A la Rojita se le congela el billete al Europeo
La sub 21 tropieza ante Finlandia (2-1) en Tampere y aplaza a la siguiente jornada su clasificación al campeonato que se celebrará el próximo verano
España se quedó sin embarcar en el primer vuelo hacia el Europeo. Se heló en el frío de Tampere y encajó su primera derrota en esta fase de clasificación, la primera también de la 'era Gordo' al frente del equipo. Finlandia, que ya había sacado de quicio a la Rojita en la ida hasta obligarla a remontar, llegó a la cita con la corona del grupo A entre ceja y ceja, dispuesta a arrebatársela a una España que, por su parte, solo pensaba en los tres puntos que le habrían dado el billete. No los logró, y sin embargo no hay motivo para el drama. Finlandia, ahora segunda, se queda a dos puntos, y restan dos compromisos asequibles —San Marino a domicilio y Rumanía en Ibiza— para certificar el pase al Europeo. Que sirva, eso sí, como toque de atención. La Rojita volvió al ruedo tras un paréntesis interminable, el parón más largo y espinoso de cuantos ha tenido que administrar David Gordo. El seleccionador apostó por un once reconocible, con Iker Bravo y Fer López alternándose entre la mediapunta y el costado diestro, y con una de las tres caras nuevas de la convocatoria sobre el césped: Xavi Espart. Y quiso el azar que fuera precisamente por esa banda derecha, un territorio que el catalán no pisa desde la pasada campaña —en el Europeo actuó por dentro y en el Barça lo hace de lateral zurdo—, por donde Finlandia asestó el primer golpe. Moller se coló por ese flanco, escurridizo ante un Espart poco contundente, y la puso atrás para Ruoppi, que definió con la derecha sin que Salvi alcanzara a tapar. Con el susto todavía alojado en el cuerpo, España desenvainó sus armas. El meta finés Jantunen tuvo que emplearse a fondo para salvar a los suyos en un remate de cabeza de Jon Martín, y en el rechace lo intentó Chema Andrés, que también se estrelló contra el guardameta. Fue la ocasión más clara de los de Gordo en la primera parte. España pretendió, poco a poco, sacudirse el dominio finés y adueñarse del cuero, un empeño que no dio los frutos esperados. Es más, volvió a asomarse al precipicio cuando Ruoppi, de nuevo él, armó un disparo que Salvi tapó a bocajarro, providencial, para evitar un correctivo mayor antes de un descanso en el que Chema y Espart, con amarilla ambos, fueron los primeros sustituidos en favor de Mendoza y Ángel Ortiz. Esa fue, a la postre, la perdición de España, que perdió fuelle en el mediocampo y no acertó a generar de la medular hacia arriba. Lo intentó por los exteriores, y de ahí nació un cabezazo de Gonzalo que se perdió lejos de la escuadra de Jantunen, pero poco más dio de sí el repertorio. El jarro de agua fría definitivo cayó en el minuto 66. Gálvez vio el hueco para que Kangasniemi se colase para colgarla al segundo palo desde la izquierda, y allí aguardaba un Álex Valle que no despejó con la contundencia debida y un Ylitolva que empujó a placer el 2-0. Gordo buscó la reacción con los revulsivos Jan Virgili y Pablo García, siempre capaces de revolucionar al equipo desde las bandas, y con Espí, para sumar otra referencia en el área a poco más de un cuarto de hora del final. Fue precisamente el exbético y ahora racinguista quien probó a Jantunen con una falta de media distancia. Pero Finlandia, lejos de encogerse, se fue replegando con la renta de dos goles y echó mano de la malicia para descoser el juego, con esas 'faltitas' de manual que nublaron a la Rojita en su empeño por recortar distancias. No se frustraron los de Gordo, que siguieron percutiendo por fuera y añadieron otra cabeza al área para sumar peligro. Concretamente la de Jacobo Ramón, que a centro de Álex Valle remachó prácticamente solo el conato más serio de rebelión para subir al marcador el 1-2 final.
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