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La resaca del 'heredero' Seixas: un año que parece una carrera entera

El francés cerró una temporada enorme con Lombardía y, menos de 24 horas después, volvió a ponerse un dorsal para correr en mountain bike

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Paul Seixas se despertó este domingo como ganador de Il Lombardia. Menos de 24 horas después de conquistar su primer Monumento, volvió a colocarse un dorsal. Cambió la bicicleta de carretera por una de montaña y tomó la salida en la Roc d’Azur. No hubo una celebración interminable ni una madrugada que alargar. Ganó, cambió de bicicleta y siguió pedaleando. Pocas imágenes resumen mejor el año que acaba de firmar. A los 20 años, Seixas termina 2026 con una colección de resultados que en otros corredores ocuparía media carrera deportiva. Ha ganado Il Lombardia, la Flecha Valona y la Itzulia; fue segundo en Strade Bianche y Lieja-Bastoña-Lieja, cuarto en el Tour de Francia y bronce en el Mundial contrarreloj. Y durante buena parte de esa temporada todavía tenía 19 años. La victoria del sábado en Como puso el broche. La última gran carrera del calendario acabó convertida en una exhibición del francés, que hace tiempo dejó atrás la etiqueta de promesa. Seixas arrancó en Civiglio, a 18 kilómetros de meta, y fue dejando atrás uno a uno a algunos de los mejores corredores del mundo. Enric Mas terminó segundo a 48 segundos y Giulio Ciccone completó el podio. Detrás llegaron Evenepoel, McNulty, Pidcock o Pello Bilbao. Con 20 años y 16 días se convirtió en el ganador más joven de la historia de Il Lombardia. Para encontrar el inicio de semejante curso hay que volver a febrero. Seixas empezó en el Algarve enseñando que su progresión no estaba dispuesta a respetar demasiados plazos. Después llegó Strade Bianche, donde sólo Tadej Pogacar pudo superarle. La confirmación apareció poco después en la Itzulia. Ganó la general y tres etapas, se convirtió en el vencedor más joven de la historia de la carrera y demostró que ya tenía piernas para dominar durante una semana una prueba WorldTour. Las Ardenas elevaron todavía más el listón. Ganó la Flecha Valona en el Muro de Huy con una autoridad difícil de asociar a alguien que aún estaba conociendo buena parte de aquellas carreteras. En Lieja volvió a cruzarse con Pogacar y acabó segundo. El propio esloveno, durante años convertido en la medida de casi todo dentro del pelotón, encontró una definición sencilla para explicar al francés: tenía “un motor brutal” y corría “sin miedo a nada”. El Tour era otra cosa. Su mayor examen y también el escenario en el que cualquier exceso podía pagarse. Seixas tomó la salida con 19 años y se convirtió en el ciclista más joven desde 1937 en disputar la Grande Boucle. Francia, que llevaba décadas buscando un corredor sobre el que descargar parte del peso de su historia, tardó tres semanas en ilusionarse con él. Seixas terminó cuarto. Rozó el podio en su primera gran vuelta, resistió la montaña, la presión y las comparaciones con corredores mucho más experimentados. Entre los jóvenes sólo Isaac del Toro terminó por delante. La temporada también tuvo golpes. En el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes sufrió una caída y tuvo que abandonar antes de la última etapa. En el Mundial de Montreal llegó con piernas para pelear por el arcoíris, pero los calambres acabaron con sus opciones. Seixas no buscó excusas después. Fue mucho más duro consigo mismo que cualquiera desde fuera. “Es vergonzoso lo que he hecho. Francia no se merece un líder como yo”, dijo después. Dos semanas más tarde ganó Lombardía. De Montreal a Como quedó al descubierto otra parte del corredor. Está la potencia, su capacidad para escalar y una resistencia que ya le permite responder en jornadas larguísimas. También está esa exigencia interna que le lleva a juzgarse con una dureza poco habitual en alguien que acaba de dejar atrás la adolescencia. Del Monumento a la bicicleta de montaña El domingo llegó la resaca. No hubo sofá. Seixas apareció en la Roc d’Azur con una bicicleta de montaña y otras dos horas y media de esfuerzo por delante. No tenía objetivos competitivos ni intención de asumir riesgos. Rodó buena parte del recorrido acompañado por Bruno Armirail y, cuando llegaron las zonas más técnicas, prefirió apartarse para dejar pasar a quienes dominaban mejor ese terreno. “Quería divertirme”, explicó. Terminó a 13 minutos del ganador. Un día después de levantar los brazos en Como, después de una temporada con una Itzulia, una Flecha Valona, un Monumento, un cuarto puesto en el Tour y un podio mundialista, Paul Seixas volvió a hacer lo que más había hecho durante todo 2026. Se puso el casco, se subió a una bicicleta y salió a pedalear.

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Monday, October 12, 2026

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