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Giménez: "Al Cholo le debo la vida, desde los 19 años he estado con él"

El central repasa en esta entrevista en MARCA cómo fue su salida del Atlético el último día del mercado de fichajes y cómo está viviendo sus primeros meses en el Deportivo, un club en el que le gustaría retirarse en España

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José María Giménez ha encajado como un guante en el Deportivo. El carácter y la jerarquía del central se han notado desde el primer día. Ahora se sienta con MARCA para repasar su salida del Atlético, el club de su vida, y el nuevo desafío que afronta en Riazor. Pregunta. ¿Cuándo decide que el Dépor es el destino para continuar su carrera? Respuesta. Lo primero que uno hace cuando le plantean posibilidades es escuchar las propuestas, sobre todo, a nivel de proyecto futbolístico. A partir de ahí, valoro con la familia cuál es la mejor opción y, después, obviamente, el club que me transmita más seguridad, seriedad, más compromiso con lo que está haciendo... A mí me llama Fernando Soriano en la mañana del último día de mercado y luego un excompañero que jugó en el Dépor y en el Atlético, que me contó más o menos cómo es la ciudad y el club. Me transmitieron seguridad. Hablaba con un club con mucha seriedad. P. Buscaba un proyecto interesante… R. Nunca puse en la balanza el tema económico, era algo que no me preocupaba, simplemente quería dar un paso para ir a un equipo y ser feliz. Yo era muy feliz en el Atlético, pero dadas las circunstancias que estaba viviendo, quería ser feliz, quería disfrutar del fútbol y quería competir. Cuando me llama el Deportivo, sinceramente, lo vi como un desafío muy lindo para mí. P. Fue todo muy rápido el último día de mercado. R. Por la mañana del último día le mandé un mensaje a Fernando Soriano y le dije: “Elegí el Dépor”. Durante el día me llamaron varios clubes y yo dije que no quería escuchar más, ya me había decidido y soy un hombre de palabra. P. ¿Los clubes se pusieron rápido de acuerdo? R. El Atlético me ayudó. A ellos también les servía que yo saliera por el tema salarial. Al final habían fichado a otro central, al Cuti Romero, y estaba sobrepoblada la línea de centrales. P. ¿Cuándo habla con Simeone para saber que lo mejor es una salida? R. Yo hablé con el Cholo la temporada anterior, casi al final, y él me transmitió el pensamiento de cara a la siguiente campaña. Él siempre tuvo en cuenta que a mí me quedaban dos años más de contrato y que de alguna manera cada uno el contrato también se lo ganó, ¿no? Tuve la posibilidad de salir dos veces y las dos veces decidí quedarme en el Atlético con la certeza de que estaba haciendo lo correcto, no me equivoqué. Entendí lo que me transmitió el entrenador, entendí lo que necesitaba el club y tomé una decisión. Yo me podría haber quedado perfectamente en el Atlético, compitiendo y diciéndole al técnico: “Mira, yo me quiero quedar acá a competir”. Pero también podía quedarme en la zona de confort sólo por decir: “Estoy acá, cobro mi contrato...”. Yo quería ayudar al Atlético, porque el Atlético me ayudó un montón y seguramente nos vayamos a seguir ayudando. P. Simeone tuvo palabras muy bonitas sobre usted… R. Sí, son tantos años que el cariño está, además del profesional. A mí el Cholo me dio la vida, desde los 19 años he estado con él. Lo que soy y lo que tengo es gracias a que él me ayudó muchísimo. Crecí con él, aprendí con él y traté de devolverle todo lo que él me dio a base de trabajo, esfuerzo, sacrificio y siempre con humildad, haciendo las cosas mejor o peor, pero tratando de dar lo máximo de mí. P. ¿Se despidió de sus compañeros o no tuvo tiempo? R. Sí, fue muy complicado después de tantos años despedirme de Koke, de Oblak, jugadores con los que compartí casi toda la vida. Fue duro. Pero cuando te vas cedido, una parte de ti dice: “Bueno, en algún momento puedo volver”. Y creo que esa fue la sensación que me sucedió cuando me fui a despedir de ellos, antes de venir. P. Es una cesión pero con sabor a despedida… R. Yo tengo claro, y creo que todo el mundo, los hinchas, la directiva y mis compañeros, que no me toca volver al equipo. Eso lo fui descubriendo a medida que me instalaba en otro lugar. P. Usted es de desafíos. R. [Se ríe] Me conoces. Los desafíos me encantan. Si hay algo que me gusta es que sea difícil. Eso me motiva. Yo siento que tengo condiciones para competir y no me achico, pero la realidad es que el equipo, el club, creó una estructura y ya ves que no estás en los planes. Es una realidad. Hay que ser humilde y aceptarlo. A partir de ahí, mi humildad me dice que yo no tengo que volver ahí, por más que tenga dos años más de contrato. P. ¿Le gustaría retirarse en el Dépor? R. Sí, me gustaría, ¿por qué no? No sé cuántos años me quedan. Creo que aún estoy en una etapa buena a nivel físico y no sé cuándo bajaré, cuándo sentiré que el físico no me da o que necesito ir con más calma. A día de hoy me veo compitiendo unos años más. ¿Cuánto? No sé, eso lo dirá el tiempo. Sería bonito retirarme en España con el Dépor y después ir a Danubio, a ayudar al equipo. P. Lleva dos meses en A Coruña y ya ha sido capitán. R. Es un orgullo, una sensación hermosa. Desde que llegué, la gente no ha parado de mostrarme cariño. Y eso lo valoro. Trataré todo el tiempo que esté acá devolver ese cariño con trabajo, con dedicación y con compromiso. A Coruña es una ciudad hermosa. P. Un buen detalle de Yeremay… R. Yere es un capitán, un líder, aunque no lo vea todo el mundo. En lo futbolístico, él es nuestro mejor jugador, es la realidad. Es un crack. Pero a la hora de hablar se siente más… cohibido. Yo me puse la cinta, porque hablo mucho con el árbitro, siempre en buenos términos. Eso demuestra que somos una familia, también en el vestuario, y muestra la humildad y la grandeza de un tipo que está creciendo y que quiere seguir creciendo con el Dépor como Yeremay. P. Cada día Yeremay es más maduro en todos los sentidos. R. Estoy de acuerdo. Y eso que lo conozco desde hace poco. Pero el tipo decidió quedarse acá. Desechó ofertas de muchos millones de clubes grandes. Él quiso debutar en Primera con el Deportivo, es humilde y tiene grandeza, ojalá siga así porque no tiene techo. Hacía mucho tiempo que no veía a un chico con tantas cosas y con tanta calidad como Yeremay. P. Parece que usted lleva toda la vida en el Dépor… R. El Dépor es un club hermoso que nunca debió estar donde llegó a estar. Pero, a base de esfuerzo, de sacrificio y de responsabilidad, está de vuelta donde mereció siempre estar. Ahora lo que toca es acompañar, trabajar y seguir creciendo como grupo, como equipo, y estar unidos con los hinchas, todos a una, porque cuando estamos juntos, somos muy buenos, somos mejores. P. Dijo usted hace unos días que son un equipo joven y que los veteranos deben ser un ejemplo. R. Hay que darlo y demostrarlo. No es tanto hablar. A veces uno mira y dice: “Uf, Aubameyang tiene 37 años y cómo entrena, va al gimnasio. Lo que fue, lo que es”. Y lo siguen. Al ser veteranos y tener ya unas cuantas batallas a la espalda, una palabra nuestra le llega a un compañero, sobre todo cuando no lo está pasando bien. Ahí es cuando tenemos que entrar, levantarlos y no dejarlos caer. P. ¿Habló con Leo Román? R. Ese es un ejemplo. Leo es un chico que todavía está creciendo, que sigue aprendiendo y al que todas esas cosas le van a potenciar para su futuro. Se va a aferrar a lo que hizo para mejorarlo. Pero me quedo con la personalidad que tiene, porque en el segundo tiempo pasó lo que pasó y quiso seguir jugando. Eso es saber revertir la situación por la que pasó, que fue cometer un error, pero no sólo de él. Que él haya entregado la pelota así no significa que haya sido el fallo sólo suyo. El error fue de todo el equipo porque en los movimientos que hizo en la cancha no le dio la posibilidad de tener un pase fácil. ¿Me explico? El fútbol es de errores. Entonces, ahí es donde nosotros tenemos que aparecer. Es donde yo me siento responsable de ir y decirle a Leo: “Vos no tienes que bajar los brazos. Al contrario, motívate con esta situación para hacer las cosas mejor”. P. Hablemos de las diferencias entre Simeone y Antonio Hidalgo. R. Son dos entrenadores que quieren ganar. Los veo muy parecidos, las comparaciones son odiosas, te lo juro, y no me gusta hacerlas. Pero en este caso las voy a hacer, porque es algo que se ve y lo noto. Antonio es un obsesionado por el trabajo, por querer corregir y mejorar y tratar de darnos herramientas para poder ser mejores en la cancha, mejorar como equipo, mejorar defensivamente, que eso es algo que ya lo había visto en el Cholo. Hablando de comparaciones, los veo a los dos con esa ambición, con esas ganas, y si no ganan, están fastidiados. P. ¿Cómo cambia el chip un jugador que pasa de jugar la Champions a militar en un club recién ascendido? R. Se maneja desde el trabajo. Es cierto que Aubameyang y yo venimos de la Champions, pero estamos aquí para ser uno más en la plantilla, para intentar ser un líder y ayudar. En el Atlético era capitán y tenía una responsabilidad y un peso que asumía con mucho compromiso para liderar a un equipo que, con la ayuda de los demás compañeros, estaba compitiendo la Champions y nos tocó jugar la final de la Copa del Rey el año pasado. Son palabras mayores. Aquí en el Dépor me decían mis amigos: “Vas a bajar al barro”. Pero yo no lo siento así, yo lo sentí como un desafío hermoso para mí y para mi familia, para poder ayudar y competir con toda la ilusión del mundo. Estoy feliz. Desde el fondo de mi corazón, no me arrepiento de haber venido y estoy agradecido a lo que me hiciera tomar la decisión, porque cuanto más tiempo pasa más me doy cuenta de que no me equivoqué, de que hice lo correcto. P. ¿Cómo es José María Giménez en casa? R. Complicado [se ríe]. Antes seguía pensando en fútbol y no desconectaba. Me costó mucho hacerlo, pero al final sí lo logré. Soy un tipo al que le costó disfrutar en casa. Pero ahora lo hago. Y hoy por hoy, cuando llego, soy otra persona y trato de disfrutar de la vida. Intento salir a caminar por la playa, jugar al ping-pong con mi hijo, jugar al ajedrez con el otro, ir al parque con el chiquito, llevar al entrenamiento al grande... Tengo una vida de padre. Ayudo a mi esposa, que es una compañera magnífica y que está ahí siempre. Cuando le dije que íbamos al Deportivo, aceptó, una fenómena. Estoy agradecido eternamente, no solo por los hijos maravillosos que me dio, sino por lo que es el día a día que disfrutamos. P. ¿Ya no ve fútbol por la tele? R. La verdad es que estoy tan contento en A Coruña que no me da tiempo para pensar en el fútbol, no miro fútbol ya. Imagínate, el otro día había partidos preciosos para ver y me fui a cenar con mi mujer. Antes llegaba a casa y seguía pensando en fútbol, veía partidos… Ahora pienso en ir a casa y en descansar. Desconecto. Bueno, cuando no tengo que estudiar, claro… Hoy por ejemplo tengo clases por la noche. P. ¿Algún curso relacionado con el fútbol? R. No, no. Estoy terminando el bachillerato. Lo estoy haciendo online, me quedan apenas cuatro semanas y recibiré el título de bachiller, por suerte. P. En A Coruña está pudiendo disfrutar de dos hobbies: la pesca y la cocina… R. Me encanta pescar, más que jugar al fútbol [se ríe] y cocinar, también. Si no fuese futbolista, me hubiese gustado ser cocinero, chef. Me gusta mucho la cocina. P. ¿Una especialidad? R. Bueno, el asado. Pero a mí me gusta mucho, ¿sabes qué? Hacer cocina de olla. Al fuego, pero al fuego de leña. Como los callos madrileños, pero no los de Galicia. Aquí son diferentes. Me gusta todo tipo de comida de cuchara y se me da bien cocinarla. .

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Saturday, November 7, 2026

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