Las 12 chicas de bronce
Así son y así han jugado las internacionales que han conquistado la tercera plaza del Mundial
Un equipo mayúsculo. Eso es la selección femenina que se ha colgado la medalla de bronce en el Mundial, la cuarta que consigue España en el torneo. Talento y trabajo a partes iguales, mezcla de veteranía e insultante juventud, así son y así han jugado las 12 chicas de bronce. Pura intensidad en la pista. La escolta canaria ha sido clave cuando había que apretar las tuercas un poco más. Con 1,74 metros, la más baja de la selección, aunque su estatura nunca es un obstáculo, pues lo suple con habilidad y conocimiento del juego. Tremenda intución para atrapar rebotes ofensivos pese a su falta de centímetros: xx en todo el torneo. En la semifinal ante Estados Unidos le colocó un tapón a Aliya Boston, de 1,96. Menos protagonista que en otros torneos o con el Casademont Zaragoza, donde ha alcanzado la categoría de ídolo, ha dirigido la segunda unidad siempre aportando templanza y su habitual buen criterio al timón. Con gran generosidad, la segunda jugadora más veterana de la selección ha puesto su experiencia y su talento a disposición del grupo. El metrónomo de la selección. Titular en los seis encuentros, la base canaria ha marcado el ritmo en los dos lados de la pista. Delante, con una visión de juego privilegiada. Máxima asistente y mejor ratio asistencias/pérdidas del equipo. Detrás, con una intensidad defensiva que, eso sí, en ocasiones le hace cargarse demasiado rápido de faltas. Cuarta medalla mundialista para la gran capitana. Sólo la estadounidense Sue Bird tiene más que ella. Alba cumplió 37 años durante la preparación, pero sigue al pie del cañón con un compromiso y una ilusión inquebrantables. Ha jugado menos que nadie en la selección, pero su importancia iba más allá del parqué. Entre grandes dosis de juventud, ella era la voz de la experiencia, la única que había estado en un Mundial. Su leyenda es un poco más grande. La nueva jugadora del Valencia Basket ha tenido un rol en la sombra. Casi no se ha prodigado en ataque con apenas dos tiros por encuentro. Se ha dedicado casi siempre a labores defensivas, donde ha cumplido. Una de las referencias ofensivas de la selección. Ha sido capaz de extrapolar al equipo nacional las buenas prestaciones que estaba mostrando en las Toronto Tempo de la WNBA. Numerosos recursos en ataque tanto cerca del aro, penetrando o imponiendo su talla, como desde el triple. Nexo entre las veteranas y las jóvenes, seguirá siendo clave en los próximos campeonatos. Icono de presente y futuro. Su espectacular planta y sus condiciones le hacen una jugadora como ha habido pocas en España. Quizás la única fuera Sancho Lyttle. Todo lo bueno que estaba haciendo en las Seattle Storm lo ha disfrutado ahora la selección, donde ha sido quien más tiempo ha estado en pista durante el Mundial. Intimidante en defensa y con recursos en ataque. Cerca del 40% en triples. Un poco ansiosa en algunos partidos, se le escapó más de una canasta bajo el aro. En la pelea por el bronce, 10+9. De menos a más en el Mundial. Le costó coger ritmo después de estar jugando poco en las Liberty. Sin embargo, se dejó el mejor partido para la lucha por el bronce: 15 puntos y cinco asistencias. Magnífico tercer cuarto ante Alemania. Jugadora para llevarse a una guerra, ha estado en todas las batallas. Muchas veces por el suelo peleando por un rebote o un balón suelto, bregando con las interiores rivales y a la vez mostrando su capacida ofensiva. Un pilar fundamental. Por debajo de lo esperado. De las cinco jugadoras provenientes de la WNBA, a la que más le ha costado encajar en el equipo y la que menos ha participado. Llamada a ser referencia ofensiva, ha estado irregular. En la pintura, bastante mejor que desde el perímetro. Con cada buena defensa, puño al aire. Es lo que se esperaba de ella, que apretará atrás como siempre hace. Hubo quien cuestionó su inclusión en la lista definitiva de 12 para el Mundial, pero se ha encargado con su esfuerzo de liquidar esas dudas. Jugadora de las que ayudan a ganar desde el trabajo oscuro. Sus lágrimas tras ser nombrada MVP del partido de cuartos decían mucho. La segunda internacional menos utilizada por el seleccionador Miguel Méndez, le ha tocado hacer el necesario trabajo sucio en defensa. En ataque apenas ha podido desplegar su buen tiro de media distancia. En todos los equipos se necesitan trabajadores abnegados que no reclaman protagonismo. Iyana se cayó a una marmita llena de balones cuando era pequeña y eso le otorgó poderes para hacer lo que quiera en la pista. Ha asombrado desplegando su magia en acciones que bien valen el precio de una entrada: triples a una pierna, entradas imposibles, bailes camino del aro... Una de las estrellas del torneo por lo que transmite y por juego. Para rematar, 22 puntos y nueve asistencias en la lucha por el bronce. La próxima temporada seguirá en la Liga Femenina Endesa enrolada en el Spar Girona, pero su hábitat natural es la WNBA. Las Portland Fire la seleccionaron en el séptimo lugar del draft y todo apunta a que se irá en 2027. El futuro es suyo: ¡sólo 20 años!
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