Nace una nueva era dorada en el baloncesto femenino español
El bronce en el Mundial y el talento de las jóvenes augura un presente y futuro más que brillantes
En 2022 España no se clasificó para disputar el Mundial en un momento crítico para el baloncesto femenino. Se estaba produciendo un delicado cambio generacional, se había pasado por una era de triunfos seguidos y esa ausencia llenaba de interrogantes el futuro a corto plazo. Dos años más tarde se caía en cuartos de final de los Juegos de París ante Bélgica, agudizando aún más la situación. Se había suavizado el primer golpe con la plata europea de 2023 que se repitió dos años después en una final que se debió haber ganado. En ambos casos se perdió de nuevo con las belgas, en su particular edad dorada. Un año más tarde de la final del Eurobasket, Bélgica, con su prime agotado y abocado a una reconstrucción, abandonó el Mundial en cuartos y España se subió al podio con la medalla de bronce al cuello. En muy poco tiempo la selección ha completado un relevo que garantiza el regreso a la élite primero (en realidad nunca se salió de allí) y los resultados en forma de medallas después. Mientras otros países miran con horror el final de una gran generación de jugadoras, en la federación española se asume con la tranquilidad que da el extraordinario trabajo de formación que de alguna manera nunca para a lo largo del año. Nos acordamos de él cuando las distintas selecciones de categorías inferiores alcanzan las medallas, pero el trabajo se hace día a día. Y en eso, la FEB es la mejor. La selección española ganó el bronce en Berlín, pero pudo haber optado a algo más. Pudo haber ganado a EEUU en las semis y jugar la final con Francia. Las opciones de ganar el oro eran reales. Y hasta ese punto hay que entender el descomunal crecimiento de un equipo que tiene todavía mucho recorrido. El bronce sabe muy bien pero... Iyana Martín, incluida en el cinco ideal del torneo, y Awa Fam, una de las más destacadas, tienen 20 años. Alicia Flórez, con ilimitadas posibilidades y Elena Buenavida, excepcional, tienen 22. Raquel Carrera que ya es líder del equipo, tiene 25, igual que Helena Pueyo. Y jugadoras como Paula Ginzo (28), Maite Cazorla (29) y María Conde (29), tienen aún varios años al más alto nivel, con la experiencia necesaria para lograr la mezcla perfecta en el equipo. Con estas edades, lógico que se piense en las cotas que se pueden alcanzar en los próximos grandes torneos como el Europeo de Vilnius en 2027, los Juegos de Los Ángeles en 2028 o el próximo Mundial en Tokyo en 2030. Para entonces las más jóvenes habrán adquirido más bagaje, sabiduría y progresión, y algunas de las veteranas aún estarán en sus mejores años. Pero no sólo son las que estuvieron en Berlín. Miguel Méndez se acordó de algunas jugadoras que no estuvieron pero que podían haber estado sin problemas en el equipo. Nombres como Aina Ayuso, Nerea Hermosa, Irati Etxarri o Txell Alarcón estarán de nuevo en la rotación. Y lo que hace que el ciclo actual se extienda aún más en el tiempo es la aparición de jóvenes jugadoras que ya han destacado en distintos campeonatos internacionales y garantizan que el cambio generacional de las jóvenes actuales también está garantizado. Hay una nómina alucinante de jugadoras de 20 o menos años que prometen un futuro deslumbrante a medio y largo plazo para el baloncesto femenino español. El caso de España es el de un país que trabaja minuciosamente su baloncesto de formación y cuyos resultados se reflejan más tarde en la selección absoluta. Conseguir que esos dos polos se junten durante muchos años es de un mérito tremendo. En los próximos años Miguel Méndez o el que sea seleccionador o seleccionadora, podrá contar, además de con jugadoras como Iyana, Awa o Buenavida, con otras como Sara Okeke, Amelia Alonso, Inés Sotelo, Somto Okafor o Isabel Hernández, por mencionar unas pocas. Sara Okeke, por ejemplo, inicia este año su aventura en la NCAA y hay que seguirla muy de cerca. Fue MVP del Eurobasket sub 20 de 2025 y tiene 19 años. Uno menos tiene Somto Okafor, MVP de Europeo sub 18 en 2026. Isabel Hernández, de 2009, fue MVP del Eurobasket sub 16 de 2025 y fue incluida en el mejor quinteto del Mundial sub 17 este mismo año. E insultante es la juventud de Amelia Alonso, de 2010, pero ya MVP del Eurobasket sub 16 de este año y en el segundo quinteto del Mundial sub 17. Inés Sotelo, del mismo año que Iyana y Awa, fue incluida en el mejor quinteto del Eurobasket sub 20 de 2026. También está el caso de Anna Smykovskaia, nacionalizada y que puede jugar, de hecho ya ha jugado, en categorías de formación, o de Anastasia Lishchuk, de 2011 y ya con 2,03, dos jugadoras cuya progresión hay que seguir muy de cerca. Y otras jugadoras prometedoras como Gina García, Carla Brito, Claudia Contell o Ariadna Termis. Talento inagotable. Estos nombres, y otros que van a ir saliendo en los próximos años, sólo invitan a pensar en la salud del baloncesto femenino en la próxima década, como poco. El bronce de las chicas en Berlín en realidad no pone el broche de oro a un gran torneo, lo que ha hecho es abrir la puerta a la nueva era del baloncesto femenino español que reluce más que nunca.
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