Iyana Martín: el nacimiento de un icono
La base española sale de Berlín transformada en estrella mundial y el secretario general de FIBA compara su impacto con el de Caitlin Clark
No se recuerda en España una jugadora con la capacidad de atracción de Iyana Martín. Probablemente ayuden las redes sociales, ese escaparate que no tuvieron Blanca Ares o Amaya Valdemoro en sus inicios y que pueden convertir a alguien en viral a golpe de reel mostrando sus highlights. El caso es que la base sale del Mundial Femenino convertida en icono del baloncesto español y su fama ya traspasa fronteras. En el campeonato que terminó este domingo en Berlín con el bronce colgado del cuello de España, Iyana ha sido una de las grandes sensaciones. Por lo atractivo de su juego, bien podría haber sido la MVP popular. Tuvo que conformarse con entrar en el quinteto ideal. Nada mal para quien aún tiene 20 años. Como no podía ser de otra manera, la ovetense fue elegida como mejor joven del torneo. Le sobraban credenciales: cuarta máxima anotadora (17,5 puntos de media) con unos porcentajes salvajes (63,6% en tiros de dos, 45,5% en triples y 90,0% en tiros libres) y tres partidos con 20 o más puntos, séptima jugadora más valorada (19,2, justo por delante de la MVP Breanna Stewart), décima en asistencias (4,2)... Pero por encima de los números, la sensación de ser una jugadora especial, de esas que aparecen cada mucho tiempo para encandilar a los aficionados y alucinar incluso a las propias compañeras. "Está tocada por una varita. Cuando estoy en el banquillo, no dejo de levantarme de la silla por las cosas que hace", dice Alba Torrens, que a sus 37 años ha visto mucho baloncesto y muchas jugadoras. "Lo de Iyana no es normal. A mí no me sorprende porque la conozco desde hace mucho tiempo. Puede hacer el partido que ella quiera y llegara donde desee", afirma su amiga Awa Fam, compinche en el baloncesto y en la vida. 'Iyi' se presentó en sociedad en aquella final del Mundial U19 celebrada sobre una pista LED en el Palacio de la Comunidad de Madrid. Siendo dos años menor que la mayoría de participantes, hizo 19 puntos y 22 de valoración para poner a la campeona Estados Unidos contra las cuerdas. Fue nombrada MVP pese a la derrota. Le entregó aquel galardón Elisa Aguilar, presidenta de la FEB, orgullosa por la joya que tiene entre manos. "Es de estas jugadoras que, aparte de talento, tienen algo más. Sus números están al alcance de muy pocas jugadoras a su edad y estoy convencida de que va a seguir así. Tiene mucha humildad y mucha capacidad de trabajo. Tiene los pies en el suelo, que no es fácil a su edad y con lo que está viviendo. Eso es magnífico. Tenemos mucha suerte. Es una bendición", comentaba en una entrevista a MARCA durante el Mundial con palabras que pueden hacerse extensivas a Awa Fam. Iyana tiene en la pista el toque de locura necesario en todo genio. Mete canastas imposibles a una pierna, encuentra huecos donde no los hay, baila hasta plantarse bajo el aro rival y anotar, da asistencias mirando a la grada... Imaginación, intuición y grandes dosis de competitividad para hacer un combinado letal. "Tenemos una bendita inconsciencia que hace que no temamos a nadie, que queramos competir contra todos", afirmaba el seleccionador Miguel Méndez sobre una generación que lidera la base. La expresividad y la soltura con la que Iyana se maneja en la pista es la que tiene fuera. Ningún artificio, todo naturalidad. Le encantan las redes sociales, sobre todo Tik Tok, leer y estar con sus amigos. Una de sus preocupaciones antes del Mundial era ver si, dado el precio de vuelos y hoteles, sus conocidos podrían viajar a Berlín y acompañarla algunos días durante el torneo. Lejos del divismo; cerca de la vida real. Juanjo y María, los padres de Iyana, jugaron al baloncesto y ellos, sin necesidad de presión, le metieron el gusanillo en el cuerpo. Fueron sus primeros entrenadores y quienes ejercen de ancla con la realidad. Quizás por eso la joven no se ha precipitado en su carrera. Tuvo ofertas de Universidades estadounidenses para irse a la NCAA con suculentos contratos. Ella prefirió quedarse en Salamanca para jugar en el Perfumerías Avenida y aprender de Silvia Domínguez, su referente. Este año, tras ser elegida en el séptimo puesto del draft de la WNBA, pudo irse a las Portland Fire. Decidió quedarse para hacer limpieza mental y física y llegar a bien al Mundial. Esta temporada que está a punto de comenzar jugará en el Spar Girona. Probablemente, después sí emigrará a Estados Unidos, donde ya saben de su nombre y de su calidad. Vanja Cernivec, general manager de la franquicia de Oregón, ha estado en Berlín y no ha perdido detalle de los trucos de su futura jugadora. Es difícil calcular el impacto que puede tener Iyana, pero el mismísimo secretario general de FIBA, Andreas Zagklis, la considera ya "una exponente de lo que pueden conseguir estas nuevas generaciones". La base acaba de firmar un acuerdo de colaboración con la firma de relojes Tissot, algo poco común entre jugadoras de baloncesto españolas. "En los Juegos de Los Ángeles, nuestras jugadoras pueden estar en el mismo o, incluso superar el nivel de popularidad de muchos de nuestros jugadores. El ejemplo de Iyana o de Caitlin Clark así lo demuestra", considera Zagklis. Estamos ante el nacimiento de un icono.
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