El polémico gol de Colombia entre agresiones e intimidación de la portera rival a lo Dibu Martínez
Polémico gol, agresión e intimidación en el Mundial sub-20 femenino: el revuelo que sacude a la Selección Colombia
El estreno de la Selección Colombia en el Mundial Femenino Sub-20 arrancó con altas revoluciones y emociones de todo tipo durante su encuentro frente a Costa Rica. Antes de cumplirse la primera media hora de juego, el compromiso ya acumulaba situaciones determinantes que marcaron el rumbo inicial del partido. El partido no empezó de la mejor manera para el combinado nacional. En una jugada desafortunada, la guardameta Luisa Agudelo cometió un garrafal error que terminó perjudicando a la Selección y dándole la ventaja inicial al conjunto costarricense, encendiendo las alarmas en el banco técnico y entre los aficionados. Sin embargo, la reacción de Colombia no se hizo esperar. Pocos minutos después del tanto en contra, se presentó una jugada de alta tensión dentro del área rival donde la jugadora colombiana Valerin Loboa recibió un fuerte golpe en el rostro. Aunque la acción no fue sancionada como falta en primera instancia por la jueza central, la revisión del VAR cambió el destino de la jugada. Tras evaluar la agresión, se decretó pena máxima a favor de la Tricolor. El cobro fue ejecutado de manera perfecta por Fernanda Viáfara, quien firmó el 1-1 parcial e ilusionó nuevamente al equipo nacional en su debut orbital. El momento cumbre de la controversia se gestó justo antes del cobro desde los doce pasos. La guardameta de Costa Rica, Ashley Quesada, intentó replicar tácticas de presión psicológica al estilo del argentino Emiliano 'Dibu' Martínez: entre gestos de burla, risas irónicas y ademanes, buscó intimidar a la cobradora colombiana para desconcentrarla. Lejos de dejarse amedrentar, Fernanda Viáfara asumió la responsabilidad del cobro, remató con seguridad y mandó el balón al fondo de la red para decretar el 1-1 parcial. No obstante, la tensión acumulada desbordó los límites de la deportividad en el festejo: tras anotar, Viáfara corrió a gritarle el tanto directamente a la portera rival como desquite por los intentos previos de amedrentamiento. Este cruce de provocaciones encendió el debate sobre el Fair Play y la conducta antideportiva en las categorías formativas, un fenómeno que la FIFA ha intentado erradicar de los terrenos de juego ante las reiteradas polémicas de esta índole en torneos internacionales. Pese a lo encendido de la discusión, la jueza optó por continuar las acciones sin amonestar drásticamente a las involucradas, aunque el episodio dejó abierta la discusión sobre el control temperamental en partidos de alta tensión mundialista. Para la segunda mitad, el trámite se mantuvo bajo el control territorial de las cafeteras. La insistencia ofensiva dio frutos al minuto 55, cuando Mariana Silva conectó de cabeza un preciso centro al área enviado por Mercedes Martínez para firmar la remontada y poner el 1-2. Con la ventaja en el marcador, el técnico nacional movió el banquillo en busca de frescura y mayor control. La superioridad se tradujo en el tercer tanto cerca del final del tiempo reglamentario (86'), gracias a una oportuna aparición de Catalina Cortés, quien apenas ingresó al campo mandó a guardar la pelota de cabeza en su primera intervención. Minutos después, Colombia pudo ampliar aún más la diferencia a través de otro penalti sobre Loboa, pero en esta ocasión la guardameta costarricense Quesada le adivinó el cobro a Juana Ortegón. Este empate inicial adquiere un peso considerable debido a la complejidad del Grupo, donde la selección comparte zona con rivales de peso como Portugal y la RPD de Corea. Con la necesidad imperiosa de sumar de a tres para asegurar su boleto a la siguiente fase, la escuadra nacional deberá ajustar detalles tácticos y sicológicos de cara a sus próximos exámenes en el certamen orbital.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.