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Wednesday, September 9, 2026

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Science & space

Investigadores transforman residuos de cáscaras de cangrejos y camarones en líquido para baterías de zinc: duraron más de 1000 ciclos con una eficiencia del 99,7%

El experimentó demostró una eficiencia coulómbica próxima al 100%

· 348 words

Un equipo de expertos ha desarrollado un nuevo tipo de batería de zinc cuyo electrolito está elaborado a partir de un material presente en los caparazones de cangrejos, gambas y langostas. El hallazgo plantea una alternativa para aprovechar los residuos de la industria pesquera, concretamente de algunos crustáceos, y avanzar hacia sistemas de almacenamiento energético más sostenibles, tal y como informa el medio Space Daily. La clave se encuentra en la quitina, un compuesto abundante en los exoesqueletos de estos crustáceos. Mediante un proceso químico, los científicos la transformaron en quitosano, un material que posteriormente utilizaron para fabricar un gel capaz de actuar como electrolito, es decir, como el medio que permite el movimiento de las cargas entre los electrodos de la batería. Las baterías de zinc presentan una dificultad conocida: durante los procesos de carga y descarga pueden aparecer estructuras metálicas irregulares, conocidas como dendritas. Estas formaciones pueden provocar cortocircuitos y limitar la vida útil de las celdas. El gel desarrollado por los investigadores ayuda a controlar el movimiento de los iones de zinc y favorece que el metal se deposite de manera más uniforme sobre el electrodo. El resultado es una mayor estabilidad durante los ciclos de funcionamiento. En las pruebas realizadas, el ánodo de zinc consiguió superar 1.000 ciclos, manteniendo una eficiencia coulómbica del 99,7%. Esta cifra indica que la cantidad de carga que entra y sale de la batería en cada ciclo apenas presenta pérdidas derivadas de reacciones secundarias. El proyecto también destaca por su repercusión en el medioambiente. El gel de quitosano puede degradarse en el suelo en aproximadamente cinco meses, mientras que el zinc restante puede recuperarse y reciclarse. Según los investigadores, cerca de dos tercios de la batería pueden descomponerse de esta forma. Sin embargo, se trata todavía de un experimento de laboratorio y no de una tecnología disponible comercialmente. De momento, falta comprobar si estos resultados pueden mantenerse al aumentar la escala de producción y en aplicaciones reales. No obstante, el proyecto demuestra que residuos procedentes de la industria alimentaria podrían convertirse en materiales útiles para las baterías del futuro.

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