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Wednesday, September 9, 2026

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Soccer

Al Bernabéu, si no le das, recibes

'En Copa de Balón', una opinión de Elías Israel

· 440 words

Cada estadio tiene su idiosincrasia. La del Santiago Bernabéu son la exigencia y la memoria. Hay quien piensa que, cuando empieza una temporada o un proyecto nuevo, se puede pulsar la tecla del reseteo, festejar el buen mercado de fichajes, celebrar la llegada de Mourinho y poner el contador a cero. Eso, en clave madridista, no existe. El Bernabéu tiene una tremenda capacidad de evocar para lo bueno y para lo malo. Por eso es tan intimidatorio cuando entra en combustión, vislumbrando una remontada europea, como implacable para recordar que dos temporadas en blanco son una mochila que hay que cargar. Y por eso el propio Mourinho, que vuelve como hombre del borrón y cuenta nueva, sabe mejor que nadie que aquí no hay borrón: este estadio también recuerda cómo acabó la primera vez. El agujero no cubierto en el centro del campo pone también en guardia al estadio, que desconfía de que el plan de correr siempre vaya a salir bien cuando se carece de control en los partidos y de jugadores en la plantilla para ponerle pausa al vértigo. Que sea Rodri quien tape ese hueco con otra camiseta, y encima con la del Barça, convierte el problema en agravio. Esa misma memoria y esa misma exigencia se amplifican cuando se trata de las cuentas individuales. A Vinicius se le pita por su rendimiento actual, pero también por el pulso que le ganó a Xabi Alonso la temporada pasada, por los vaivenes previos a su renovación y porque, desde aquel Balón de Oro que se llevó Rodri, no ha vuelto a ser el mismo. Rodri, otra vez, en el centro del campo que falta y en la herida que no cierra. Los silbidos a Mbappé, que pueden parecer sorprendentes, tienen más que ver con la disonancia entre las expectativas que generó su llegada, tras esa larga espera, y unos resultados colectivos que no han acompañado al indiscutible volumen de goles del francés. Las dos Champions del PSG, tras su marcha, tampoco ayudan. El Bernabéu siempre fue sensible al compromiso, pero nunca festejará que los robos de balón de sus delanteros sean más sonados que las ocasiones de gol aprovechadas. Ante el Betis y ante el Inter, las estrellas blancas estuvieron más aplicadas, pero menos certeras. Esa tampoco es una buena ecuación. Puede que toda la maquinaria del club se ponga al servicio del francés para que consiga su ansiado Balón de Oro. El madridismo de a pie prefiere un equipo redondo y unas estrellas certeras antes que dejarse deslumbrar por el dorado de un trofeo individual. La implacable realidad es que al Bernabéu, si no le das, recibes.

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