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Sunday, September 27, 2026

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En 2021, científicos tiraron 1500 árboles de Navidad a un lago de Finlandia: tres años después, habían transformado el ecosistema

El entorno se revitalizó por completo

· 307 words

A principios de 2021, investigadores del Instituto de Medio Ambiente de Finlandia (SYKE) sumergieron 1.500 árboles de Navidad usados en las profundidades del lago Saimaa, al sureste de Finlandia. Tres años después, al retirar y analizar los abetos, los biólogos descubrieron una transformación radical en la biodiversidad del fondo del lago. El impacto ecológico medido por el equipo liderado por el hidrobiólogo Kari-Matti Vuori dejó varias conclusiones clave. Hubo una explosión de vida bentónica y la cantidad de organismos individuales que habitan en el fondo acuático se multiplicó por diez. Asimismo, también aumentó la biodiversidad, ya que la variedad de especies animales en las zonas donde se colocaron los abetos se quintuplicó. Esta inmensa producción de microflora y pequeños invertebrados sirvió de alimento y refugio, lo que logró fortalecer notablemente la población de peces en el área, un fenómeno confirmado también por los pescadores locales. En otras palabras, se produjo un efecto dominó en la fauna. La razón por la que el experimento funcionó se debe a que los abetos sumergidos actúan como arrecifes artificiales de madera. Sus complejas estructuras de ramas ofrecen protección a los peces jóvenes frente a los depredadores y un sustrato ideal para el crecimiento de algas y microorganismos esenciales para la cadena alimenticia. Además, los expertos en sostenibilidad del Carbon Trust señalan una ventaja ambiental añadida: al hundir los árboles de forma controlada, estos actúan como "sumideros de carbono" bajo el agua durante siglos. Esto evita que terminen pudriéndose en vertederos terrestres, donde emitirían grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero mucho más dañino que el dióxido de carbono. A pesar del éxito, los científicos advierten de que esto fue un estudio controlado y que no se deben arrojar árboles de Navidad a los lagos por cuenta propia, pues requiere supervisión técnica para no alterar negativamente la química del agua.

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