Savio: "Vinicius saldrá de esta porque tiene talento y capacidad"
El brasileño habla con MARCA de sus tres Champions, el cariño del Bernabéu, Vinicius, Endrick y una selección que busca recuperar su identidad
Hay regresos que no necesitan presentación. Savio vuelve a Madrid cuatro años después de pisar por última vez la capital y la ciudad le sale al encuentro: el frío de aquel primer invierno, el rugido del Bernabéu, una Cibeles desbordada y la sensación de estar viviendo algo demasiado grande para entenderlo del todo. El tiempo ha pasado, pero no ha borrado la gratitud de aquel brasileño que llegó desde Maracaná con el balón pegado al pie y acabó encontrando aquí una segunda casa. Hay una cosa, sin embargo, que todavía le desconcierta: no saber qué hizo para que aquella afición le "quisiera tanto". Pregunta. ¿Cómo le va la vida? Respuesta. Bien, muy bien. Estoy en Brasil ahora mismo, con muchas cosas. Soy empresario, hoy en el ramo deportivo, inmobiliario, financiero... Un poco de todo. La verdad es que estoy muy contento ahora mismo en Brasil. P. ¿Qué siente al volver a la capital después de cuatro años sin pisarla? R. Para mí es mucho tiempo porque es una ciudad que me encanta. Me gusta muchísimo. Es una ciudad en la que fui muy feliz y cada vez que vengo a Madrid tengo esa sensación de recordar todo aquello, el tiempo que viví aquí. P. ¿Qué recuerda de sus primeros días en el Real Madrid? R. Me acuerdo siempre del principio. Llegué en el mercado de invierno. Salí de Brasil con mucho calor y llegué a Madrid con muchísimo frío. Pero para mí fue fantástico. Los primeros momentos, la adaptación, el cariño de la afición, el Bernabéu... Yo decía siempre que lo único que quería era saltar al campo y jugar a mi fútbol. Llevar un poco de lo que traía de Brasil para la afición. P. ¿Qué tenía de especial aquella relación con el público? R. No sé. La verdad es que es una pregunta que me hago siempre, hasta hoy. P. ¿Todavía le reconocen por la calle? R. Sí, sí. Mucho menos porque llevaba mucho tiempo sin venir, sin estar aquí y todo eso. Pero me he preguntado muchas veces qué hice para merecer tanto cariño, tanto cuidado de la afición en el Bernabéu. Era muchísimo. Para mí daba una sensación de alegría y lo único que quería hacer era salir al campo, coger el balón e intentar hacer algo para agradecerlo a la afición. Me lo he preguntado muchas veces. Es curioso. P. ¿Cuál fue el mejor momento de su etapa en el Real Madrid? R. Fueron muchos. Creo que un momento muy, muy especial fue justo la primera temporada. Yo sabía de la presión que había por el tema de la Champions, después de 32 años sin ganarla, y justo en mi primera temporada conseguimos hacerlo. Me acuerdo de que llegamos a Madrid y salimos en varios coches. Fui por primera vez a Cibeles, miré aquello y pensé: “¿Qué es esto? ¡Qué locura!”. Para mí fue algo increíble. Sabía que allí dejábamos atrás esos 32 años, pero también era muy importante para mí llegar, ganar y tener tranquilidad para seguir mi etapa en Madrid. Creo que la conquista de la Séptima fue importantísima porque me dio mucha más fuerza y mucha más tranquilidad para seguir adelante. P. Ganó tres Champions. ¿Cuál fue la más especial? R. Las tres fueron muy especiales, claro. Como dije, la Séptima por todo lo que significaba. La Octava, individualmente, fue la más especial. No digo la más importante, pero sí la más especial para mí porque hubo partidos muy importantes. En Múnich di la asistencia a Anelka, importantísima, que nos dio la clasificación para la final. Y en París di la asistencia a Raúl, que prácticamente mató el partido. Fue una Champions muy especial. Y la de 2002 también porque fue mi última. Había jugado partidos importantes, había hecho goles y asistencias también. Cerrar mi etapa en el club con otra Champions fue fenomenal. P. ¿Qué importancia tuvo Roberto Carlos en su adaptación? R. Roberto tenía relación conmigo dentro y fuera del campo porque siempre fue un amigo. Yo ya lo conocía mucho porque jugábamos Flamengo contra Palmeiras y después coincidimos en la selección brasileña. Ya sabía cómo jugaba. Pero, por supuesto, cuando llegué a Madrid era un país distinto y un fútbol totalmente diferente a lo que había vivido en Brasil. Roberto fue muy importante porque paraba, hablaba conmigo, me explicaba un poco más cómo era todo aquí en Madrid, la relación con la afición, lo que era el Santiago Bernabéu, la táctica... Pero había una cosa que me decía siempre y que me llevé para toda la vida: “Coge el balón y vete. Coge el balón y haz lo que haces en Brasil. Regatea y, si fallas, no pasa nada. Inténtalo otra vez”. Además de explicarme mucho mejor cómo funcionaban las cosas aquí, me dio confianza. Y, como dije, lo que quería era coger el balón e intentarlo dentro del campo. P. Tenía unas espinilleras especiales de carbono para intentar no dañarse con las patadas que recibía, ¿por qué le atizaban tanto? R. Sí, mucho. Pero eso siempre. En Brasil ya estaba acostumbrado por mi estilo y todo eso. Para mí no era ninguna novedad. Sabía que aquí también me iba a encontrar con eso y no tenía miedo. Me acuerdo de mi primer partido. Fue en Sevilla contra el Betis. Yo estaba en el banquillo y, nada más salir al campo, recibí una entrada por detrás. Miré y Roberto me dijo: “Bienvenido, bienvenido”. Pensé: “Bueno, qué bien, qué recepción”. Pero era lo que había y yo estaba acostumbrado. P. ¿Se está perdiendo esa esencia del futbolista brasileño? R. Cada vez más. No sé. La verdad es que me lo he preguntado muchas veces. ¿Por qué? Porque en Brasil principalmente teníamos algo distinto. Yo digo siempre que era la esencia del fútbol brasileño. Como jugábamos mucho en la calle, ahí, sin nada, encontrábamos recursos para improvisar. Yo crecí viendo el fútbol brasileño así. Creo que la cuestión física y la cuestión táctica, por supuesto, son importantes para el fútbol. Forman parte de él. Pero, hablando un poco más del fútbol brasileño, creo que dejamos de lado lo principal: la esencia, el ADN que siempre hemos tenido. El fútbol arte. El fútbol de improvisación. Y, por supuesto, todo eso junto con la cuestión física y táctica. Creo que se invirtieron muchas cosas y lo que está pasando ahora es que ya no lo vemos. Hay talento, hay jugadores importantes, hay jugadores habilidosos. Pero lo que teníamos antes, desgraciadamente, yo no lo veo. P. ¿Por qué cree que se ha perdido? R. Es una explicación que muchos quieren saber y preguntan. Creo que es un poco de todo. A partir del momento en el que dejamos de ser quienes siempre fuimos, vamos a tener problemas. Vuelvo a decirlo: la parte táctica, la parte física... El fútbol ha cambiado. El fútbol ha evolucionado por muchas cosas. Pero lo fundamental que teníamos y que ya no vemos, o vemos cada vez menos, es aquello con lo que yo crecí viendo el fútbol brasileño. Los Ronaldinhos, los Ronaldos, los Romarios, Rivaldo... Tenían todo eso, pero antes que nada tenían la magia. La magia del fútbol brasileño. P. ¿Cree que podría haber jugado un Mundial con Brasil? R. Sí. Creo que podría porque estaba bien. Me acuerdo de momentos como 1994 en Flamengo, 1998 aquí o 2002. Creo que podría haber estado, pero también sabía que en aquella época había muchísimos jugadores de enorme calidad en el fútbol brasileño. Yo quería, claro, pero no pudo ser. La vida siguió y yo seguí mi camino. P. ¿Qué futbolista brasileño le impresionó más? R. Es difícil porque jugué tres años con Romario en Flamengo y era espectacular. Vivimos mucho tiempo juntos. Una curiosidad: jugamos juntos 105 partidos en Flamengo y entre los dos hicimos 140 goles. Por supuesto, Romario hacía el doble... Pero también jugué con y contra Ronaldo, contra Rivaldo, contra Ronaldinho. Son distintos. Por el estilo que me gusta mucho, por la magia, por la improvisación y todo eso, Ronaldinho me encantaba. Ronaldinho Gaúcho me encantaba. Era un placer verlo hacer cosas que hoy, desgraciadamente, ya no vemos. P. ¿Qué significó compartir vestuario con Zidane? R. Tuve la oportunidad de estar un año con Zidane y para mí fue increíble. Aprendí mucho. Era distinto porque me acuerdo de que ganamos la Liga en 2001, Figo jugaba por la derecha y yo por la izquierda, e hicimos una competición fantástica. Después el Madrid ficha a Zidane y, por supuesto, él va a jugar un poco más por la banda izquierda, por dentro, y yo salgo. Pero estar allí con él un año fue impresionante porque vi cosas que no había vivido: la manera de ser profesional, el talento, el trabajo en el día a día... P. Después se marchó al Girondins. R. Sí. Me acuerdo de que Zidane dio una entrevista y dijo que el Girondins había hecho la mejor contratación de su historia. Yo me puse muy contento, pero al mismo tiempo pensé: “Calma, tranquilo. Muchísima responsabilidad”. Fue importante pasar un año en Francia. Hice una temporada muy buena. No ganamos, pero después vi que quería volver a España. Era un fútbol que me gustaba más, un estilo de juego que me gustaba más. Para mí fue importante volver. P. Muchos consideran que su mejor etapa fue la de Zaragoza. R. Es curioso porque mi momento en Madrid fue importantísimo por toda esa conexión con la afición y por las conquistas, pero muchos dicen que todavía mi mejor etapa fue en Zaragoza. El Zaragoza me ficha después de haber jugado en Segunda División y hace cinco o seis fichajes puntuales, con una persona que a mí me encanta, me gusta mucho y por la que tengo un cariño muy especial. Formamos un equipo que entró en la historia del club. Un equipo muy cerrado, muy fuerte mentalmente y, además, con muchísima calidad. El primer año ganamos la Copa, que para muchos era algo impensable. Después ganamos la Supercopa en Mestalla contra el Valencia, después de haber perdido 0-1 en Zaragoza. Remontamos allí y ganamos 1-3. Y en mi última temporada jugamos otra final de Copa. Creo que para mí fue también un momento muy especial. Cuando llegué allí muchos decían: “¿Qué hace Savio aquí después de haber jugado durante tanto tiempo en Madrid y haberlo ganado todo?”. Yo quería mostrar a la gente que estaba allí para hacerlo lo mejor posible, para hacer disfrutar también a La Romareda. Y, gracias a Dios, creo que conseguí superar todas las expectativas que tenía la afición. Zaragoza fue un momento muy especial para mí. P. Después llegaron la Real Sociedad y el Levante. R. Sí. A la Real llegué en el mercado de invierno. Teníamos muchísimos problemas porque el equipo estaba muy mal. Lo intentamos y casi, casi conseguimos salvarlo al final. Jugué la mitad de la temporada y fui el pichichi del equipo, además de dar asistencias, pero al final no pudimos. El Levante fue un poco complicado porque en aquella época no cumplió nada. Prometió muchas cosas y no cumplió nada. Al final rompimos el contrato y después volví a Brasil. P. ¿Cuál fue el peor momento de su carrera? R. El peor, por supuesto, las lesiones. Es muy difícil para un futbolista lesionarse porque te mueve muchas cosas. Quieres jugar, quieres volver y no puedes porque hay un tiempo que tienes que respetar. Ves también la preocupación de la familia, todo eso... Pero yo sabía que también formaba parte del fútbol. P. ¿Y lo mejor? R. Todo, la verdad, Nacho. Porque cuando miro atrás pienso en un chaval de 14 años, de una ciudad muy pequeña de Brasil, que llega a Flamengo con 14 años, empieza a jugar y es comparado con su mayor ídolo, que era Zico. Después, cuando tuve la noticia de que el Madrid me quería, yo estaba en Flamengo y pensé: “Bueno, es mentira”. Pero no era una broma. Me acuerdo de que Lorenzo Sanz fue personalmente a Brasil y le dijo a mi representante: “Quiero el sí o el no de Savio ahora porque estoy volviendo al aeropuerto, me voy a Madrid y quiero su confirmación ya”. Y yo dije: “Por supuesto que me voy”. Cuando vuelves atrás y piensas en todo lo que fue el fútbol para mí... Agradezco a Dios todos los días por haberme dado tantísimas oportunidades. Fueron muchos años en Brasil, en Flamengo, muchos años en el fútbol español, que me marcó muchísimo. El fútbol está muy presente en mi vida, en mi corazón, y lo agradezco todos los días. P. ¿Cómo ve a Vinicius en este momento? R. Bueno, Nacho, es muy complicado porque yo lo veo desde Brasil y no acompaño todos los días los entrenamientos ni todo lo que pasa. Está en un momento más complicado de los que ha vivido aquí. Pero pasa. Todos los futbolistas tienen momentos buenos y momentos peores. Forma parte de esto. Hay que estar muy centrado mentalmente y sacarlo adelante. Es un talento. Es un chaval que me gusta muchísimo. Yo lo decía siempre cuando me preguntaban por él antes, cuando llegó aquí. Muchos decían: “Tiene mucha dificultad de remate, de pase...”. Y yo decía: “Bueno, calma. Tranquilo. Es muy joven”. Es un chaval que prácticamente pasó de los juveniles al primer equipo de Flamengo. Había que tener un poco de paciencia, de cuidado. Fue teniendo confianza y marcó historia en el club. Ahora, por supuesto, no atraviesa su mejor momento, pero lo va a sacar adelante porque tiene talento y tiene capacidad. Hay que esperar. P. ¿Cómo ve la situación del equipo? R. Yo la sigo desde Brasil. Hay una inestabilidad todavía, pero espero que Mourinho tenga experiencia para sacar al equipo. Yo soy aficionado de Flamengo y del Madrid, y estoy siempre ahí en Brasil con mi energía positiva. P. ¿Hay tiempo para reaccionar? R. Sí, creo que sí. Creo que hay capacidad y hay tiempo. No se puede dejar pasar demasiado, pero, por supuesto, hay jugadores importantísimos, jugadores de mucho talento. Hay que encajar y ver qué pasa. P. ¿Cómo convivía con la presión de jugar en el Real Madrid? R. Sí, sí, es una locura. A Cristiano... también le pitaron. Yo, la verdad, nunca salía al campo pensando en la presión. Lo que pensaba era: “Tengo esta oportunidad. Estoy vistiendo la camiseta del Madrid. Dios mío, yo no esperaba esto”. Cuando salía al campo aquí en el estadio desconectaba de todo. Pensaba en jugar e intentar hacer disfrutar a la gente. Por eso la palabra presión para mí era muy... No digo normal, porque por supuesto jugar en el Madrid es algo enorme, pero yo disfrutaba. Yo sólo quería disfrutar. Era lo que pensaba. P. ¿Cómo se salía en su época de los momentos complicados? R. Viví momentos muy marcados. Teníamos jugadores muy fuertes mentalmente y jugadores que me recibieron muy bien, con muchísimo respeto: Sanchís, Fernando Hierro, Redondo, al principio Clarence, que me abrazó... Eran jugadores experimentados. Cuando estábamos en un momento complicado o faltaba algo, esos jugadores con más experiencia llamaban a los demás. Ahora es difícil hablar porque yo no estoy dentro, no sé lo que pasa en el vestuario ni en el día a día. Pero nosotros tuvimos momentos complicados y, muchas veces, los que estaban ahí más fuertes tiraban del resto. Me acuerdo de algo de Fernando Hierro en el vestuario de Dortmund, en la semifinal de 1998 contra el Borussia Dortmund. Pasamos a la final contra la Juve y alguien puso una caja de champán para celebrar. Fernando abrió la puerta, puso la caja fuera y empezó a gritar: “¿Qué vamos a celebrar? ¿Qué vamos a celebrar?”. Foco total. Ya celebraríamos en Ámsterdam si ganábamos. Vi a la gente muy comprometida. Fue un mensaje muy positivo para aquel momento y yo me quedé con ese mensaje de foco total. Viví algo parecido en la final de Montjuïc con el Zaragoza contra el Madrid. Fue un momento muy complicado, íbamos perdiendo, y los juga dores más experimentados sacaron algo mentalmente para llevar el partido adelante. Fueron mensajes que yo tenía que coger, guardar para mí y utilizar para seguir adelante. P. ¿Cómo ve a Endrick? R. Bueno, en Brasil era un chaval con muchísimo talento. En Palmeiras hizo cosas siendo tan joven que me llamaron la atención. Pero claro, viene a un equipo distinto, un equipo aquí muy grande, de mucha presión, y es joven. Hay que tener mucha paciencia. Creo que tiene mucho talento por explotar y espero que explote en Madrid porque lo conozco, lo vi en Brasil y tiene muchísimo potencial. P. ¿Es diferente llegar ahora al Real Madrid con 18 años de cómo llegó usted? R. Sí, sí, porque ha cambiado mucho. Yo llegué de Flamengo en 1997 con más de 250 partidos. Había jugado tres años con Romario. Yo no venía crudo. Por supuesto, era un equipo distinto, un país distinto y un fútbol en el que tenía que cambiar un poco mi estilo. No mi estilo de juego, sino el aspecto táctico. Pero yo ya tenía más experiencia. Ahora vienen con 18 años y hay que tener paciencia. Es un proceso. Creo que ese proceso ya está llegando al momento de dar un paso adelante y mostrar su verdadero potencial. P. ¿Ha recuperado Brasil su identidad? R. No. Aún no la he visto. Aún no la he visto. Es difícil. Identidad es una palabra importante. Pero, como decía antes, yo crecí y jugué en un fútbol brasileño totalmente distinto, donde la improvisación estaba antes que todo, antes de lo físico y antes de lo táctico. Y ahora no lo vemos. En el Mundial estuvimos muy abajo, muy abajo. Yo esperaba algo más. Por supuesto había habido muy poco tiempo de trabajo, pero el Mundial no fue bueno y la gente esperaba un poco más. No creo que muchos esperasen ganar el Mundial, pero sí hacer algo más. Espero que ahora, conociendo más el fútbol brasileño, lo que pasa, cómo es el día a día, los jugadores que actúan en Brasil y los que juegan fuera, pueda prepararlo para el próximo Mundial. Yo tengo confianza porque para mí es uno de los mejores entrenadores que cnocí, que vi. Y, por supuesto, esperamos que poco a poco recupere a la selección brasileña, pero, más importante todavía, que recupere la identidad del fútbol brasileño. P. ¿Cambiaría alguna de sus Champions por haber ganado un Mundial? R. No, ninguna. Por supuesto que no. La verdad es que yo quería uno más. Yo quería un Mundial. Después de todo lo que viví, todo lo que jugué y todo lo que gané, no quitaría nada porque para mí todos los títulos son importantes. Por supuesto, si tuviera un Mundial en toda mi carrera sería estupendo, pero no cambiaría nada. Las Champions, por supuesto que no. Están marcadas en mi historia, están marcadas en la historia de la gente, de la afición, del club y también de mi familia. No las cambiaría por nada.
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