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Thursday, August 27, 2026

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Empieza la 'caza mayor' de Vini Jr.

'Un punto es un punto'. La opinión de Jesús Sánchez

· 756 words

Aunque tampoco al principio se hablaba de racismo, no sé si es acertado usar un término tan grueso y hablar de bullying como hizo Mourinho al tratar de defender a Vinicius Jr. Pero es evidente que sabiendo su congénita capacidad para desestabilizarse, los rivales del Real Madrid afrontan como parte del plan de partido el deseo de provocar que el brasileño tenga un par de cortocircuitos en los 90 minutos, que se pierda en protestas, gestos, miradas a la grada, reclamaciones de tarjeta y todo ese repertorio nocivo, hijo de un comportamiento reprobable (algunas veces injustificable) que le lleva a ser silbado en La Coruña sin haber jugado un minuto de su vida en Riazor. Esto está montado así. Juega en el equipo de las 15 Champions. Eso en España tampoco ayuda en los afectos. Como bien dijo Mou, Vinicius no es un santo ni un apóstol de la paz y todavía debe aprender mucho en la gestión emocional de los partidos, aunque, menuda paradoja, estar ‘encendido’, repetir esfuerzos, percutir por la banda, reírse y divertirse con el fútbol, es precisamente una de sus fortalezas, es decir, un Vini Jr light no sabe igual. Mola más cuando se quita el inhibidor como Spiderman. A estas alturas, Vini debe saber ya que hay mil cámaras sobre él para afearle todo, si se ata la bota mal también, que no se le juzga igual que a los demás (le ocurrió desde el primer partido con el Castilla, mordisco recibido incluido), que de tanto insistir como la lluvia fina en el prado que genera charcos, todos aquellos que desean mal al Madrid han terminado por conquistar el corazón de algunos madridistas. “Es que no le soporto”, dicen. "A ver si se centra”. En definitiva, el sospechoso perenne. El sábado, en el primer partido del curso del Real Madrid, en el minuto 3. Cala, después de que el árbitro pitara falta y sin opción de disputar el balón, le metió una patada en los riñones cuando estaba tirado en el suelo. Quizá una tarjeta roja hubiese sido excesiva porque no fue violenta, pero sin duda la amonestación podría haber sido de color amarillo. Sorpresa. El asunto es que no pasó nada. Porque en España, con la fama del brasileño, está ‘legalizada’ la caza mayor a Vini Jr, como si fuese normal que el madridista deba recibir por el hecho de saltar al campo, por jugar. "Pórtese mejor hombre y verá que bien". Ni Sánchez Martínez ni Figueroa Vázquez (VAR) decidieron cuidar al brasileño en la tónica habitual del CTA en las últimas temporadas. Vaya usted a saber por qué. Por una mala noche en la apreciación, por ojeriza, porque cae mal, porque es un jugador que no ayuda al árbitro, porque cuesta saber llevarlo, por tendencia... A Vini le hicieron ocho faltas en Cornellá. Si todos los jugadores del Madrid hubiesen recibido semejante trato, el Espanyol acaba con 80. No cuento a Courtois. ¿No es un dato escandaloso? El asunto no es tanta patada, empujón, roce. Algunos lances forman parte del fútbol a la hora de defender a un atacante tan habilidoso. El tema principal es pensar que Vini se siente absolutamente desprotegido. Y esto no es una 'locura' del brasileño. Parece evidente. En otra acción del partido, tras otra falta, Riedel se quedó enredado entre el cuerpo del brasileño y al levantarse dio 'accidentalmente' con su rodilla en la cabeza del madridista. Después, el primer plano le robó una sonrisita. Porque sabía que con Vini hay cierta impunidad. Pegar al villano está bien. Y se sabe también que Vini puede revolverse y acabar en el vestuario. Goooooool. Y sin pretenderlo, esta actitud arbitral forma parte de ese plan, ese formato estratégico de acoso del que hablaba Mou. Sólo los árbitros pueden parar esto. Igual que hubo un tiempo que le llamaban “mono”, no pasaba nada y los aficionados se enfadaban porque él contestara (y muchos periodistas justificaban los insultos, "sólo le ocurre a él y tiene compañeros negros", es decir, el negro bueno tiene que callarse), piensen si es posible estar centrado cuando sientes que te dan patadas en la espalda y el árbitro mira hacia otro lado como si esta cacería estuviera homologada, como si se avalara al matón de turno, como si se lo mereciera por ser el malo de todas las películas. Grave. P.D. El gran problema del Madrid no es de fútbol ni de no haber fichado a Rodri, su gran handicap es la guerra contra el colectivo arbitral y la denuncia del Caso Negreira.

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