En 2002, ingenieros depositaron 1,8 millones de yardas cúbicas de sedimentos: formaron una isla de 35 hectáreas
Un proyecto iniciado en Luisiana aprovechó la fuerza de la corriente para transformarlo en un nuevo espacio natural
Lo que durante décadas había sido un problema de mantenimiento terminó convirtiéndose en una curiosa solución de ingeniería. En el río Atchafalaya, en Luisiana (Estados Unidos), los ingenieros necesitaban retirar periódicamente grandes cantidades de sedimentos acumulados en el canal de navegación. En lugar de limitarse a desecharlos, decidieron utilizarlos para favorecer la expansión de una pequeña isla que ya estaba formándose de manera natural. El proyecto comenzó en 2002, cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos empezó a colocar estratégicamente el material dragado en una zona situada aguas arriba de la isla. Cada entre uno y tres años se depositaban aproximadamente entre 0,5 y 1,8 millones de yardas cúbicas de sedimentos, que equivalen a cientos de miles de metros cúbicos. La clave estaba precisamente en no intentar construir la isla de forma convencional. Los sedimentos se acumulaban en determinados puntos y después era la propia corriente del río la que los desplazaba y distribuía. Con el paso del tiempo, este proceso permitió que la superficie de tierra aumentara hasta alcanzar aproximadamente 35 hectáreas. El resultado llamó la atención de los investigadores porque el nuevo territorio no quedó simplemente como una acumulación de barro y arena. La isla comenzó a desarrollar distintos tipos de hábitats y fue colonizada por numerosas especies vegetales y animales. Los estudios realizados por investigadores del propio Cuerpo de Ingenieros identificaron cuatro tipos de hábitat y una elevada presencia de vegetación autóctona. También aparecieron beneficios para las aves. Las características del terreno favorecieron la creación de una importante zona de reproducción para aves zancudas, mientras que los nuevos ambientes acuáticos permitieron la presencia de una amplia variedad de invertebrados. Los análisis del suelo también encontraron funciones relacionadas con la retención de nutrientes y la mejora de la calidad del agua. Pero había otro objetivo. Al crecer la isla, disminuyó parte de la sección transversal del río y aumentó la velocidad del agua en el canal de navegación. Esto ayudó a reducir la acumulación de sedimentos y, por tanto, las necesidades de determinados trabajos de dragado posteriores. Lo que comenzó como una forma diferente de gestionar el material extraído durante el mantenimiento del río terminó convirtiéndose en un ejemplo de “ingeniería con la naturaleza”: utilizar los propios procesos naturales para transformar un residuo de una obra en un nuevo ecosistema.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.