El Elche perdona, el Betis sentencia
Los cambios de Pellegrini inclinan un encuentro abierto que resolvieron Riquelme y Bartra con sus goles en el 81 y el 89
Antes del fútbol estuvo, como no podía ser de otra manera, el recuerdo de Jesús de Miguel: el silencio, los jugadores alrededor de una pancarta y un aplauso que volvió a abrazar su memoria en el minuto nueve. Después, el Elche puso piernas a su necesidad y abrió el campo con Germán Valera, una amenaza constante por la izquierda. Sus centros cruzaban el área como cartas urgentes que nadie conseguía recoger. Se le veía saltarín al equipo local, con ganas de dar un golpe sobre la mesa. El Betis también encontró caminos hacia el gol. Isco, quién si no, dibujó un pase a la espalda de la defensa y dejó a Fornals ante Dituro, que sacó un pie salvador para sostener el empate. Parrott rondó después el palo con un disparo a la media vuelta y, antes, había obligado a Chust a una carrera de emergencia para apagar una ocasión clarísima. El capitán ilicitano ejerció de último guardián en un partido que empezó a perder las costuras, con espacios para correr y poca precisión al llegar al destino. Pero el tramo final del primer acto tuvo pulso local. Cepeda alcanzó la línea de fondo y sirvió a Valera una ocasión que se enredó entre la duda y el despeje de Bellerín. Martim Neto tomó entonces la batuta y encontró pasillos donde el Betis acumulaba problemas: de sus botas nació el pase que Rubén Sánchez cruzó rozando el poste. El Elche insistió hasta el cabezazo alto de Redondo, ya sobre la campana. El descanso llegó con el 0-0 intacto y la sensación de que los locales habían llamado más veces a una puerta que seguía cerrada. El Betis, equipo al que le sobran los jugones, regresó del descanso con otra marcha, como si Pellegrini hubiera abierto las ventanas del vestuario para despejar la espesura de la primera mitad. Fran García obligó enseguida a intervenir a Dituro y Parrott probó después ante una defensa que alcanzó a desviar su disparo. Pero el Elche no estaba dispuesto a entregar el partido. Diangana, incorporado por el lesionado Ali Houary, dibujó una ruleta antes de exigir una gran respuesta de Álvaro Valles. También Cepeda puso a prueba al guardameta sevillano. Los de Anselmi conservaban el hambre, aunque seguían sin encontrar el premio. El encuentro se abrió hasta convertirse en un intercambio de amenazas. Isco acarició el gol con un disparo colocado que Dituro desvió y Germán Valera respondió en el otro extremo, donde la defensa bética volvió a interponerse. Cada llegada alimentaba la esperanza del Martínez Valero y cada ocasión desperdiciada añadía un poco más de angustia. Pellegrini movió el banquillo y encontró allí la llave: primero con Ceballos y Ruibal; después, con Riquelme y Morante. El Elche todavía empujaba, pero el desenlace empezaba a cambiar de dueño. En el minuto 81 llegó el golpe que rompió la tarde. Morante remató al palo y Riquelme apareció sobre el rechace para marcar a placer, apenas tres minutos después de entrar. El Elche, que había acumulado argumentos para otro resultado, recibió el tanto como una condena. Intentó rebelarse, ya con las prisas por delante del fútbol, mientras el Betis administraba su ventaja. Dituro aún voló para sacar un disparo de Ruibal, pero el córner posterior trajo la sentencia: Ceballos lo puso y Bartra remató para cerrar el 0-2 en el 89. El defensor es, con cinco golitos, el máximo artillero del equipo. Una estadística en un conjunto lleno de cracks ofensivos. El Betis, gracias en parte a Marc, se llevó los puntos 'a lo equipo grande', con una contundencia tardía que dejó al Martínez Valero haciendo cuentas de todas sus oportunidades perdidas.
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