De la euforia al vértigo: España se juega ante Japón su futuro en el Mundial
Obligada a ganar para asegurar su pase (17.50 h TDP). Si vence y Alemania derrota a Mali, a cuartos • Si es segunda o tercera, a octavos • Y si es cuarta, a casa salvo triunfo africano
La inesperada, por sorprendente, derrota de España (7ª en el ranking FIBA) ante Mali (18ª), a la que siete días antes había aplastado por 39 puntos en un amistoso (97-58), la ha colocado de la noche a la mañana en el disparadero del Mundial. De confirmar su candidatura a las medallas tras arrollar en la primera jornada a la anfitriona Alemania (83-53), al batacazo ante el combinado africano (82-73) que la deja al borde del precipicio. Todo puede pasar a falta de la última jornada que se disputará este lunes en el Max-Schmeling-Halle (Berlín) con los dos partidos del grupo A a las 17.50 h: España-Japón y Mali-Alemania. Con los cuatro equipos igualados con una victoria y una derrota, todos pueden ocupar cualquier posición en función de los resultados que se den. Los tres primeros se clasificarán para los cruces: el líder, directamente a cuartos de final; el segundo y el tercero, a un cruce previo de octavos. Ese es el monumental lío en el que se ha metido España, un país de excesos en el que lo que un día es sublime al siguiente puede tornarse en catastrófico. Pero esta selección ni era el nuevo 'Dream Team' del baloncesto femenino tras la primera jornada ni es un desecho de tienta después de la segunda. Aunque algunos aventuraban, embriagados por la euforia de su estelar debut, que era la principal rival de Estados Unidos por el oro. Como si las potentísimas Francia y Australia no jugasen. Dentro de lo preocupante de esta situación tan incierta, lo más razonable es ver el vaso medio lleno, porque España depende de sí misma para clasificarse. Si gana a Japón se meterá en los cruces como primera o segunda, dependiendo del resultado del Alemania-Mali. Y si es como segunda, evitaría a Estados Unidos en una hipotética semifinal. E incluso en caso de derrota ante los nipones en el peor de los supuestos, podría acceder a octavos de final como tercera si las africanas derrotan a las anfitrionas. Lo más lógico, sin que eso signifique lanzar las campanas al vuelo, es que España se imponga a Japón, aunque el deporte es un territorio abonado para las sorpresas, como se vio ante Mali, donde lo previsible no siempre sucede y la coherencia puede mutar en incongruencia tras el salto inicial. Pero el sentido común, el juego colectivo, la experiencia, las estadísticas y los argumentos baloncestísticos de uno y otro dictan que España sobre el papel es mejor equipo que Japón. Y eso que la selección nipona, décima del ranking FIBA, no es ni mucho menos una perita en dulce. Quien así lo piense se equivoca y para darse cuenta de su error no tendría más que visionar -como ya hizo ayer la selección española- un resumen del partido que firmaron en su estreno mundialista para superar a Mali (102-97). Fue un partido en el que Japón batió el récord de triples en el campeonato con 20/35 (57,1%) y su jugadora Saki Hayashi el de triples en un partido del torneo con 9/15 (60%). España está avisada de dónde puede llegar el peligro de la selección asiática. Tomó buena nota de ello Alemania, que en la segunda jornada viendo el aluvión de triples nipón contra Mali, ató en corto a las tiradoras japonesas, de gatillo fácil, rebajando su porcentaje de triples a 3/27 (11%) anulando así su principal amenaza. Y fueron presa fácil para las germanas, que impusieron su mayor solidez y su físico (74-58). Alemania enseñó el camino del triunfo a España, que necesita recuperar su mejor versión tanto en lo colectivo como en lo individual para salir airosa de esta situación tan peliaguda en la que se ha metido. Urge que las de Miguel Méndez recuperen su confianza tras el palo ante Mali para volver a ser el equipo reconocible, competitivo, potente y fiable que es y no pareció ante las africanas. Si muestra su mejor cara, la que exhibió en su debut ante Alemania, España no tendrá problemas para tumbar a Japón. Pero si vuelve a sembrar las dudas, ya sea por cansancio, por falta de acierto exterior, o por dar medio metro de más a las peligrosísimas tiradoras niponas, podría pasar más apuros de los que desearía.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.