Bellingham vuelve al lugar del crimen
Liberado por Mourinho, el inglés ha recuperado su rol de llegador al área y ya suma dos goles y dos asistencias, con la estela de Lampard como espejo
Jude Bellingham ha irrumpido en la 2026/27 como un titán, y lo ha hecho regresando a la escena de sus mejores fechorías: el área rival. Su Mundial, con siete goles y una asistencia, ya anticipaba que con Mourinho tenía todas las papeletas para reencontrarse con su mejor posición. Era casi inevitable que el portugués acabara concediéndole la libertad con la que lo estamos viendo renacer, esa que nos devuelve, a estas alturas de 2026, al Bellingham deslumbrante de 2023. Y es que, en su caso, volver a la casilla de salida es una bendición. En las tres primeras jornadas de su temporada inaugural de blanco sumó cuatro goles y una asistencia jugando prácticamente de delantero. El área era entonces su coto de caza, y ahora vuelve a serlo tras dos campañas lejos de su nivel. Ya acumula dos tantos y dos asistencias en tres partidos ligueros, y todo con el añadido de que su pretemporada se limitó a 29 minutos en el amistoso ante el Schalke. Ni el óxido de las vacaciones ha podido con su instinto. Así como Ancelotti lo tuvo claro en su día, Mourinho detectó de inmediato el desaprovechamiento de Jude la temporada pasada. "He pactado con él que no quería ver a Jude defender casi como un segundo lateral izquierdo, algo que le he visto hacer muchas veces", reveló el técnico tras la victoria ante el Málaga. Una de sus mejores decisiones hasta ahora: liberar al inglés de las cadenas que lo alejaban del gol. Por primera vez en dos temporadas emerge una figura capaz de disputarle el protagonismo a Mbappé. Con regularidad resulta complicado, cierto, porque es el galo quien suele acaparar los goles y, con ellos, los focos. Es precisamente Mbappé quien se está beneficiando de que Jude vuelva a ser ese peligro desatado que pone en guardia a las defensas. Con el inglés merodeando el área, Kylian encuentra menos vigilancia, un espacio que la pasada campaña no existía porque Bellingham apenas se aproximaba a la zona de castigo. El fenómeno, en realidad, no es nuevo para los planes de Mourinho. A lo largo de su carrera, el luso ha hecho del centrocampista de segunda línea una de sus armas más temidas. El primer ejemplo lo firmó en el Oporto con Deco, aunque el brasileño respondía a un perfil más asociativo, más de dar que de rematar, y bajo su tutela se consagró como mejor jugador de la Champions que los dragones ganaron en 2004, donde repartió 10 asistencias de sus 29 totales en el curso. Después llegaron otros perfiles más incisivos. Wesley Sneijder renació a sus órdenes en el Inter del triplete de 2010, mejorando notoriamente las cifras de su etapa gris en el Madrid hasta el punto de que algunos lo reclamaron para el Balón de Oro de aquel año. Pero el gran espejo en el que Bellingham debe mirarse es Frank Lampard, su compatriota. En el Chelsea, Mourinho lo encumbró hasta convertirlo en el máximo goleador histórico del club, con 211 tantos. A las órdenes del luso firmó cerca de 71 goles, con una temporada de cifras de escándalo en la que alcanzó los 21 tantos y 21 asistencias. Ese es el techo de lo que un mediapunta puede alcanzar en sus manos, y el listón que Jude tiene ahora enfrente. Ellos marcan el camino de lo que un mediapunta puede llegar a ser en manos de Mourinho, y el inglés reúne argumentos de sobra para inscribir su nombre en esa estirpe. Si el arranque es un anticipo, el Madrid ha recuperado a su llegador más determinante justo cuando el técnico que mejor sabe explotarlo se ha sentado en su banquillo. La casilla de salida, para Bellingham, huele de nuevo a gol.
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