Mou saca el escudo
El técnico encajó su primera derrota mucho antes que en su etapa anterior, pero no reprocha nada a sus jugadores: "Merecimos ganar, pero el merecer no da puntos"
La nueva era de Mourinho al frente del Real Madrid tropezó con su primera derrota en la cuarta jornada. Era inevitable pasar tarde o temprano por este trance, pero llegó de la forma más cruel para el conjunto blanco: con un gol de Troy Parrott en el minuto 81 que hizo estallar La Cartuja. Un mazazo tardío que dejó al Madrid sin premio en una noche que se le acabó atragantando. Habían sido los tres primeros partidos oficiales los que el luso encadenó sumando de tres en tres. En su primera etapa tardó mucho más en conocer la derrota; hubo que esperar hasta noviembre, cuando el Barça apeó al Madrid en el Camp Nou con aquel memorable 5-0 que aún perdura en la memoria azulgrana. Pero han pasado dieciséis años, y esto ya es otra historia. Ante el Betis, el Madrid no encontró el camino del gol. Estrelló varios balones en la madera, se topó con un enorme Valles que se coronó deteniendo un penalti a Mbappé y sufrió también la mala fortuna de Espí, autor de un golazo anulado por centímetros. Salió cruz para Mourinho, que ni en la sala de prensa consiguió explicarse el porqué de una derrota que no encajaba con lo visto sobre el césped. Y sin embargo, no fue noche de reproches. Este Mourinho está siendo otro, mucho más sereno, incluso con el arbitraje, al que no afeó las acciones más determinantes, aunque sí discrepó del criterio de las amonestaciones. "No he visto las dos jugadas polémicas en detalle en el vestuario y no te puedo comentar. No sé cómo Arda termina el primer tiempo con una amarilla cuando ha jugado tanto y ha hecho una faltita", comentó, midiendo mucho más las formas que en otros tiempos. Lejos de señalar a nadie, el luso sacó el escudo para blindar a los suyos. Se mostró satisfecho con el rendimiento colectivo pese a la evidente falta de pólvora arriba, donde ni Vinicius, ni Mbappé, ni Bellingham tuvieron su día. "Colectivamente el equipo ha jugado muy bien en todos los aspectos, e individualmente también. No tengo nada que reprochar a ningún jugador, todo lo contrario", proclamó, arropando a un vestuario que se fue de vacío. Tampoco los cambios revolucionaron el guion. Bernardo Silva, Trent y Diomande no elevaron el listón de un Madrid urgido de un gol que diera un golpe sobre la mesa, y hasta vieron cómo el partido se decantaba del lado local. Pero ni por esas cruzó por la mente de Mou la tentación del reproche. "Los he hecho no porque no estuviera contento, sino para sacar del campo a jugadores que tenían amarilla. La gente lo ha dejado todo. Merecimos ganar claramente, pero el merecer no da puntos", zanjó, resignado. Si acaso, el único pero que deslizó el técnico fue de otra índole, más ligado a la picaresca del juego que al rendimiento. Mou dejó entrever que a los suyos les faltó malicia frente a un rival que supo manejar los tiempos. "Los jugadores del Betis son más listos que los del Madrid, que son puros, naif. Los del Madrid se levantan inmediatamente, y los del Betis son más listos y, con el apoyo de una afición fantástica que empuja y presiona, consiguen este tipo de cosas", analizó. Guardó, eso sí, sus mejores palabras para Espí, pese a que su tanto anulado no sirviera esta vez para puntuar: "Es un chico que entra diez o quince minutos y te hace un fantástico gol, que puede ser fuera de juego o no, pero es un jugador importante para nosotros". Un consuelo individual en una noche para olvidar, en la que Mourinho, fiel a su nueva versión, prefirió proteger a los suyos antes que buscar culpables.
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