El 'alumno' Chivu desafía al 'maestro' Mourinho
Así es el Inter al que se enfrentará el Real Madrid en su debut en Champions
Pese a los recientes enfrentamientos de 2021 -en un Bernabéu con aforo reducido por las restricciones derivadas de la COVID- y de 2023 -cuando el partido se disputó en Valdebebas-, la última vez que el Inter jugó ante un Bernabéu abarrotado fue en 2010, con motivo de la final de la Champions que los 'nerazzurri' ganaron por 2-0 al Bayern gracias a un doblete de Milito. En el banquillo del Inter estaba José Mourinho, hoy entrenador del Real Madrid, y como lateral izquierdo de aquel campeón de Europa jugaba un tal Cristian Chivu, ahora técnico interista. El duelo de esta noche, nada menos que 16 años después, es una cita con el pasado. Y eso que, en los últimos tiempos, el 'maestro' José no ha sido precisamente demasiado generoso con su 'alumno' Chivu. Así hablaba de él el pasado mes de mayo, después del primer 'Scudetto' conquistado por el rumano como entrenador: "Cuando jugaba no era un entrenador sobre el césped, si es eso lo que quiere saber. Este año ha tenido un poquito 'la estrellita', porque ninguno de los demás ha sido realmente un rival fuerte por el 'Scudetto". En definitiva, no fueron precisamente palabras de elogio. En la rueda de prensa previa al partido en Valdebebas, 'The Special One' aseguró que le parecía "extraño que el Inter no haya vuelto a ganar la Champions". La respuesta de Chivu no se hizo esperar: "Habría que preguntarle a Mourinho si quería que el Inter ganara…". En definitiva, el entrenador interista, pese a algún que otro roce con su maestro, ha demostrado haber aprendido mucho de su estilo comunicativo: la partida de ajedrez ya ha empezado en la sala de prensa. Es cierto: el Inter no ha vuelto a ganar la Champions desde aquel lejano 2010 -sigue siendo el último equipo italiano en conseguirlo-, pero desde entonces ha disputado nada menos que dos finales de la máxima competición europea en las últimas cuatro ediciones. El equipo que aterriza en el Bernabéu es un bloque fuerte, consciente de sus posibilidades y en plena dinámica ganadora. Un ciclo que comenzó con la llegada de Conte y el primer 'Scudetto' de la temporada 2020-21 y que, desde entonces, no ha dejado de dominar en Italia: tres 'Scudetti', tres Copas de Italia y tres Supercopas en los últimos cinco años. La evolución del Inter, siempre dentro de una línea de continuidad, ha sido constante. Antonio Conte fue el primero en sentar las bases, con el paso al 1-3-5-2 y la consagración de varios de los pesos pesados del actual Inter, como Bastoni, Barella y el capitán Lautaro Martínez. Después llegó el turno de Simone Inzaghi, que heredó la estructura milimétrica del Inter de Conte y la hizo más fluida, favoreciendo continuos intercambios de posición dentro de un juego posicional muy difícil de descifrar. Y, por último, Chivu, que pese a su complicado inicio la temporada pasada -tres puntos en las tres primeras jornadas- ha adelantado la altura media del bloque, convirtiendo al equipo en un conjunto todavía más ofensivo. De hecho, a diferencia de un Real Madrid inmerso en plena reconstrucción -y además castigado por numerosas bajas-, el Inter es una máquina perfectamente engrasada. No cuenta con los extraordinarios picos de talento individual de los blancos, pero sí con un sistema que lleva ya cinco o seis temporadas funcionando y perfeccionándose. El mercado de verano estuvo marcado por la consolidación del proyecto, sin salidas de ninguna de sus grandes figuras y con la llegada de varios futbolistas que han aumentado el fondo de armario, hasta convertir probablemente a esta plantilla en la más competitiva desde los tiempos del Inter de Mou. Llegaron Djed Spence -una de las grandes revelaciones de Inglaterra en el Mundial- y John Stones para reforzar la defensa, Curtis Jones procedente del Liverpool para el centro del campo, regresó Pavard y se quedó en la primera plantilla Aleksandar Stankovic, hijo de aquel Dejan al que dirigió Mourinho. La gran ausencia, evidentemente, será Federico Dimarco, que se quedó en Milán por un problema en la rodilla sufrido durante la alocada remontada ante el Nápoles. La temporada pasada fue elegido mejor jugador de la Serie A, después de firmar nada menos que siete goles y la barbaridad de 17 asistencias. En su lugar debería jugar Carlos Augusto, un futbolista sin duda fiable y sólido, pero que no ofrece el mismo empuje ni la misma amenaza ofensiva que el italiano. Bajo palos estará Josep Martínez, formado en la cantera del Barça y ascendido esta temporada al puesto de titular tras la marcha de Sommer. Defensa de gala con Bisseck-Akanji-Bastoni. En el centro del campo, junto a los intocables Çalhanoglu y Barella, está previsto el estreno como titular de Curtis Jones. Luis Henrique y Carlos Augusto ocuparán las bandas. Y arriba, una de las parejas más complementarias de Europa: Lautaro Martínez y Marcus Thuram. Ninguno de los dos está todavía a su mejor nivel físico después del esfuerzo realizado en el Mundial, pero ambos ya fueron letales ante el Nápoles: el argentino firmó un doblete, coronado con su habitual celebración en pleno éxtasis subido a la valla junto a la afición, mientras que el francés marcó de cabeza nada más saltar al terreno de juego. El Real Madrid-Inter servirá para medir el verdadero nivel en el que se encuentra el equipo de Mourinho, ante el primer gran examen de verdad de la temporada. Enfrente, los blancos tendrán a un conjunto experto, ganador, acostumbrado a disputar partidos de máxima exigencia y que tratará de imponer su fútbol sin pensar demasiado en especular. Al mismo tiempo, sin embargo, y a diferencia de lo que sucede en muchos partidos de Liga, el Madrid también podrá encontrar espacios que atacar a la espalda de la defensa de Chivu. Y ahí es donde Vini y Diomande -llamado a empezar a dar las primeras señales del 'galáctico' que lleva dentro- pueden resultar devastadores. Alumno contra maestro, pasado y presente entrelazados, talento individual frente a una férrea organización colectiva. Real Madrid-Inter está servido.
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