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Tuesday, September 1, 2026

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Congelación de óvulos: la RFEF en defensa de la maternidad

La iniciativa pionera de la federación se aplaude, pero expertas apuntan que no es la panacéa y que "no hay que olvidar la reproducción natural"

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La maternidad ya no está fuera de juego. La Federación Española de Fútbol presentará el 21 de este mes un acuerdo con la Clínica Tambre por el que las futbolistas internacionales que hayan formado parte de alguna convocatoria de la selección desde la última NationsLeague en adelante podrán congelar sus óvulos acogiéndose a este programa. La medida, pionera en el deporte español, favorecerá que las futbolistas no tengan que renunciar al deseo de ser madres por su profesión, medida de presente y futuro, pues cada vez se extiende más la carrera deportiva que coincide en tiempos con la época más fértil de las mujeres. “Desde luego que hay una parte muy positiva”, advierte Patricia Bartolomé, directora del único máster en fertilidad integrativa que hay en España. “Pero es un titular muy peligroso que se diga que congelar los óvulos es garantía de fecundidad futura”. La terapeuta advierte que aunque se vitrifiquen los óvulos, “no congelas tu útero, tu cuerpo, tu maternidad... Luego hay un proceso largo en un cuerpo que ya no es el mismo. Hay que fecundar ese óvulo, tiene que madurar, tiene que implantarse, luego ese embrión tiene que crecer favorablemente, una gestación de nueve meses”. Y arroja un dato que recalca no es categórico, pero sí significativo. “En 2022 había en España más de 300.000 óvulos congelados y sólo nacieron por este método 350 niños. Evidentemente no todos se implantaron: unos perma- necieron en ese estado, otros eran inservibles, otros más no fecundaron. Lo que quiero que entiendan es que sólo es una posibilidad más de reproducción, no una garantía de que si congelas 20 óvulos tienes 20 fetos en potencia. Porque luego puede no servir ninguno y esa falsa expectativa tiene que paliarse con información”. Se evitaría así, dice la experta, “un coste emocional que, en caso de no dar resultado, suele ser muy complicado. Se vende demasiado bonito”. Nunca hasta ahora una federación había ido tan lejos. La WNBA, la liga profesional estadounidense de baloncesto, fue pionera inspirada en las políticas de empresas como Facebook y Apple. Cuando el sindicato de jugadoras firmó su convenio colectivo en 2019, incluyó la opción de que las veteranas fueran reembolsadas hasta 20.000 dólares al año por gastos de adopción, subrogación, congelación de óvulos o tratamientos de fertilidad. En convenios posteriores esa cifra se amplió: los últimos acuerdos elevaron el reembolso hasta 60.000. Lo han copiado algunos clubes de fútbol. En esa línea, las tenistas de la WTA tienen acceso a becas para tratamientos de fertilidad, incluida la congelación de óvulos y la fecundación in vitro, dentro de la nueva política de maternidad, con clasificación protegida al volver. “Lo ideal”, remata Bartolomé, “es que el deporte se adaptara a la mujer y no la mujer al deporte. Tenemos un problema social. Queremos camibar la realidad biológica, pero de momento no es posible. Es una técnica que se inició hace 40 años como alternativa a una fertilidad amenazada por un cáncer o similar, pero ahora se quiere medicalizar a todas las mujeres. No hay que olvidarse de la reproducción natural. El cuerpo tiene unos tiempos y unas respuestas. Se le puede intentar engañar, pero a veces funciona y otras veces no. Y esto no es por una cuestión religiosa o moda. Es pura biología”.

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