Cristiano y Leo en la hora del adiós
Ambas estrellas se mantienen fieles a sí mismas en sus últimos días sobre el césped
La era de Cristiano y Messi ha terminado. En realidad acabó hace ya algún tiempo y lo que estamos viendo es uno de esos epílogos a tiempos de grandeza que a veces son dignos de ella y a veces no. Podría decirse que en el final cada uno está siendo fiel a sí mismo. Leo consume sus últimos días sobre el césped sin grandes estridencias fuera del mismo, porque los homenajes no lo son. Cristiano, intentando que nadie olvide quién es Cristiano Ronaldo. Así fue siempre y así es ahora. Ocioso es decir que la personalidad y las circunstancias de cada uno condicionarán, para algunos, su recuerdo -el fútbol es así, y por eso triunfa: por un sentido de pertenencia que bendice el sectarismo. Lo dijo el propio Santiago Bernabéu- pero tal cosa no será, ni mucho menos, justa, y en realidad hablará peor de quien lo haga que del personaje criticado. Ni a Cristiano le quita grandeza como jugador tener un carácter ostentóreo como dijo aquel presidente (carácter que otras estrellas del fútbol han tenido, que Di Stefano y Cruyff, por ejemplo, tenían su genio) ni al gran Barça de Messi y mucho menos a Messi se le puede descalificar citando a Negreira. Que es un hecho que debe tener su castigo -aunque si lo tiene, que está por ver, no será en España, donde Real Madrid y Barcelona están siempre a salvo de problemas graves, dado que el negocio descansa en ellos- pero cuya relación con la grandeza de Leo es irrelevante. Y eso, en realidad, lo saben hasta quienes la esgrimen. Así que ¿Qué nos queda? Pues disfrutar de lo que a ellos les quede. La carrera con el tiempo la tenemos todos perdida, así que disfrutemos del viaje de la mejor forma posible.
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