Espí vuelve a evitar un desastre
El tanto del ariete en el 91' da el triunfo a un Madrid que se pone 0-2 en un buen primer tiempo y se desconecta tras el descanso. Osorio y Fer Niño empatan para un Elche que cede al final
Sí, ganó el Madrid en Elche. Lo hizo pecando de nuevo, como en anteriores compromisos, cuajando un buen primer tiempo y coqueteando con el ridículo en el segundo. No mejora. Involuciona. Se fue 2-0 al descanso bajo la batuta de Arda, pero volvió de la pausa sin ambición, energía ni aplicación siquiera para defender, facilitando la reacción de un buen Elche, liderado por Osorio. No lo detectó Mourinho hasta que se vio 2-2 y entonces sí, recurrió a Espí. El recurso de toda la vida le dio resultado. Como en Cornellá. Habrá que ver qué ocurre en el Metropolitano. El primer relevo entre los intocables de la BMV no sentó mal al Madrid. Y no porque Bellingham estuviera flojo en partidos anteriores, no. De hecho, ha sido de lo mejor. Pero Arda Güler aprovechó la posición como enganche para mostrar su inspiración. Apareció en cada jugada de ataque, ofreciéndose, buscando pases de primera, al pie o al hueco, según conviniera a la jugada. Y lo del balón parado es indiscutible. Desde el córner, donde sirvió un caramelo para el cabezazo de Huijsen que le salió centrado, o desde la falta directa, donde abrió el marcador con un lanzamiento duro que entró tras tocar en el palo y en Dituro. La pelota corría paralela a la línea, y como no está demostrado que no fuera a entrar sin tocar al portero, pues se queda como acierto del lanzador. Mereció el Madrid ponerse por delante antes en el Martínez Valero, aunque el Elche salió respondón. Anselmi planteó un duelo más abierto buscando la profundidad de Morente y Valera más el remate de Osorio, pero chocó con los problemas en la salida de su equipo. En otro momento, o en otra temporada, Vinicius habría sumado al menos un par de tantos porque ocasiones tuvo para ello. Clamorosas. Empezó tras dejarle solo Arda en un pase fino. Siguió metiendo la puntera defectuosa, y acabó malgastando una cesión de Mbappé. Las tres, solo ante Dituro. Le falta finura. Al Elche le costó recobrarse del 0-1. Aunque buscó los costados para hacer daño, tuvo incluso suerte de no quedarse con diez si el VAR hubiera avisado a Gil Manzano de un codazo claro de Osorio a Huijsen. Por muchísimo menos vio amarilla en el primer lance Diomande, que empieza a entrar en dinámica. Se enfadó al no recibir alguna pelota en buena posición, y se apuntó una asistencia al entrar por derecha y servir un centro tenso para el remate de Mbappé. Siete en la cuenta. El francés quedó lastimado tras chocar con Dituro. Peor quedó su imagen al no querer mostrar, con Vinicius y Konaté, el mensaje previo con la camiseta de apoyo a Ceuta. Allá ellos. El 0-2 invitaba al Elche a no desengancharse por si el Madrid sesteaba como el día del Rayo. Diomande no buscó sólo su jugada. También se aplicó en tareas defensivas, lo cual es de agradecer. Pero lo cierto es que reincidieron los blancos con el ritmo cansino y el repliegue intensivo, a la espera de una contra que no llegaba. Equipo partido que permitió las llegadas del Elche, aunque sin obligar a Courtois. Anselmi refrescó la medular a la hora mientras Mourinho mandaba a los suyos a calentar, pero dilataba sus cambios, como es costumbre. El caso es que un partido que parecía bajo control se fue complicando hasta abrir la puerta a la ilusión franjiverde. Entraron Bellingham y Brahim por Güler, cansado, y Vinicius, desacertado. El brasileño había tirado fuera un mano a mano habilitado por el turco. Diomande se fue a la izquierda, pero no le dio tiempo a asomar. Lo hizo Cepeda por izquierda para ganar línea de fondo como los clásicos, poner un centro templadito y encontrar a un delantero de los de antes, Osorio, que se colgó del cielo para cabecear picado, perfecto. La empanada era monumental, y tampoco se hacía mucho desde el banquillo por despertar a la tropa. Así que pasó lo que tenía que pasar. Después de un puñado de balones perdidos absurdos, falló en la salida Cucurella, que no es sospechoso, gestionó bien el ataque por la derecha Lemar y Fer Niño, desde dentro del área, cruzó desde dentro del área ante el pasmo madridista. Ahí sí. Con el 2-2 ya salió Mourinho de la cueva y metió todos los delanteros posibles, Espí y Endrick, con cinco minutos por delante. Hasta cinco delanteros en busca de un milagro. Y lo encontró. Ya había avisado antes del 90 Espí con una media vuelta, porque es hombre de área. Pasado el tiempo, arrancó Bellingham por la izquierda, metió a Mbappé que pudo hacer el tanto pero vio a Espí en su sitio para completar el 2-3. Victoria que oculta un regreso evidente a los viejos vicios de un equipo con tendencia a haraganear. Si no se corrige, los títulos son imposibles.
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