Osasuna se sobrepone a hongos y aplazamientos
El conjunto rojillo toma venganza en Balaídos y suma su primera victoria del curso
El partido aplazado entre Celta y Osasuna cayó del lado rojillo. Después de esperar once días más de lo adecuado para la disputa del choque, ambos conjuntos se citaron en la tarde de este jueves para ofrecer un espectáculo no exento de jugadas destacadas. Dos partes muy diferenciadas marcaron el devenir del duelo. La primera mitad, dominada por el cuadro vigués, se saldó con un 1-0 gracias al tanto de Iago Aspas y un juego combinativo que superó a las intentonas del equipo navarro. Sin embargo, nada más empezar el segundo tiempo, Marcos Alonso realizó una muy dura entrada sobre Iker Muñoz que apeó del partido al jugador tras la revisión del colegiado en el VAR. Esa superioridad numérica no tardó en reflejarse en el marcador cuando Kike Barja aprovechó un centro del “pingüino” Dubasin y un desvío de Raul García de Haro para equilibrar el duelo antes de la hora de juego. Solamente diez minutos después, un no tan viejo conocido del club navarro como Javi Galán cometió una mano que derivó en el penalti del 1-2. Budimir, como de costumbre, no perdonó y culminó una remontada que tiene un significado mucho mayor que los tres puntos. Hay varios motivos para pensarlo, como la conocida dificultad de Osasuna para sumar de tres a domicilio. También podría ser por todas las complicaciones en cuanto a calendario que se le han impuesto. Sin embargo, hay una mucho mayor: dejar herencias y malos momentos a un lado. Todavía coleaban esos últimos cinco partidos de la “era Lisci” en el sentir del aficionado rojillo y, como siempre, el mejor antídoto es conseguir una victoria.
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