Las estrellas no son blancas ni amarillas: su color revela su temperatura y aporta pistas sobre su evolución
Aunque a simple vista muchas parecen puntos blancos, las estrellas pueden ser azules, blancas, amarillas, naranjas o rojas, y esa tonalidad permite conocer principalmente su temperatura superficial y ayuda a determinar en qué fase de su evolución se encuentran