Terzic y la metamorfosis del Athletic
Se ha metido en el bolsillo a San Mamés con una vistosa propuesta de juego • El vestuario responde a la exigencia y el equipo quiere volar en el primer año del alemán en al Liga
Elche, Levante y Alavés son las siguientes estaciones del nuevo Athletic de Edin Terzic, un equipo que después de perder sus dos primeros partidos de Liga ante Sevilla y Barcelona ha sacado con nota los compromisos frente a Celta y Atlético. El duelo ante el conjunto de Simeone le dejó bendecido en San Mamés. El preparador alemán (Menden, 43 años) disfruta con lo que tiene entre manos y no ha dudado en trasladar a sus allegados su satisfacción por equipo, afición y entorno. Está más que satisfecho con el desempeño diario de sus futbolistas porque además siente que ésto no ha hecho más que empezar. Entrenar al Athletic después de Valverde, por muchos años el técnico que más partidos ha dirigido en la historia del club, no es sencillo. Terzic lo sabía desde que conoció la propuesta de la Junta Directiva y desde el mismo momento que analizó la posibilidad se puso a trabajar en la idea. El trabajo que desarrolla ahora con sus jugadores viene de atrás puesto que antes de empezar los entrenamientos había mantenido varias charlas con los internacionales y también con los cedidos a los que quería en el grupo para su primer verano en el club. Su llegada a Lezama no fue a puerta fría. El alemán apuesta por el Athletic, por el que firmó después de haber recibido varias ofertas con las que cortar el parón de dos años sin entrenar tras salir del Borussia de Dortmund. Paciencia y minuciosidad forman parte de su agenda. Cuando en noviembre de 2017 se acabó su relación con el West Ham, donde ejercía como asistente de Slaven Bilic, Terzic recibió la llamada de un club de la Segunda División de Alemania con la ilusión de Bundesliga. Lo que para otro asistente con vocación de ascender de rango habría sido una oportunidad para Terzic fue un dilema. Debía aclarar qué quería ser en el fútbol y en los banquillos. Potenció su formación al tiempo que escribía su diario de actuación, que es un documento vivo al que incorpora reflexiones, y se puso en el camino de primer entrenador, aunque su siguiente trabajo fue como asistente. En ese último paso hacia la responsabilidad absoluta del banquillo habló con Bilic para compartir el desarrollo que había realizado. Y éste no lo dudó: ¡Adelante!. Igual que filósofos y pensadores de la talla de Heráclito de Efeso, Hegel o Nietzche fundamentaron teorías alrededor del conflicto, Terzic suma en el Athletic también a partir de esa condición. “Creo en los conflictos para salir de la zona de confort. Hay una línea muy final entre el conflicto y lo que supone perder un vestuario. Considero que tiene mayor valor una buena disciplina más que la motivación”, destacó tiempo atrás al analizar su modelo en The Coaches Voice. La base táctica de su trabajo depende también de una excelente relación con la plantilla, que en el fondo es la herramienta del éxito. El discurso de Terzic ha entrado a fuego en un vestuario al que no le cuesta cantar que cree en su entrenador. De la misma manera el entrenador se considera agradecido porque la confianza y creencia es mutua. El entrenador ha enriquecido a su equipo desde la agresividad, el ritmo, el ataque en oleadas y una sucesión de matices e intervencionismo para conseguir la máxima incomodidad en el contrario. Lo ha hecho con la seguridad de que se siente respaldadísimo por el vestuario. La flexibilidad táctica que ha ofrecido en cada partido se sustenta desde la voluntad y receptividad de la plantilla. Esa unívoca disposición del grupo es un matiz que resalta el entrenador y realza las opciones de juego y clasificatorias de los leones. Y el líder de la estructura no se cree la estrella: “No es mi Athletic, no es el de Terzic. Es el Athletic de todos, el que la gente quiere ver”.
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