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Sunday, September 20, 2026

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En 1963, Reino Unido mandó construir 1.500 búnkeres por la Guerra Fría: al abrir uno de ellos, los arqueólogos quedaron estupefactos con su interior

Cinco años más tarde de su construcción, se decidió sellarlo, quedando olvidada su ubicación exacta

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Durante la Guerra Fría, infinidad de países tomaron la decisión de construir búnkeres por si se daba una supuesta guerra nuclear. Reino Unido fue una de las naciones que más obras de este tipo llevó a cabo, sumando en torno a 1.500. Uno de esos cónclaves se ubicaba en el Castillo de Scarborough. Se ordenó que funcionarios del Cuerpo de Observadores Reales lo construyeran en 1963. Cinco años más tarde, se mandó sellar este búnker, provocando que su ubicación quedará olvidada para el resto de la historia. No obstante, en la actualidad, un grupo de arqueólogos ha conseguido dar con ella. Gracias a la ONG English Heritage, se rastreó el castillo de Scarborough y con un radar de penetración terrestre, se consiguió identificar el punto exacto. Tras dos días de excavaciones, se descubrió que el búnker había quedado inundado en su gran mayoría. Así pues, ante la dificultad de que los propios arqueólogos entraran, se decidió introducir una cámara de circuito cerrado. Con ella, descubrieron que partes del interior del búnker aún quedaban vigentes. Esta galería estaba compuesta con literas para dar cobijo a 60 personas, sistema de comunicación muy sencillos y una unidad de bombeos de aguas residuales. Para sobrevivir, contaban con un sistema de filtración de aire y una reserva de agua, aunque ésta prácticamente se agotaba transcurridos 30 días en el interior. Tampoco disponían de calefacción, así que las temperaturas podrían ser extremas si pasabas varios días. Lo más llamativo fue la declaración de Kevin Booth, jefe de colecciones de la ONG English Heritage, tras el hallazgo. Este experto tiene la firme teoría de que “en cualquier lugar de Gran Bretaña donde vivieras, probablemente estabas a pocos kilómetros de un puesto de la ROC (Royal College of the Royal Company), pero poca gente sabía de su existencia”.

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