Cae en la Tierra un telescopio de la NASA: se lanzó en 2004 y estudiaba las explosiones más potentes del universo
En agosto había fracasado un intento de alargar su vida útil
Tras más de 20 años, un telescopio de la NASA ha caído en la Tierra, tal y como ha confirmado la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Su función había sido la de detectar y estudiar las explosiones de rayos gamma, consideradas las más potentes del universo. Como se preveía inicialmente, la mayor parte del artefacto se ha desintegrado en su entrada a la atmósfera de nuestro planeta. El comunicado difundido explica que se trata del telescopio Swift, de casi 1.500 kilogramos y que se movía en una órbita por debajo de los 375 kilómetros. La duda de los expertos respecto al aparato era qué iba a pasar con el resto, en concreto dónde iba a impactar. Para ello, el momento de la reentrada era crucial. Finalmente, los restos han caído sobre el norte de la isla de Sumatra después de 22 años recogiendo datos y tras lograr sobrevivir por mucho su vida útil prevista y tras enviar datos de más de 2.000 explosiones. Para alargar su tiempo de uso, el pasado mes de agosto la NASA puso en marcha un arriesgado plan: lanzó un robot motorizado que tenía como objetivo alejar al aparato de la Tierra. Sin embargo, esta maniobra fracasó y obligó a la agencia a seguir un nuevo rumbo y analizar su caída, que se ha acelerado debido a una tormenta solar el pasado fin de semana. El telescopio Swift se componía de tres aparatos, destacando el primero por su capacidad para orientarse, girar y moverse en pocos segundos y apuntar a la explosión con una alta precisión. Su trabajo ha servido para el estudio de muchos astrónomos, que han encargado al Swift una gran cantidad de observaciones a lo largo de los últimos 22 años que ha estado activo.
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