El Lega se desploma y se acaba el crédito de Albés
Cuatro derrotas consecutivas, con 10 goles encajados y ninguno a favor, disparan las dudas sobre el proyecto pepinero
El Leganés ha entrado en una crisis que empieza a ser preocupante. El equipo de Rubén Albés se ha desplomado después de un inicio de temporada ilusionante y acumula cuatro derrotas consecutivas, con un balance demoledor: 0/12 puntos, 10 goles en contra y ninguno a favor. La derrota ante el Córdoba (0-1) ha terminado de encender las alarmas en Butarque, donde la preocupación empieza a convertirse en nerviosismo. Lo más inquietante no son únicamente los resultados, sino las sensaciones. El Leganés ha perdido solidez, confianza y capacidad de respuesta. El sistema de tres centrales y dos carrileros, muy cuestionado por una parte de la afición, sigue sin ofrecer soluciones. Un planteamiento que debería proporcionar seguridad defensiva, pero que tampoco está funcionando en ataque. El equipo concede demasiado, genera poco y parece cada vez más previsible. Albés mantiene su apuesta, aunque los resultados empiezan a exigir algo más que pequeños retoques. La tensión también se traslada al terreno de juego. La expulsión de Álvaro Morata ante el Córdoba, después de comenzar el encuentro como suplente, fue la imagen más evidente de la frustración que atraviesa el vestuario. El delantero acabó desquiciado y vio dos amarillas en menos de media hora. Albés mostró su desconcierto por las decisiones arbitrales: "Desde que salió, parece que cambiaron determinadas cosas en el partido, las faltas, el enfado… Me cuesta entenderlo". Un episodio que refleja el delicado momento emocional del equipo. El técnico tampoco esconde su responsabilidad. Se considera el máximo culpable de la situación, aunque no el único, y mantiene fuerzas para intentar revertirla. Sin embargo, la confianza institucional que recibió la pasada semana empieza a convivir con las primeras dudas sobre su continuidad. El club apostó por la estabilidad y respaldó públicamente su proyecto, pero el fútbol tiene sus propios plazos y los resultados comienzan a estrechar el margen de maniobra. Con apenas 11 puntos después de 10 jornadas, el Leganés ha pasado de mirar hacia arriba a vigilar peligrosamente los puestos de descenso. El ambiente en Butarque ya no es el de las primeras semanas y el equipo necesita una reacción inmediata. Albés sigue al frente, pero cada derrota pesa más que la anterior. Y lo que hace apenas unos días era confianza plena, comienza a convertirse en un examen para el entrenador.
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