Consideraciones del primer test de exigencia del Madrid de Pedro Martínez
Los blancos salen de Abu Dabi con la idea de que el proceso va por buen camino
El Real Madrid se llevó el primer título en juego, nada menos que la novedosa y espectacular SuperCup de la Euroliga. "Una Final Four en mitad de septiembre", como la bautizó Georgios Bartzokas, el entrenador del Olympiacos. "Para nosotros son partidos ya oficiales", como dijo Pedro Martínez. Precisamente el técnico catalán del Madrid ha sido uno de los más reforzados en el triunfo. Más su idea que él, porque si quería ver por el rendimiento de sus jugadores en Abu Dabi dónde estaban tras la pretemporada, no puede sentirse más satisfecho. Han bastado apenas unas semanas para que Martínez haya mejorado toda la temporada pasada. Al menos en títulos. Cualquier análisis completo habrá que hacerlo al final, pero ganar siempre da energía y motiva para seguir creyendo en la idea. Y hay algo que queda claro. Tras Abu Dabi, el Madrid, que para muchos estaba varios peñdaños por debajo de los grandes favoritos de la Euroliga, de repente adquiere un estatus parecido. En la previa de la Liga regular, estará en todas las quinielas que se hagan pensando en la Final Four y en regresar a Abu Dabi en mayo de 2027. La catarsis en la plantilla del Madrid ofrecía muchas dudas hace unas semanas. Muchos jugadores recién llegados, muchas piezas que encajar, muchos conceptos y automatismos nuevos. En dos partidos oficiales se ha visto que Martínez tiene el trabajo avanzado y encarrilado. Ante el Dubái y el Olympiacos, y en los partidos de pretemporada, el Madrid ha mostrado algunas de sus propuestas. Jugará siempre a muchos puntos: en los seis partidos que ha jugado, ha superado los 90 puntos en todos, logrando una media anotadora de 104 puntos por partido. Correr es fundamental. La idea es pensar en el contraataque siempre que sea posible, y culminarlo con los menos botes que se pueda, con pases muy rápidos y con alas abiertas o los famosos 'ochos' tan difíciles de defender. Otra premisa de Pedro Martínez son los triples. Ante el Dubái los blancos lanzaron 24 y a su técnico le parecieron pocos. En la final subieron a 28, pero es posible que Martínez pida más. Y todo ello sin olvidar la vocación ofensiva que es desde donde empieza todo. Los contraataques deben provenir de robos, rebotes en defensa y, en todo caso, tras canasta. La parte negativa es que jugar tan rápido, movimientos de balón vertiginosos, provoca muchas pérdidas. Y el problema es que esas pérdidas se produzcan en pases en el propio campo, en la salida de la jugada, porque el daño es, casi siempre, irreversible. Los jugadores están en pleno proceso de adaptación, pero lo que se vio en Abu Dabi es que van por buen camino. Brillaron jugadores de la vieja guardia. Facundo Campazzo, no muy fino en la anotación, sí estuvo a gran nivel en la dirección y como punta de lanza de los contraataques. Edy Tavares despejó las dudas de si era idóneo para jugar con el sistema de Martínez. Hasta corrió contraataques para acabar con mates llegando como 'tráiler' y dominó y cambió los partidos hasta ser el MVP. Gabi Deck tuvo muy buenos minutos, especialmente en la final y Theo Maledon brilló en momentos clave ante Olympiacos, como Andrés Feliz. Entre las caras nuevas, las mejores noticias las dejaron Luwawu-Cabarrot y Jaime Pradilla. El francés es el líder anotador de este equipo. Pondrá los puntos que se fueron con Mario Hezonja y, en gran parte, también un talento mucho mejor gestionado, en lo individual y en lo colectivo. Pradilla está completamente integrado y será un jugador de un valor descomunal en todos los sistemas de juego que quiera imponer Pedro Martínez. También con Mika Jantunen hay brotes verdes. Más perdido en la semifinal, estuvo bien en la final. Es un jugador experto y conocedor del juego. Damian Jones suplió bien la ausencia de Tavares por faltas, pero tiene que aportar mucho más. Es pronto. Sin embargo, Max Shulga, inédito en la final, y Olivier Sarr, tampoco jugó ante los griegos, ofrecen muchas más dudas y son los que tienen más trabajo por hacer, tanto en la adaptación al juego como en la demostración de que pueden aportar cosas. Nick Smith no jugó en Abu Dabi porque se subió al avión sin entrenamientos. Y Procida no jugó ni un minuto. Está por ver su papel en el esquema de Pedro Martínez. Obviamente, tras el título de la SuperCup, el técnico catalán sólo habló de mejorar. La Liga regular de la Euroliga arranca este próximo jueves, en Dubái y luego será turno de la Liga Endesa. Será cuando se vaya viendo el progreso de la pintura que en el Etihad Arena vio dar sus primeros trazos. Al fin y al cabo, Pedro Martínez sabe que el Madrid es un equipo en continuo examen. El primero, desde luego, lo ha pasado con nota.
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