadió otro punto estadounidense derrotando por 2&1 a Leona Maguire. Pero para entonces Europa había encontrado otra protagonista inesperada. Julia López Ramírez llegó a Bernardus como debutante y se marcha sin conocer la derrota. Nordqvist sólo la utilizó en dos partidos, pero aprovechó ambos: empató el viernes junto a Carlota frente a Korda y Coughlin y derrotó este domingo por 3&2 a Yealimi Noh. Punto y medio de dos posibles. Su desenlace ante Noh fue una de las grandes imágenes del domingo. Julia llegó dos arriba al 16, alcanzó el green del par 5 de dos golpes y terminó embocando el birdie que cerraba su victoria. Levantó los brazos y las compañeras que ya habían terminado sus partidos corrieron hacia ella para abrazarla. La recién llegada había conquistado al vestuario. "Ha sido el putt más importante de mi carrera", aseguró después. Había perdido incluso la voz de tanto gritar durante una semana en la que, como ella misma explicó, dejó de jugar para sí misma para hacerlo por el equipo. Y quedaba Carlota. Siempre Carlota. Tres años después de convertirse en la heroína de Finca Cortesín con el punto que permitió a Europa retener la Copa frente a Nelly Korda, la navarra volvió a encontrarse en el centro de la escena. Y esta vez había una cuenta pendiente... Menos de 24 horas antes, Kupcho le había infligido uno de esos golpes que dejan cicatriz. Carlota y Céline Boutier parecían tener encarrilado su fourball del sábado hasta que la estadounidense embocó un putt imposible de 91 pies, casi 28 metros, en el 17. Y todavía tuvo fuerzas para firmar otro birdie desde larga distancia en el 18 que entregó la victoria a Estados Unidos y dejó la Solheim empatada 8-8. Boutier terminó entre lágrimas y Europa se marchó tocada. Hasta José María Olazábal intervino desde la distancia enviando un mensaje a Ciganda que, según contó Laura Davies, ayudó a levantar el ánimo del equipo. El sorteo quiso que Carlota tuviera delante precisamente a Kupcho en los individuales. Y salió disparada. Después de empatar el primero, ganó cuatro hoyos consecutivos para colocarse cuatro arriba después del 5. La estadounidense reaccionó, pero cada vez que amenazó seriamente con regresar apareció la navarra. Especialmente memorable fue su birdie desde unos 14 metros en el 7, inmediatamente después de haber perdido el hoyo anterior. Kupcho consiguió estrechar de nuevo el partido, pero Carlota volvió a abrir una brecha de tres hoyos y llegó al 16 en posición inmejorable para completar su particular revancha. La estadounidense había tenido la última palabra el sábado. Carlota se la reservó para el domingo. "Hemos tenido un equipo fantástico, uno de los mejores de los últimos años, y estoy feliz de que hayamos ganado por nuestra capitana", reconoció la española. "No sé qué pasa en la Solheim, pero emboco muchísimos putts. ¡Tengo que llevarme esta mentalidad al resto de torneos!", añadió eufórica. Y todo ocurrió en una jornada de golf extrema. Durante buena parte de la mañana cayó tanta agua sobre Bernardus que mantener secos guantes, grips y palos se convirtió casi en otra parte del juego. Los greenes perdieron velocidad, las distancias cambiaron y el campo pasó a exigir paciencia y precisión más que una sucesión de birdies. Europa construyó bajo aquel diluvio buena parte de su ventaja. Horas después dejó de llover, apareció el sol y Estados Unidos encontró cierta reacción. Alison Lee llegó incluso a reconocer que el cambio meteorológico había acompañado al de su propio juego. No fue suficiente. Europa había llegado al domingo empatada 8-8 y necesitaba ganar los individuales porque un 14-14 habría permitido a Estados Unidos conservar el trofeo. Nordqvist había repetido durante la semana que su equipo estaba "en una misión". La completó en un domingo en el que muchas de sus cuestionadas decisiones terminaron encontrando respuesta: Hull abrió el camino, Grant completó una semana perfecta, Madsen respondió después de descansar todo el sábado, las debutantes dieron puntos decisivos y Woad, a quien la capitana había tenido que devolver la confianza, terminó protagonizando el instante de la victoria. Bernardus amaneció bajo un diluvio y terminó celebrando bajo un cielo azul con una imagen espectacular: todas las jugadoras de Nordqvist abrazadas, recorriendo la calle del 18 para acompañar a Boutier en el último partido del día, que ya no importaba. Europa recuperó la Solheim Cup. La de Nordqvist, la de Hull y Woad, la de una generación de debutantes que apunta muy alto. Y por supuesto, la de Julia, que llegó casi de puntillas y se marcha invicta y abrazada por todas sus compañeras. Y la de Carlota. Otra vez Carlota. Una leyenda del golf europeo que ha vuelto a demostrar su enorme talento, compromiso y liderazgo incluso cuando más difíciles parecían ponerse las cosas.
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