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Friday, September 4, 2026

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Mourinho y Parrott: del balón del debut en la Premier a su reencuentro en LaLiga siete años después

El portugués fue quien le dio la alternativa al irlandés del Betis en su etapa en el Tottenham

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El Estadio de La Cartuja vivirá esta noche muchos reencuentros. Por ejemplo, el de Pellegrini y Mourinho, una vez zanjada públicamente por ambos la polémica surgida hace más de una década por una desafortunada frase del portugués; los de Diego Llorente, Álvaro Fidalgo e Isco Alarcón con el club al que pertenecieron; o los de Fran García y Dani Ceballos con quienes, hasta hace poco más de un par de meses, eran sus compañeros de equipo. Pero también habrá oportunidad de que se crucen en la banda dos viejos conocidos: José Mourinho y Troy Parrott. Hace casi siete años, el actual técnico del Real Madrid y el delantero irlandés, recién llegado al Betis, compartieron un momento muy especial en Inglaterra. El portugués fue uno de los entrenadores que acompañó al nuevo goleador verdiblanco en sus primeros pasos en la élite y protagonizaron juntos una curiosa historia que todavía hoy guarda un significado especial para Parrott. Ocurrió el 7 de diciembre de 2019, pocas semanas después de la llegada de Mou al banquillo del Tottenham, en un partido en el que los Spurs golearon por 5-0 al Burnley y que supuso el debut de Troy en la Premier League, con sólo 17 años de edad, sustituyendo a Dele Alli en los minutos finales. El irlandés, que se presentaba como una de las joyas de la cantera del conjunto londinense y como el heredero natural de Harry Kane, ya había tenido la oportunidad de estrenarse con el primer equipo. Había jugado pocos meses antes más de una hora de partido, de la mano de Mauricio Pochettino, frente al Colchester United en una eliminatoria de la EFL Cup. Pero fue con Mourinho, sustituto del argentino en la dirección técnica de los Spurs, con quien pudo cumplir el sueño de debutar en la Premier, una estreno que quedó para el recuerdo por un balón que terminó ocupando un lugar especial en la casa de la madre de Troy. En la goleada del Tottenham ante el Burnley, el surcoreano Heung-min Son marcó un de los tantos más espectaculares de su carrera. Un impresionante eslalon sorteando rivales hasta encontrar la portería. Como premio, y pese a que Kane había rozado el triplete con dos dianas, quiso llevarse la pelota a casa. Pero ahí apareció Mourinho, acercándose al mediapunta para pedírsela porque entendía que tendría un significado mucho más especial para Parrott. Se acercó al irlandés, se la regaló y ambos se fundieron en un abrazo. Un gesto que, pese al tiempo transcurrido, el delantero bético no ha olvidado. "A veces el balón es para el jugador que marca un 'hat-trick'. Creo que tiene mucho más significado para un chico de 17 años", explicó Mourinho en ese momento sobre su decisión. Una semana antes, Parrott estaba jugando la Youth League con futbolistas de su edad. Y de repente, compartía vestuario y terreno de juego con las estrellas del Tottenham en la Premier, incluido el argentino Giovani Lo Celso, compañero suyo hoy en el vestuario del Betis. Aquel balón viajó después a Dublín, a la casa familiar de un futbolista que sueña ahora con hacer carrera en LaLiga. La relación entre José y Troy, sin embargo, fue mucho más allá de aquel gesto. Mourinho veía potencial en el joven delantero, pero también trató de frenar las expectativas que comenzaban a generarse a su alrededor. Con Kane lesionado y parte de la afición reclamando más minutos para el canterano, el técnico portugués dejó claro públicamente que todavía tenía camino por recorrer. "Todavía no es un jugador hecho", llegó a decir sobre Parrott, al que definió como "un privilegiado" por tener la oportunidad de entrenarse habitualmente con el primer equipo siendo prácticamente un juvenil. Mourinho también le reclamó más cuando bajaba a jugar con el equipo sub-23, convencido de que debía demostrar sobre el césped por qué era uno de los elegidos para trabajar con los mayores. El tiempo ha terminado dando otra perspectiva a Parrott de aquellos meses. El delantero ha reconocido posteriormente que entonces se sentía preparado para jugar regularmente en la Premier, aunque ahora entiende que todavía le faltaba recorrido, especialmente desde el punto de vista físico. "Me sentía preparado, pero creo que no lo estaba", admitió el delantero irlandés en una extensa e interesante entrevista concedida a Miguel Delaney para The Independent en febrero de este mismo año, cuando defendía los colores del AZ Alkmaar. También desveló parte del trabajo que Mourinho realizó con él durante su etapa en Londres. Pese a dirigir a un vestuario repleto de estrellas, el portugués dedicaba tiempo al joven atacante para corregir movimientos y enseñarle dónde debía aparecer dentro del área. Y tenía el mejor ejemplo posible a pocos metros. "Sacaba tiempo para intentar ayudarme a mejorar, para enseñarme qué posiciones debía ocupar, utilizando a Harry Kane como referencia", recordó Parrott sobre Mourinho. Una exigencia que se quedaba principalmente sobre el césped: "En el campo sí era exigente. Fuera de él era una persona con muy buen carácter". Parrott terminó abandonando el Tottenham después de varias cesiones y encontró en los Países Bajos el escenario ideal para relanzar su carrera. Sus caminos y los de Mourinho volvieron a cruzarse fugazmente durante la etapa del portugués en el Fenerbahçe, después de un partido frente al AZ Alkmaar, cuando ambos mantuvieron una conversación. Esta noche volverán a verse, ahora en LaLiga y como adversarios. Mourinho tendrá enfrente a un futbolista muy distinto de aquel adolescente de 17 años que intentaba abrirse paso entre las estrellas del Tottenham. Parrott se encontrará de nuevo con uno de los técnicos que marcaron sus primeros pasos en la élite. El mismo que un día le pidió el balón a Son para regalárselo como recuerdo de su estreno en la Premier.

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