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Thursday, September 3, 2026

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Soccer

Las plusvalías pendientes pasan factura al mercado del Betis

El club ha invertido unos 30 millones en fichajes, casi lo mismo que ha ingresado en ventas

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El Betis ha cerrado un mercado de fichajes que ha dejado cierta frustración entre sus aficionados. La plantilla mantiene buena parte del bloque que logró la clasificación para la Champions, incluidas sus principales estrellas (Antony, Abde, Cucho, Fornals, Isco, Natan...) y ha incorporado futbolistas importantes, con Dani Ceballos como guinda en el último día, pero la renovación no ha podido ser tan profunda como inicialmente se pretendía. Pellegrini puede echar en falta la llegada de un centrocampista de corte posicional, puesto en el que, como reclamó públicamente, le faltaba una pieza, pese a que la Dirección Deportiva entendiera que una nueva incorporación podía restar oportunidades a su gran apuesta, Facundo Bernal. Y también se echa en falta un central que pudiera elevar el nivel competitivo de esa demarcación, al tiempo que sobran centrocampistas después de que ni Iker Losada ni Nelson Deossa ni Álvaro Fidalgo atendieran las propuestas que tenían para salir. Detrás de buena parte de las dificultades que ha encontrado el club para completar su planificación aparece una cuestión económica que su presidente, Ángel Haro, trató de explicar ayer tras la presentación de Parrott y Ceballos como nuevos jugadores del Betis, en una extensa rueda de prensa, junto a Manu Fajardo, en la que llevó a cabo un detallado balance del mercado: la necesidad de generar plusvalías para sostener el elevado coste de la plantilla. El presidente utilizó como argumento que "el Betis es el cuarto equipo que más ha invertido en esta temporada de fichajes y tiene la quinta mayor plantilla de LaLiga". Una inversión que ronda los 30 millones de euros más variables por objetivos. Aunque el dato necesita también su contexto porque el club este verano, con las ventas de Sergi Altimira, Nobel Mendy (primero al Rayo y luego un porcentaje más con su marcha al Hull City) y Pablo García ha recaudado una cantidad prácticamente equivalente. El problema, por tanto, no está tanto en el balance directo entre compras y ventas de esta ventana veraniega de transferencias como en las necesidades económicas que arrastra el Betis y en el coste de la plantilla que pretende mantener: "El Betis tiene unos gastos ordinarios, formados por la plantilla deportiva, y con nuestros ingresos ordinarios no es suficiente. Hay que tener plusvalías para poder cuadrar las cuentas si queremos tener esta plantilla", reconoció Haro. Una situación que viene condicionada también por el ejercicio anterior. El club heliopolitano cerró la pasada temporada sin conseguir todas las plusvalías que había presupuestado, una desviación que ha reducido su margen de maniobra y que explica algunas de las particularidades del mercado recién finalizado. Haro detalló además por qué una operación como el traspaso de Pablo García al Racing, cerrada en las últimas horas, no proporcionó al Betis nuevo margen para reforzar inmediatamente la plantilla. "Incluso la plusvalía que se ha producido tampoco afecta al límite, teniendo en cuenta que tienes un límite donde hay una plusvalía estimada en función de la media de los últimos tres años, y hasta que no llegues a esa cantidad cualquier plusvalía no te computa", dijo. Es decir, parte de las plusvalías que vaya generando el Betis sirven primero para cubrir las cantidades ya contempladas en sus previsiones económicas antes de proporcionar margen adicional en el límite de coste de plantilla. De ahí que la operación de Pablo García tampoco fuera necesaria para poder cerrar la llegada de Ceballos. "Por tanto, desde un punto de vista ni deportivo ni económico afectaba a la llegada de Dani Ceballos. De alguna manera se ha ido comentando que era necesaria la salida de Pablo para la llegada de Dani y es algo totalmente falso", insistió Haro. La inscripción del utrerano sí ha obligado, sin embargo, al Betis a asumir un esfuerzo adicional en sus cuentas después de que no se produjeran varias de las salidas con las que trabajaba la Dirección Deportiva. "El esfuerzo es fundamentalmente un esfuerzo en la cuenta de resultados. Tendrían que haberse producido algunas de las salidas para que no fuera tal esfuerzo; no se produjeron esas salidas que esperábamos días antes del cierre del mercado y por tanto las plusvalías que tenemos que generar este año para cuadrar cuentas son mayores", explicó el presidente. Ahí aparece una de las principales consecuencias del mercado. El Betis ha conseguido encajar a Ceballos sin desprenderse de ninguno de sus principales activos, pero a cambio eleva la cantidad de plusvalías que deberá generar durante el ejercicio 2026-27. Es decir, ya sea en el próximo mercado invernal, en enero, o el próximo verano, a ser posible antes del cierre del ejercicio a 30 de junio, los verdiblancos necesitan generar plusvalías para evitar el desfase. El club tuvo la posibilidad de avanzar buena parte de ese camino el último día de mercado con Abde. Llegó una importante propuesta por el internacional marroquí, procedente del Everton, pero a esas alturas del verano el Betis sólo estaba dispuesto a aceptar una cantidad prácticamente irrechazable: "Llegó una oportunidad de gran venta con la operación de Abde el último día de mercado, pero entendíamos que ese día había que pedir prácticamente la cláusula; no se llegó a la cláusula y decidimos mantener la plantilla en un año de Champions". La consecuencia deportiva de todo este escenario es que la planificación terminó sin poder completar algunos de los movimientos que se habían manejado. Especialmente significativo fue el del pivote defensivo. Pellegrini había solicitado públicamente un jugador de ese perfil y el Betis llegó al último día de mercado valorando esa incorporación e incluso sondeando varios nombres por si una salida de última hora abría la puerta a un fichaje con el que poner el broche a la planificación, pero dichas salidas necesarias no se produjeron. Manu Fajardo defiende ahora que la apuesta del club para esa posición es Facundo Bernal, acompañado por Marc Roca, aunque admite que el escenario podría haber sido distinto con alguna ficha disponible: "Tenemos jugadores en la plantilla que pueden ocupar esa demarcación y no se sabe si, de haber tenido fichas disponibles, hubiésemos ido a por un perfil más defensivo o de mayor equilibrio". El propio director deportivo realizó autocrítica precisamente por las dificultades para aligerar la plantilla. "A la hora de dar salidas a jugadores, hay que afrontarlo desde una postura o dureza que a lo mejor no hemos tenido en distintos momentos del mercado; de eso se aprende". El escenario económico obliga así al Betis a mantener un complicado equilibrio entre sus aspiraciones deportivas y su capacidad de generar recursos. Haro puso cifras a esa elección. Según el presidente, el club podría prescindir de la necesidad recurrente de plusvalías, pero tendría que reducir de forma importante su inversión en la plantilla: "Puedes plantearte que no sean necesarias las plusvalías para cuadrar cuentas, pero eso conlleva que en lugar de tener 140 millones de gastos de plantilla deportiva, te tienes que ir probablemente a 105. Eso significa competir con equipos que suelen estar entre el puesto 8 y el 12". El Betis, a la espera del nuevo Benito Villamarín que aumente los ingresos recurrentes y reduzca la necesidad de realizar este tipo de ventas, ha optado durante los últimos años por mantener el primero de esos modelos, más exigente económicamente y apoyado en la generación recurrente de plusvalías. Una fórmula que ha acompañado al crecimiento deportivo del equipo, pero que este verano, después de no alcanzar los traspasos previstos en el ejercicio anterior y de no conseguir algunas de las salidas esperadas, ha terminado condicionando la profundidad de la renovación de una plantilla que afronta el regreso a la Champions con jugadores de muchísimo nivel, pero con algunas incógnitas sobre las que el tiempo terminará dictando sentencia.

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