La 'maldición' invisible de las momias ya no se esconde en las pirámides: los científicos se echan las manos a la cabeza con el aumento de la venta online
Se están pasando por alto los controles mínimos de salubridad, poniendo en riesgo a la población
Todas las películas relacionadas con faraones, momias y pirámides acaban recurriendo, de forma general, al asunto de las maldiciones. En realidad, ninguna investigación ha demostrado que los mitos alrededor de estas figuras egipcias fueran ciertos. Sin embargo, en los últimos tiempos, su figura sí guarda cierto vínculo con una maldición para los seres humanos. Antes de caer en ciertas suposiciones: no, no tiene nada que ver con un asunto sobrenatural. Lo importante es que la comunidad científica se ha percatado de un incremento de la venta online de diferentes partes del cuerpo de una momia. Solo usando nuestros dedos, podemos recibir un paquete con este contenido en casa. Es evidente que esto no significa que vayamos a estar malditos de por vida, pero sí podemos enfrentarnos a enfermedades para las que, quizás, no estamos preparados. Los científicos advierten que estos paquetes deben superar unos controles mínimos de salubridad y, en caso contrario, se estaría poniendo en riesgo a la población. Por supuesto, hay que tener en cuenta que los restos humanos momificados no están exentos de peligros, científicamente hablando. Pueden conservar microorganismos, como hongos, y sustancias potencialmente peligrosas procedentes de técnicas de embalsamamiento utilizadas en el pasado. De hecho, es imprescindible el uso de guantes y mascarillas para su manipulación, ya que no son objetos estériles. La comunidad científica recuerda que si se venden distintas partes del cuerpo (manos, pies, cráneos), sin las medidas necesarias para frenar la exposición a estos agentes, estaríamos expuestos a levaduras, bacterias y hongos. Por eso, en los museos se tienen muy en cuenta los cambios de temperatura, la humedad y la mala ventilación. Kirsty Squires, autora principal de esta investigación, sentencia en un comunicado que “el auge de internet, especialmente de las redes sociales, ha amplificado el tráfico internacional y ha impulsado la demanda de patrimonio cultural único, incluidos humanos y animales momificados”.
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