Vuelve el Mourinho de siempre: rajada contra los árbitros, lista de agravios, papeles para la prensa...
El portugués estalló en el Metropolitano y recordó al de su primera etapa en el Madrid
Mourinho ha vuelto. El de las trincheras, el de las ruedas de prensa incendiarias y el que no duda en señalar a los árbitros cuando considera que su equipo ha sido perjudicado. Durante las primeras semanas de la temporada amagó varias veces con recuperar su versión más combativa, pero siempre terminaba pisando el freno. En el Metropolitano dejó de contenerse. Tras la derrota del Real Madrid en el derbi, fue con todo. El portugués cargó contra Ortiz Arias, contra el VAR y contra el Comité Técnico de Árbitros. Pero su enfado no se limitaba a lo sucedido ante el Atlético. Mourinho llevaba semanas tomando nota y ya tiene su primera lista de agravios en su segunda etapa en el banquillo madridista. Una relación de decisiones que, desde su punto de vista, han beneficiado principalmente al Atlético y al Barcelona en este inicio de campeonato. "¿No me preguntáis por los penaltis? Extraño, ¿No?", amagaba hace una semana en una rueda de prensa. Pero en el Metropolitano ya no amagó. “Hay cosas que se han visto en las últimas semanas...", empezó diciendo Mou. "Aquí, en este estadio, el gol anulado a Osasuna es para reír; el penalti en San Sebastián es para reír; el penalti del Barcelona es para reír; la no expulsión contra el Athletic de Bilbao con este señor que ha sido muy simpático —señaló hacia atrás, en referencia a Ortiz Arias—, con un chico que es un gran jugador... Son todas cosas acumuladas”. La escena nos recordó inevitablemente al Mourinho de su primera etapa en el Real Madrid. A aquel entrenador que convertía las ruedas de prensa en otro terreno de juego y que acudía a ellas con los papeles preparados para enumerar cada decisión arbitral. Especialmente recordada fue su comparecencia de diciembre de 2010, después de un Madrid-Sevilla, cuando apareció con un folio que recogía los 13 supuestos errores cometidos por Clos Gómez. Más de quince años después, no necesitó sacar ninguna hoja en el Metropolitano (sí lo hizo para mostrar las entradas), porque recitó de memoria su lista de agravios. El primero de los episodios señalados por Mourinho se produjo en el Atlético-Osasuna disputado en el Metropolitano. Con 1-0 en el marcador, Arguibide logró el que parecía el empate rojillo después de un balón colgado al área. Torró saltó con Le Normand, alcanzó a peinar la pelota y esta terminó llegando al lateral de Osasuna, que marcó con un disparo cruzado. El árbitro anuló el tanto al interpretar una falta de Torró sobre Le Normand en la disputa aérea. Una decisión muy protestada por Osasuna, que consideró que se trataba de un lance normal del juego y que el contacto no tenía la intensidad suficiente para invalidar el gol. El Atlético terminó ganando 4-0, pero para Mourinho aquella acción supuso el primer capítulo de una serie de decisiones favorables al conjunto rojiblanco. La segunda jugada tuvo lugar en Anoeta. El Atlético se encontró con un penalti por una mano dentro del área de la Real Sociedad. La gran polémica surgió porque el balón llegó rebotado y a muy poca distancia, una circunstancia que abrió el debate sobre si el defensor podía evitar realmente el contacto. El colegiado señaló la pena máxima y el VAR mantuvo su decisión. Para Mourinho fue otro ejemplo de un criterio que no se aplica siempre de la misma manera. De ahí su sentencia: “El penalti en San Sebastián es para reír”. Mourinho también incluyó en su lista el penalti concedido al Barcelona por una caída de Lamine Yamal en el área durante el encuentro ante el Levante, disputado en Valencia. El atacante azulgrana entró en el área y cayó tras el contacto con un defensor. El árbitro consideró que existía infracción y señaló una pena máxima que generó numerosas protestas por la levedad del contacto. El portugués tampoco olvidó lo ocurrido en el Barcelona-Athletic. Lamine Yamal perdió el balón y, al tratar de recuperarlo, terminó pisando a Laporte. Ortiz Arias señaló la falta, pero no mostró ninguna tarjeta al futbolista azulgrana. La polémica aumentó posteriormente con las imágenes de la cámara del árbitro. En ellas se escuchaba al propio Ortiz Arias reconocer ante las protestas que Lamine había propinado “un pisotón que flipas”. Pese a admitir la dureza del contacto, no lo castigó con amarilla. De haber sido amonestado, Lamine habría terminado expulsado, pues posteriormente vio otra tarjeta. Aquella actuación indignó al Real Madrid, también por el tono distendido del colegiado con algunos jugadores del Barça. A todo ello añadió Mourinho lo sucedido en el Real Madrid-Elche del pasado martes. Osorio soltó un codazo a Huijsen en una acción sin balón que no fue castigada con expulsión. El jugador del conjunto ilicitano continuó sobre el césped y terminó marcando después el gol de su equipo. Durante varias semanas Mourinho quiso presentar una imagen más calmada. Avisaba, insinuaba y dejaba frases a medias, pero evitaba declarar la guerra. El derbi cambió el escenario. La derrota, la expulsión de Huijsen y las entradas sobre Bellingham y Valverde que no terminaron en roja hicieron saltar por los aires toda su contención.
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