Raúl García Pierna, el ángel de la guardia de Mas: "Ni antes éramos malos ni ahora somos tan buenos"
El madrileño fue una de las piezas decisivas del plan de Movistar en La Pandera, donde su ritmo terminó descolgando a Roglic: da las claves del equipo en MARCA
Raúl García Pierna fue uno de los grandes responsables de que Enric Mas saliera todavía más líder de La Pandera. El madrileño pasó buena parte de la jornada por delante, metido en una fuga numerosa junto a Pablo Castrillo, pero su presencia allí tenía una segunda intención. Movistar quería disponer de hombres avanzados para el momento en el que la carrera alcanzara las rampas decisivas y Mas necesitara ayuda. El movimiento salió prácticamente como estaba previsto. García Pierna aguantó delante, esperó a su líder y, cuando llegó su turno, puso un ritmo que terminó haciendo daño a Primoz Roglic. El esloveno acabó perdiendo otros 25 segundos con el maillot rojo. El propio corredor, sin embargo, evita cualquier grandilocuencia cuando MARCA le pregunta por lo sucedido. “Simplemente fue más o menos como habíamos pensado, así que contento”, resume. Movistar había conseguido colocar a García Pierna y Castrillo en una escapada de alrededor de 45 corredores, una situación que permitía al equipo jugar con ellos más adelante porque ninguno suponía una amenaza directa para la general. La jugada terminó teniendo sentido cuando la carrera entró en La Pandera y el grupo de favoritos empezó a quedarse sin compañeros. Jorge Arcas fue uno de los primeros en trabajar en la subida y después llegó el turno de Iván Romeo. Más adelante reapareció Castrillo, también procedente de la escapada, y García Pierna quedó como último apoyo para Mas. Cuando enlazó con su líder, el madrileño comenzó a tirar en un grupo en el que todavía permanecían Felix Gall y Primoz Roglic. No se trató simplemente de acompañar a Mas hasta meta. García Pierna endureció el ritmo y terminó provocando que Roglic perdiera contacto cuando aún quedaban varios kilómetros por delante. Mas aprovechó después la situación para aumentar las diferencias y colocar al esloveno a más de dos minutos en la clasificación general. El rendimiento de García Pierna tiene todavía más mérito por el calendario que lleva encima. El corredor de Movistar viene de disputar el Tour de Francia y afronta ahora otra gran vuelta completa, aunque asegura que sigue encontrándose bien pese a la acumulación de esfuerzos y al calor que está marcando estos últimos días. Tampoco parece demasiado interesado en reclamar oportunidades individuales mientras Mas continúe liderando LaVuelta. “No creo. Mientras Enric vaya de rojo y ojalá no la tenga”, responde cuando se le pregunta si espera disponer de alguna jornada para buscar sus propias opciones. En otras circunstancias sería extraño escuchar a un corredor decir que espera no tener libertad, pero ahora mismo cualquier oportunidad personal significaría probablemente que Movistar habría dejado de correr alrededor del maillot rojo. García Pierna tampoco se sorprende demasiado del nivel que está mostrando Mas. “Ya desde el día de Andorra se veía que era el más fuerte detrás de Tadej, así que cada día ha ido metiendo un poco más”, explica. El abandono posterior de Pogacar dejó al mallorquín al frente de la general, pero desde entonces Mas no se ha limitado a administrar la ventaja. Movistar ha aprovechado varias jornadas para correr de manera ofensiva, colocar corredores en movimientos lejanos y utilizar después esas piezas en favor de su líder. La Pandera fue probablemente uno de los ejemplos más claros de esa forma de correr. Ese rendimiento colectivo ha cambiado también la percepción sobre un equipo que durante buena parte de las últimas temporadas había convivido con muchas más críticas que elogios. García Pierna prefiere relativizarlo. Preguntado por MARCA sobre qué ha cambiado en Movistar durante los últimos meses, su respuesta es sencilla: “Nada, básicamente”. Y añade una reflexión que sirve también para explicar cómo se vive desde dentro este momento: “Simplemente creo que entrenamos como hacemos siempre y ni antes éramos malos ni ahora somos tan buenos”. La diferencia es que ahora los resultados acompañan y prácticamente todas las piezas están apareciendo cuando toca. En La Pandera le correspondió a García Pierna. Pasó horas por delante, guardó fuerzas mientras pudo y terminó convirtiéndose en el último hombre de Mas antes de que el líder afrontara el tramo definitivo. Una labor de gregario que no aparecerá demasiado en las clasificaciones, pero que explica buena parte de los 25 segundos que Roglic volvió a dejarse en la carretera.
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