El Villarreal se pone en marcha
Los de Iñigo logran su primera victoria en esta Liga tras remontar ante el Málaga
Se había hecho esperar, pero ya está aquí. El proyecto de Iñigo Pérez en este Villarreal puso su primera piedra sólida en una construcción cuya inestabilidad amenazaba con el desastre. Tuvo que levantarse en La Rosaleda, remontar el tanto inicial de Dotor y confirmar su primera victoria de la temporada gracias a los goles de Moleiro y Gueye, por partida doble. Pese al mal momento del equipo amarillo, lo cierto es que la diferencia con el Málaga pesó demasiado en el desenlace del partido. Los de Funes parecen más de lo que son. Combinan, ofrecen calidad en la circulación pero las carencias y debilidades terminan tapando sus virtudes. En defensa hace aguas con demasiada facilidad y eso, ante un equipo como el de Iñigo Pérez, acaba pesando. Da igual que el Villarreal pase por un momento bajo de confianza o que Mikautadze y Gerard no se presentasen de inicio en La Rosaleda. Es una cuestión de calidad. Y eso fue lo que se acabó imponiendo. Basta con ver el primer tiempo de Ilias Akhomach para que uno tome conciencia de la plantilla que tiene Iñigo entre manos. Seguramente el jugador menos utilizado de todo el frente de ataque fue el que maniató al Málaga en cada arrancada por banda. Mientras sus servicios se iban al limbo, huérfanos de un rematador contundente, el Málaga golpeó primero en una gran transición. Larrubia marcó la pausa y Dotor se abrazó a la fortuna para, en un remate mordido, encontrar el gol, previo desvío de Pau Navarro. Herrero sostenía al Málaga mientras Ortiz Arias se mostraba comprensivo con una entrada de Salinas que acabó con Comesaña lesionado. En ese cambio, cosas del fútbol, se decantó el partido del lado amarillo. Porque el senegalés culminó una remontada que señaló Moleiro. El canario empató en un remate a placer tras un jugadón de Ilias. Eso fue en el 40'. Y en el añadido, justo antes de enfilar el camino a vestuarios, decíamos, Gueye confirmaba el cambio de rumbo tras asociarse con Ayoze y definir ante la salida de Herrero. Movió Funes el banquillo tras el descanso pero el escenario no solo no cambió, sino que se intensificó con un Villarreal ambicioso y sin presiones. Se soltaron los de Iñigo, que tuvieron el tercero en un cabezazo de Ayoze en el área pequeña que Recio sacó por un puro instinto de supervivencia. El tercero del equipo amarillo siempre sobrevoló La Rosaleda según avanzaba el segundo acto. Lo pudo hacer Mikautadze, que en la primera que tuvo se encontró con el palo. Y justo cuando más inquietaba el Málaga y disfrutaba de sus mejores minutos, encontró el Villarreal una transición. Su hábitat natural. Y del gol anulado a Carlos Romero se pasó al penalti a favor de los de Iñigo. Y Gueye bajó el telón. Para borrar de un latigazo la depresión del submarino. Para instalar, hasta nuevo aviso, la angustia en La Rosaleda.
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