Kupcho borra la ventaja de Europa en la Solheim con dos putts memorables
La estadounidense asesta un duro golpe anímico a las de Nordqvist antes de los individuales
Europa se acostará este sábado preguntándose cómo es posible que la Solheim Cup llegue empatada a los partidos individuales del domingo. Después de dominar por 3-1 los foursomes de la mañana, de volver a disfrutar por la tarde de una pareja formidable formada por Maja Stark y Linn Grant y de asistir a una exhibición de Carlota Ciganda, autora de ocho birdies, el equipo de Anna Nordqvist vio cómo su ventaja se evaporaba en un desenlace difícil de digerir. Jennifer Kupcho, con dos putts memorables en los dos últimos hoyos, transformó lo que parecía encaminado hacia un 9-7 europeo en un 8-8 que deja todo por decidir en Bernardus. El primero de esos putts fue una auténtica barbaridad. Europa llegó al 17 uno arriba en el último partido, con Ciganda y Céline Boutier frente a Kupcho y Lindy Duncan, y las dos europeas pegaron dos segundos golpes extraordinarios. Boutier se dejó un par de metros para birdie y Carlota, tal vez un poquito más. Kupcho, que había tenido problemas por la derecha, parecía prácticamente descartada del hoyo. Todas las miradas iban hacia su compañera de partido. Pero entonces ocurrió lo que absolutamente nadie esperaba... Desde fuera del green, a casi 28 metros de la bandera, Kupcho embocó para birdie. Un putt de esos que cambian no sólo un hoyo, sino también la presión de todo lo que viene detrás. Lo que segundos antes eran dos oportunidades europeas para cerrar el partido se convirtieron de repente en dos putts para evitar perder el hoyo. Carlota falló por la izquierda. Boutier, por la derecha. Partido empatado y al 18, con un varapalo anímico enorme para la española y la francesa, que parecían tener el partido en el bolsillo hasta ese 'purazo' de la norteamericana. "Ha sido una locura", reconocería después la propia Kupcho. Su compañera fue todavía más gráfica. "Lo del 17 no lo olvidaré nunca", aseguró Duncan. Y todavía faltaba otro golpe. Boutier encontró el agua desde el tee del 18 y Carlota se marchó al rough de la derecha, aunque tuvo la fortuna de evitar un bunker con un talud complicadísimo. La navarra se lo pensó mucho antes de elegir un hierro 5 y ejecutar un magnífico golpe prácticamente ciego para alcanzar el green. Desde unos diez metros volvió a rozar el milagro: su putt para birdie pasó a centímetros del hoyo. Duncan falló su oportunidad. Pero no Kupcho. La estadounidense, que hasta esta tarde no había aportado un solo punto a su equipo, embocó otro putt de más de diez metros para birdie y desató la locura del combinado de las barras y estrellas. Victoria por uno arriba y empate a ocho antes de los individuales. Un desenlace especialmente cruel para Carlota, que había sostenido a Europa durante buena parte de la tarde con una exhibición en los greenes. La española firmó ocho birdies en 16 hoyos —3, 5, 6, 9, 10, 13, 14 y 16— y protagonizó algunos de los momentos de mayor comunión con las gradas. Su larguísimo birdie del 6, desde unos nueve metros y con una caída endiablada, fue uno de ellos. Y cuando Estados Unidos consiguió empatar el partido en el 12, respondió ganando inmediatamente el 13 y el 14 con otros dos birdies para colocar a Europa dos arriba. Ayer remontó para salvar medio punto. Hoy parecía ir a por la victoria. Sin duda, era el momento de romper el partido. Pero en el 15 llegó un error difícil de explicar. Boutier atacó demasiado la bandera del peligroso par tres y encontró el agua. Carlota, después de ver el golpe de su compañera y teniendo disponible la zona central del green, tomó prácticamente la misma línea y terminó también en el obstáculo. Un fallo estratégico importante. Estados Unidos ganó el hoyo con par. Europa mantuvo el uno arriba tras el 16 y llegó al 17 con el partido todavía en sus manos. Hasta que apareció Kupcho. Antes de ese final de película (de terror en este caso para las chicas de Nordqvist), Maja Stark y Linn Grant habían vuelto a demostrar que son una de las grandes fortalezas de este equipo europeo. Después de derrotar por la mañana 3&2 a Nelly Korda y Allisen Corpuz, hasta entonces invictas juntas en foursomes, las suecas se impusieron por la tarde 2&1 a Megan Khang y Lauren Coughlin. Stark abrió el partido de manera espectacular, embocando directamente su segundo golpe desde la calle para eagle en el 1, después de haber firmado también un eagle increíble por la mañana en el corto par 4 del 8. Pero Estados Unidos reaccionó y las suecas llegaron al 10 uno abajo. Ahí cambió el partido. Europa ganó consecutivamente el 11, 12 y 13. Grant embocó un gran birdie en el primero, dejó prácticamente dada su opción en el siguiente y Stark completó la secuencia con otro putt de unos seis metros. Incluso después de que Estados Unidos ganara el 16 tras mandar Stark su segundo golpe al agua, la sueca respondió como hacen las grandes jugadoras: birdie en el 17 desde tres metros para sellar el 2&1. "Sabes que Linn no está entrando en pánico y Linn sabe que yo tampoco. Eso te permite centrarte en ti misma", explicó después Stark. Grant resumió la reacción: "En los nueve segundos lo pusimos en marcha. Empezamos a jugar como queríamos". Su victoria tuvo además un enorme valor estadístico. Después de acabar por la mañana con la condición de invictas de Korda y Corpuz en foursomes, por la tarde las suecas pusieron fin a seis victorias consecutivas de Khang, a sus nueve partidos seguidos sin perder y al inicio invicto de Coughlin en la Solheim, que había disputado sus siete primeros encuentros con un balance de cinco victorias y dos empates. Stark y Grant se han convertido en las grandes romperrachas de Europa. No todo salió tan bien desde el banquillo europeo. Anna Nordqvist tomó dos decisiones importantes para los fourballs de la tarde y ninguna funcionó. La primera fue insistir con Charley Hull y Lottie Woad. Después de perder 6&5 por la mañana y de haber sumado sólo medio punto en sus tres primeros partidos, la capitana mantuvo juntas a sus dos estrellas, ambas entre las diez mejores del mundo. Se convirtieron así en la primera pareja que disputa unida las cuatro sesiones de parejas de una misma Solheim Cup. El resultado final ha sido contundente: ninguna victoria y medio punto de cuatro posibles (0-3-1). Hasta que diera comienzo esta Solheim, 40 jugadoras habían disputado las cuatro sesiones por parejas de una misma edición del torneo. En los 40 casos habían sumado al menos un punto en el total de esos cuatro partidos. Lauren Coughlin se incorpora a esa lista esta semana. Al igual que Hull y Woad, que tendrán el dudoso honor de ser las únicas de esa lista en no sumar al menos un punto (solo medio en cuatro partidos...). Lo cierto es que esta vez estuvieron mucho más cerca de ganar que en los tres intentos anteriores. Hull jugó su mejor golf de la semana, aunque varios putts se escaparon rozando el hoyo, y Woad mostró una enorme personalidad en el tramo final. La rookie ganó el 10, embocó un birdie bajo máxima presión para empatar el 15 y otro en el 17 para prolongar el partido. Pero en el 18, con Hull en el agua después de elegir precisamente una madera 3 para evitar ese peligro, Woad dejó corto su largo putt de birdie y Yealimi Noh y Andrea Lee ganaron uno arriba. Noh fue una pesadilla para las europeas, especialmente con su putter de 'escoba'. Su propia compañera reconoció después que nunca la había visto patear así. Y la decisión de Nordqvist de mantener a Hull y Woad juntas queda inevitablemente bajo el foco. La capitana parecía traer preparado antes del torneo un plan y decidió mantenerlo hasta el final fueran cuales fueran las circunstancias y los resultados de las primeras sesiones. Con esta pareja, no funcionó. Tampoco dio resultado romper una pareja que sí estaba funcionando. Mimi Rhodes y Nastasia Nadaud habían ganado juntas el viernes por la tarde (2&1) y el sábado por la mañana (4&3). Dos partidos, dos victorias. Sin embargo, Nordqvist decidió dar descanso a Rhodes pensando en los cruces individuales de mañana y emparejar a Nadaud con Leona Maguire. Otra apuesta fallida. Las europeas perdieron 3&2 frente a Rose Zhang y Auston Kim. Maguire intentó cambiar el partido con un espectacular eagle en el 8 y un birdie en el 9, reduciendo una desventaja de tres hoyos a sólo uno, pero las estadounidenses respondieron ganando consecutivamente el 10, 11 y 12. Nadaud todavía prolongó el encuentro con un magnífico birdie en el difícil 15, pero Zhang lo cerró en el 16. La paradoja es que Nordqvist decidió mantener una pareja que no estaba funcionando y separar otra que llevaba pleno de victorias. Y ambas apuestas terminaron en rojo. Europa había comenzado la tarde 7-5 después de su magnífico 3-1 matinal. Stark y Grant colocaron el octavo punto en el marcador, pero Estados Unidos ganó los otros tres fourballs siguientes para completar una reacción formidable y devolver la Solheim al punto de partida. El golpe fue especialmente duro en el último partido. Al terminar, Boutier rompió a llorar desconsoladamente. Julia López acudió inmediatamente a abrazarla. Poco después, las europeas formaron un corro cerrado alrededor de Nordqvist. La capitana tomó la palabra, dio consignas y trató de levantar los ánimos de sus jugadoras. No quedaba otra. Después de dos días, 16 partidos y una montaña rusa de emociones, Europa y Estados Unidos están exactamente donde empezaron: empatadas. Ahora le toca a las europeas romper otra estadística: la que sitúa a Estados Unidos por delante si solo se tienen en cuenta los puntos de los partidos individuales desde que empezó a disputarse la Solheim. Es hora de que Bernardus apriete al máximo. Después de un sábado con un desenlace increíble, llega la hora de la verdad en esta emocionante Solheim Cup que está dejando ya imágenes para la historia, como los dos putts 'kilométricos' de Kupcho para cambiar el optimismo de bando.
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