Fran Fernández, el español que es líder con Ucrania aún en guerra: "Ojalá lo mantengamos en el tiempo"
El ex de Almería, Alcorcón y Murcia ha colocado al Karpaty Lviv en la cima de la clasificación
Francisco Javier Fernández Díaz (Almería, 1980) decidió dar un giro radical a su carrera cuando en enero aceptó una oferta para dirigir al Karpaty Lviv. Ni la guerra de Ucrania le echó para atrás. "Creo que acerté plenamente", asegura a MARCA. Ahora, "después de un inicio complicado", ha colocado a los 'leones' en una situación privilegiada. A la espera de recibir al 'todopoderoso' Shakhtar Donetsk, son líderes con 10 puntos de 12 posibles. "Ojalá lo mantengamos en el tiempo", desliza. Que así sea. Pregunta. Ha dirigido a Almería, Alcorcón, Tenerife y Murcia. ¿Qué es lo que le llevó a firmar con el Karpaty Lviv en enero? Respuesta. Llevaba tiempo queriendo tener una experiencia fuera y después de la decepción por lo que había pasado en Murcia [el equipo se quedó a las puertas del ascenso] consideré que era el momento de salir fuera de España. Apareció el Karpaty, un proyecto deportivo que me llenaba, con buenos medios para trabajar y la verdad es que, después de un inicio complicado, creo que acerté plenamente. La intención de salir era vivir la experiencia no sólo profesional, sino también a nivel personal: mejorar mi inglés, crecer y aprender también de otras culturas. Estoy encantado en ese aspecto. P. Su primera aventura en el extranjero le lleva hasta Ucrania, un país, que, aunque ya no abra los telediarios, continúa en guerra. ¿No le dio miedo asentarse en Lviv con los bombardeos que sigue sufriendo el país? R. Antes de firmar estábamos preocupados, por eso viajé antes, para poder comprobar cómo era esto, de primera mano. También hablé con varios españoles que estaban ya aquí y dentro de la situación complicada, sus referencias eran buenas. Una vez aquí, empecé a ver y vivir lo que estaba ocurriendo. Es cierto que en el día a día no lo noto, no se percibe tanto que estamos en guerra. En esta ciudad es más fácil. Hay otras donde la situación es más compleja, pero aquí no. Por ejemplo, aquí, tanto en los partidos en nuestro estadio como durante los entrenamientos, nunca ha sonado la alarma [la que previene de los ataques o los bombardeos]. En casa, ya de noche, durmiendo, sí que ha sonado alguna vez de madrugada. Pero bueno, como te digo, en esta ciudad, en el día a día, en la calle, cuando la gente hace su vida no se nota casi nada que el país esté en guerra. P. El Shakhtar, por ejemplo, lleva más de 10 años lejos de Donetsk y se ve obligado a jugar la Champions en Stamford Bridge. Tiene que ser difícil adaptarse a tantos inconvenientes. R. Es duro decirlo, pero es así, hay momentos en los que el ser humano parece adaptarse a todo. Salvando las distancias, me recuerda a la época del Covid en España, cuando nos acostumbramos a una vida extraña, pero seguíamos adelante. Aquí llevan cuatro años y medio de guerra y cada uno trata de hacer su vida: el ocio es aparentemente normal, la gente sale muchísimo de casa e incluso cuando hace frío ves a gente en las terrazas, paseando, dando una vuelta. Creo que la gente quiere olvidarse también de la situación que se está viviendo. Sí que es cierto que hemos viajado a alguna ciudad donde el escenario es más complicado y sí que hay más restricciones. Por suerte, y por ello también elegí venir aquí en Lviv, que está cerca de la frontera con Polonia, la situación en el día a día es bastante normal. P. Hablemos de fútbol. Llegó en enero y lo cierto es que esta temporada no podía haber comenzado mejor. ¿Imaginaba verse líder después de cuatro jornadas con 10 puntos de 12 posibles? R. No, en absoluto. Sí que esperaba que el equipo diese un paso adelante que es lo que buscábamos. Esos primeros meses de adaptación me vinieron muy bien para conocer el fútbol ucraniano, conocer la mentalidad… Y bueno, darle nuestro toque personal. Sí que esperaba estar entre los siete u ocho primeros que era el objetivo que se había marcado el club. Respecto al liderato actual, ojalá lo mantengamos en el tiempo. Ahora tenemos que jugar contra el Shakhtar [hoy a las 17.00, hora peninsular española], un equipo duro, fuerte y que juega en Champions. P. Le espera el Shakhtar, como dice, pero años atrás el Karpaty Lviv, con Lucas Pérez a la cabeza, llegó a competir en Europa. ¿Hasta dónde se puede soñar con llegar esta temporada? R. Yo siempre he sido de ir paso a paso y de objetivos cercanos. Innegablemente la gente está muy ilusionada. ¡Se han vendido todas las entradas en dos horas! Viene el Shakhtar, que como digo juega Champions League, que es un equipazo y que cuenta con un presupuesto muchísimo mayor. En cualquier caso, tenemos una ilusión tremenda y, sobre todo, tenemos confianza. Tengo la tranquilidad de haber empezado bien la temporada y tengo confianza en el equipo. No me pongo metas, de verdad, vamos a ir partido a partido y el objetivo que tenemos ahora es intentar ganar el sexto partido (ganaron en Copa de Ucrania). P. Su balance de goles es abrumador: 11 a favor y sólo dos en contra. ¿Cómo definiría su propuesta futbolística? R. Intento adaptarme a los jugadores que tengamos. La temporada pasada, cuando cogí el equipo, estaba en una dinámica negativa, con muchos goles en contra y había que cambiar eso. Lo primero que hicimos fue reforzar al equipo en defensa. Tuvimos seis o siete partidos con portería a cero, de hecho, fuimos el equipo menos goleado en la segunda vuelta. Ahora nos toca dar un paso más en el aspecto ofensivo, en el ataque. Y es lo que estamos intentando hacer, ser un equipo más valiente, más vertical, incisivo… Intentamos siempre construir el juego desde atrás, con mediocentros con buen pie, para tener buena construcción de juego. Y luego, sobre todo, me gusta que los jugadores de arriba sean verticales, jugar con extremos y delanteros que le den profundidad al equipo. Para mí, jugar bien es tener más ocasiones que el rival y es lo que estamos intentando consolidar. P. Tiene en plantilla a cinco españoles, alguno que contaba con gran cartel en categorías inferiores. ¿Qué le aportan, respectivamente, Moha, Bruno Iglesias, Iván Calero, Joaquinete y Xeber Alkain? R. Cosas muy diferentes. A Moha lo conozco del Murcia, lo tuve allí. Jugador de cantera en el Real Madrid y Barcelona. Es un futbolista que, técnica y tácticamente, para mí es top. Aporta mucha inteligencia en el centro del campo, siempre quiere el balón y para mí, es muy importante. Bruno Iglesias es una promesa, no sólo del fútbol español, sino europeo. Creo que es un jugador que todavía no ha competido a nivel profesional pero que tiene unas características que, sí sigue evolucionando, puede ser muy importante. En las categorías inferiores del Madrid ha sido un jugador con influencia en el juego y le falta dar ese pasito que espero que lo dé con nosotros. Iván Calero nos aporta experiencia y profundidad en el lateral. Es un jugador que también lo tuve en Alcorcón y que conocía perfectamente. Es un gran profesional y nos aporta muchísimo. Joaquinete, a pesar de ser español, ya lo considero muy ucraniano [ríe] porque lleva tiempo aquí en Ucrania. Fue uno de los jugadores más importantes la temporada pasada en la Liga. Un jugador que nos aporta goles y desequilibrio en la parte de arriba, igual que Xeber Alkain por la otra banda, son jugadores parecidos. Xeber está totalmente adaptado, vino en enero y también hizo una segunda vuelta bastante buena. Es un futbolista que, sobre todo, nos da esfuerzo en banda y desequilibrio. P. Para terminar, a nivel personal, ha vivido un verano duro con la pérdida de su madre. ¿Cómo sacó fuerzas para venir a Almería y sólo unas horas después regresar a Ucrania para dirigir al equipo? R. Se mezcla, sobre todo, un sentimiento de responsabilidad y de culpabilidad por no estar más cerca de la familia, en Almería, en estos momentos difíciles. Desde luego que no es fácil manejar situaciones tan duras estando a tantos kilómetros de distancia. Sin embargo, sé que mi familia entiende mi trabajo, me apoya y respeta, y yo trato de seguir con mi vida y mi carrera. Ahora lo que toca es trabajar duro. Por supuesto, también por ellos, por el beneficio de mi familia.
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