Alcaraz no tiene techo ante De Miñaur y conquista el título de Viena
El murciano suma su vigésimo octavo entorchado como profesional, segundo a cubierto
Carlos Alcaraz ha dado un golpe sobre la mesa en el momento justo. Cuando quedan por disputarse el Masters 1000 de París, las ATP Finals de Turín y la fase final de la Copa Davis de Bolonia, el murciano ha logrado este domingo su segundo torneo en superficie dura bajo techo, las mismas condiciones que se encontrará en lo que le resta de temporada. En 2025, estrenó su palmarés a cubierto en el Open 500 de Rotterdam ante Alex de Miñaur. El australiano ha vuelto a ser la víctima, con un tanteo de 6-1 y 6-4. La táctica del parabrisas, que le valió para derrotar a Alexander Zverev en las semifinales, no le ha hecho ni cosquillas a Alcaraz. Y es que Alex es, junto a Karen Khachanov, la mayor víctima del pupilo de Samuel López (7-0). La tiranía es aún mayor con rivales 'aussies': 15-0. Carlitos suma el vigésimo octavo entorchado como profesional y el cuarto del presente curso, a pesar de haberse perdido más de cuatro meses de competición por la lesión en la muñeca derecha. Es el undécimo certamen de 500 que conquista y alarga su racha de imbatibilidad en la categoría hasta un 26-0. Es el tercer español que levanta el trofeo de Viena desde 1974. Antes lo consiguieron Feliciano López (2004) y David Ferrer (2015). Lo de Alcaraz en la final fue un acoso y derribo desde el primer punto. Rompió el saque de su adversario en el juego inicial. En 14 minutos, el resultado era ya de 3-0. "Las finales están para ganarlas", suele repetir. Ha decantado a su favor 28 de las 37 disputadas. Adolfo Gutiérrez, el entrenador español de De Miñaur, le decía "sigue así, buena actitud esa". El jugador natural de Sidney es de los que no se rinde. Necesitó 26 minutos para estrenar su casillero, pero lo celebró a lo grande porque se había librado del rosco. Por segunda vez en la semana, la anterior fue en los cuartos con Tommy Paul, el campeón de siete grandes no encajó un solo break. Y eso es un mundo en cuanto a confianza para él. Hasta tres veces se quedó con el servicio de su adversario en el primer set. La predisposición de Alex es tan defensiva que no llegaba a ninguna de las dejadas que le proponía su repetido verdugo. Aguantó las embestidas hasta el décimo asalto de la segunda manga. Alcaraz gana con mangas, sin mangas, con pelo, sin pelo y también con bigote. Ahora va a por París, uno de los tres Masters 1000 que le faltan junto a Canadá y Shanghái. Herwig Straka, director del torneo de ATP Viena, dijo en 2023 que el tenista español era demasiado caro. Debería saber ya que verle en directo siempre resulta barato a los ojos del espectador. Carlitos, habitualmente fatigado física y mentalmente a estas alturas de calendario, llega esta vez levitando a la parte final por el forzoso parón de la primavera a causa de la muñeca. Mientras todos sus rivales directos están con la lengua fuera, él pide más tenis. La invitación en Viena se ha saldado con triunfo. La victoria del murciano es un favor directo a su compatriota Rafa Jódar de cara a sus opciones de estar en la cita de maestros reservada a los ocho mejores del año. El madrileño iniciará el TMS parisino a tan sólo un punto de De Miñaur en la Race 2026.
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