En 2001, un biólogo que estaba de luna de miel en Tailandia levantó una piedra en la orilla de un arroyo y descubrió el primer ciempiés gigante capaz de nadar
Ocurrió en el año 2001, pero no se dio una explicación hasta 15 años después
Durante su luna de miel en Tailandia en 2001, el entomólogo George Beccaloni, del Museo de Historia Natural de Londres, levantó una piedra junto a un pequeño arroyo buscando rastros de algún animal y lo que encontró casi no podía creérselo. Debajo de esa roca encontró un extraño artrópodo de colores oscuros que se tiró directamente al agua para huir, desplazándose como si fuese una anguila. Se trataba de un ciempiés que, además, no se mojaba, ya que su coraza repelía el agua. En seguida, Beccaloni, recogió esta nueva especie y se la llevó a Londres para poder estudiarla, pero pasaron 15 años hasta que se dio una respuesta, ya que se pensaba que los ciempiés no podían nadar. Científicos de la Universidad Chulalongkorn, de Bangkok, en Tailandia, analizaron muestras procedentes de cascadas en Laos y Tailandia, además de un registro histórico de Vietnam del año 1928. Con estos datos, la especie fue bautizada en 2016 bajo el género Scolopendra. Aunque se sabe que su picadura provoca un dolor intenso, pero no mortal, el animal continúa rodeado de interrogantes. Su distribución exacta por el sudeste asiático no se conoce y los expertos no saben cuál es su dieta nocturna o sus hábitos reproductivos, ya que solo se han contabilizado cuatro individuos en todo el mundo. En declaraciones a National Geographic, George Beccaloni señaló: “Tenía un aspecto bastante terrorífico: muy grande, con patas largas y un horrible color verde negruzco oscuro. Otros Scolopendra cazan en tierra. Apostaría a que esta especie se adentra en el agua por la noche para cazar invertebrados acuáticos o anfibios”. Por su parte, Gregory Edgecombe, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres, mantuvo: “Todos los Scolopendra grandes pueden propinar una picadura dolorosa; el ‘colmillo’ del sistema de inyección de veneno es capaz de atravesar nuestra piel”, sentenció.
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