Arrojaron dos millones de neumáticos al mar para crear un hábitat para peces: años después, todo ha cambiado
El proyecto Osborne Reef pretendía convertir viejas ruedas en un nuevo refugio para los peces
Lo que comenzó en los años setenta como una iniciativa para dar una segunda vida a millones de neumáticos usados terminó convirtiéndose en un problema ambiental que Florida todavía intenta solucionar. Frente a la costa de Fort Lauderdale, en el condado de Broward, se arrojaron al mar enormes cantidades de ruedas con la intención de crear un arrecife artificial para los peces. Las cifras exactas varían según las fuentes. Las operaciones documentadas entre 1972 y 1973 contabilizaron al menos 240.000 neumáticos, mientras que el Departamento de Protección Ambiental de Florida estima que en la zona pudieron llegar a depositarse entre uno y dos millones. El objetivo era doble: deshacerse de los neumáticos usados y crear un nuevo hábitat marino. El problema apareció con el paso de los años. Los neumáticos habían sido agrupados y sujetos mediante sistemas de fijación que terminaron deteriorándose. La corrosión, las corrientes marinas, las tormentas y los huracanes hicieron que muchas ruedas se soltaran y comenzaran a desplazarse por el fondo del océano. En lugar de permanecer agrupados y convertirse en un refugio estable para la fauna, algunos neumáticos acabaron entrando en contacto con los arrecifes naturales de la zona. Al moverse por el fondo, podían golpear los corales y provocar daños en estos ecosistemas. La situación obligó a cambiar completamente el objetivo del proyecto. Lo que debía ser una estructura artificial para favorecer la vida marina pasó a convertirse en una gigantesca operación de limpieza. Las primeras campañas de retirada comenzaron a principios de los años 2000 y desde entonces se han recuperado cientos de miles de neumáticos. Los trabajos continúan actualmente. Según los datos del Departamento de Protección Ambiental de Florida, hasta 2025 se habían retirado más de medio millón de neumáticos, aunque todavía quedan muchos en el fondo marino. Un contrato estatal mantiene las labores de recuperación y el proyecto sigue activo en 2026. La limpieza tampoco resulta sencilla. Algunos neumáticos han permanecido tanto tiempo bajo el agua que distintas especies de coral han crecido sobre ellos. Antes de retirarlos, los equipos tienen que separar algunas de estas colonias y trasladarlas a arrecifes naturales para intentar conservarlas.
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