Enric Mas, el líder español de LaVuelta: “No quiero pensar en qué pasará si gano”
El líder de LaVuelta habla con MARCA de La Roja, las críticas, su recuperación y una oportunidad que afronta sin querer mirar demasiado lejos
Durante años, Enric Mas ha vivido a pocos segundos de la gloria y demasiado cerca del ruido. Ha sido segundo, tercero, señalado, discutido y obligado a convivir con una exigencia heredada de una generación irrepetible. También ha aprendido a esperar. A esperar cuando el cuerpo no respondía, cuando una operación le obligó a parar durante meses y cuando parecía que el ciclismo avanzaba más deprisa que él. Ahora, sin embargo, la carretera le ha devuelto una oportunidad que conoce bien, aunque nunca la había visto desde este lugar: vestido de rojo y mirando al resto desde lo más alto de LaVuelta. Mas sonríe, pero se protege de los sueños. No quiere imaginar Granada, ni celebraciones, ni siquiera qué ocurriría si por fin gana esa gran vuelta que persigue desde hace años. Prefiere hablar del camino, de la familia, de las críticas que convirtió en bromas y de una felicidad que asegura no depender de una clasificación. A MARCA le abre la puerta a sus pensamientos en el momento más importante de su carrera, mientras intenta hacer algo quizá más difícil que conquistar La Roja: llevarla puesta sin pensar todavía en todo lo que puede significar. Pregunta. ¿Cómo está viviendo estos primeros días como líder de esta gran vuelta? Respuesta. Bien, la verdad es que bien. Es una sensación muy especial, que estoy disfrutando mucho, y creo que todo el equipo la está disfrutando. Es una sensación que vino por una desgracia de carrera, la caída de Tadej, pero, después de todo lo sucedido y como no está Tadej, ya nos merecíamos el maillot. Ahora, a disfrutar. P. El grito en Aitana fue revelador, ¿en qué fue lo primero que pensó al cruzar la línea de meta? R. Aún me duelen las muelas del esfuerzo que pegué cuando crucé meta y del grito que di. Fue rabia, felicidad... ¡Un mix de todo! P. A propósito de todo lo que ha pasado, ¿hubo algún momento en el que pensara que no podría volver a su mejor nivel por esos dolores y por esa situación? R. No, no, ni mucho menos. Los médicos, tanto el que me operó como los médicos del equipo y el entrenador, me dijeron que era cuestión de tiempo. No era una operación, entre comillas, fácil. Tuve que estar casi cuatro meses parado, pero eso no quiere decir que no pudiera volver al nivel. Simplemente necesitaba tiempo, confiar en mí y estar tranquilo. P. ¿Le ha pesado la presión de ser el español con más opciones? Luego han llegado Ayuso, Carlos y otros, pero durante los últimos años siempre ha estado ahí. ¿Le ha pesado esa mochila de tener que ganar LaVuelta o hacer un papel importante? R. Tenemos que ser conscientes de que la historia del ciclismo en España ha sido tan, tan, tan buena... Antes de que yo empezase ya estaban Alejandro, Alberto, Joaquín y muchos otros que ahora no menciono. Hay muchísimos. Alberto ha ganado nueve grandes vueltas, el Bala siempre ha estado ahí... Creo que ha hecho siete podios en LaVuelta, uno en el Giro y uno en el Tour. Ha sido tan bueno todo que es normal que el aficionado español siempre quiera más de los ciclistas españoles. Ha habido veces que me ha ido muy bien y otras en las que no he rendido tan bien. Creo que hay que aceptarlo y ya está. P. ¿Pasó por una depresión? Alguna vez ha comentado que ha pasado por momentos duros en lo mental. R. No, no, ni mucho menos. No he pasado por ninguna depresión. P. ¿Es este su momento más feliz, más pleno, o ha habido otros en los que, sin ser líder, estaba igual de feliz? R. ¿Sabes qué pasa? Que detrás hay una vida personal en la que siempre he sido feliz. Siempre me ha ido bien en ese aspecto y la felicidad yo la atribuyo a eso. Al final, el ciclismo es un trabajo. Es verdad que es lo que hacemos diariamente, pero no porque vayas mejor o peor vas a estar más feliz o menos. Simplemente, las sensaciones son diferentes. No puedes atribuir la felicidad a andar bien o mal, porque ahí sí que entraría en una depresión: andar, estar feliz; no andar, no estar feliz. P. Sobre La Roja, decía que no quiere pensar demasiado en el liderato para no obsesionarse, pero está ante un momento único. R. Pensarlo lo voy a pensar porque lo llevo puesto y, quieras o no, en el bus, en la habitación, vaya donde vaya, lo voy a ver mientras lo lleve. Lo que no quiero pensar es: “¿Y si gano, qué pasará? ¿Y si no gano, qué pasará?”. Simplemente quiero disfrutar del proceso y que sea lo que Dios quiera. P. Pero, ¿es la oportunidad de su vida? R. Sí. He sido tres veces segundo y una vez tercero, siempre he tenido esas oportunidades. Pero sí que es verdad que ahora voy líder y, bueno, a lo mejor nunca había ido líder... Es lo mismo, todo igual, pero ahora voy un poquito más delante. También quiero recordar que estamos aún en la parte media de carrera y queda muchísimo. P. ¿Y si gana? ¿Tiene pensado algo? R. No, no. Primero, queda muchísimo. Y de verdad que no quiero pensar en si gano o si no gano, porque ahí entraría en un bucle. P. ¿Se ha sentido tratado injustamente alguna vez? ¿Tenía guardadas algunas facturas para este momento? R. No, hombre, no. Las críticas las usamos siempre para hacer bromas. Cuando salen y nos vemos, nos reímos de todo porque, si te afectara eso, sí que es verdad que lo pasaríamos mal. P. Para acabar, ¿ha podido hablar con Pogacar tras lo sucedido? R. Le mandé un mensaje poco antes de que se cayera y sé que los dos equipos han estado hablando. Sé que nuestro médico ha hablado con el suyo y, cuando le operen y demás, me gustaría mandarle un mensaje. ¿Color preferido? Será el rojo... Iba a decir el azul... ¿Y letra? La M Mejor puerto: El Bartolo. No, no... Desde ahora sí. Pues el mío de Mallorca. ¿Un sueño? Como ciclista te voy a responder: ganar una gran vuelta. ¿Referentes? Tengo dos: Alberto (Contador) y Alejandro (Valverde).
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