Ingenieros entierran 20.000 neumáticos desechados debajo de una carretera para combatir el barro y las heladas
Puede ser un antes y un después a la hora de conservar las vías con este método
En invierno suelen bajar las temperaturas, provocando heladas, o también, llover con mayor frecuencia, causando barro en determinados puntos. Pues bien, un grupo de ingenieros de Maine, en Estados Unidos, enterraron unos 20.000 neumáticos desechados bajo una carretera para combatir estas dos adversidades. Dana Humphrey, ingeniera civil de la Universidad de Maine, impulsó esta investigación, centrando sus esfuerzos en los caminos de grava que sufren heladas durante el invierno y, luego, el posterior deshielo que se convierte en barro. Los ingenieros realizaron un experimento en Dingley Road, en Richmond, donde estos 20.000 neumáticos se cortaron en partes de 5 a 7,5 centímetros y se colocaron a lo largo de 183 metros de carretera. Estos trozos, lograron formar una capa de 15 a 30 centímetros de grosor, y, sobre ellos, se colocaron varias capas de grava, creando una superficie convencional y artificial gracias a 100 sensores que podían controlar las temperaturas en varios puntos de la carretera a lo largo del invierno, pudiendo controlar estas heladas y el barro. Cabe recalcar que estos neumáticos que emplearon para esta capa son más ligeros que la grava, ejerciendo menos presión sobre el terreno y el caucho también aisla. Además, los espacios entre los fragmentos también hacen que el drenaje del agua sea mejor. Más allá de este control de las heladas y el barro, también se pretendía acabar con unos 1,2 millones de neumáticos que Maine desecha cada año, ya que gran cantidad acaban almacenados en depósitos de grandes magnitudes. Además, los ingenieros fueron más allá y estos neumáticos también se plantean usarlos como relleno ligero en muros de contención o ponerlos en North Yarmouth, bajo una carretera asfaltada para ver cómo actúan frente al tráfico rutinario y los vehículos pesados.
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