Todo menos fútbol en la vuelta a Vallecas: pintadas, protestas, un palco vandalizado y mucha tensión
El Rayo Vallecano vivió uno de sus días más aciagos en la vuelta a su estadio
Lo que parecía que iba a ser una "fiesta" en el barrio, acabó convirtiéndose en todo lo contrario. Sergio Camello acuñó ese término tras el encuentro ante Osasuna al referirse a las ganas que tenían todos, club, jugadores y aficionados, de reencontrarse en su estadio, pero ese día ha llegado y no ha sido ni mucho menos divertido, más bien tenso e incluso triste. El cielo estuvo encapotado, con lluvia paulatina y un ambiente como el día, nublado. La sede franjirroja presentó 4.462 espectadores en el día de la vuelta del Trofeo de Vallecas. Todas las miradas estaban puestas en las instalaciones, los aficionados echaron un ojo a las mejoras que les permitieron volver a su casa. Sin embargo, muchos no las encontraron. Algunos asientos estaban manchados, baños en malas condiciones e incluso con grifos sin agua y suelos con desperdicios. Algunas cabinas de prensa también se encontraban manchadas y con cableado sin colocar correctamente. Después de tanto tiempo, la afición todavía se encuentra con el estadio que aún no está en buenas condiciones. Cabe recordar que el Rayo Vallecano aún debe solucionar ocho puntos en diferentes áreas del estadio, porque si no se podría extinguir la concesión. También hubo problemas con el nuevo videomarcador. Un elemento que falló en algunos momentos del encuentro. En el minuto 54', con un resultado de 1-0, apareció un 1 en la parte del escudo del Cagliari y un minuto después, el marcador volvió a la normalidad en cuanto a los goles, pero no en cuanto a los minutos. Durante unos instantes, se quedó congelado en el 45', cuando en realidad era el 55'. Además de los asientos sucios, algunos de los situados en el palco presidencial aparecieron vandalizados. Presentaban cortes y manchas de pintura y el Rayo condenó los actos con un primer comunicado. El club citó que se debe a una "campaña de acoso, extorsión e intimidación que están sufriendo nuestro presidente y su familia y por ende todo el Rayo Vallecano de Madrid desde el pasado 28 de julio". En ese mismo comunicado también se señaló a la Comunidad de Madrid y al Consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco. "¿Es esta la colaboración público-privada que quiere el Consejero de Deporte para el Estadio de Vallecas?", comienza el escrito. El político rápidamente salió al paso con unas declaraciones vía 'X'. "Desde la Comunidad de Madrid condenamos cualquier tipo de acto de vandalismo en el Estadio de Vallecas. Este no es el camino para resolver los problemas del estadio", reza el mensaje. Tres minutos después de que Munuera Montero diera el pitido inicial, se sucedieron cánticos hacia Raúl Martín Presa, que se hicieron recurrentes desde el minuto 15 hasta el 30. Además, se desplegó la pancarta "Por un Rayo despresado". Durante varios minutos, se multiplicó la tensión y hasta la megafonía tuvo que hacer un llamamiento a la calma. Un grupo de aficionados encapuchados se puso en los límites que separan la tribuna presidencial para protestar en contra de la propiedad. Tanto el presidente como el vicepresidente no se encontraban allí en aquel momento. Se sentaron en la segunda parte y Raúl Martín Presa hizo su aparición al entregar los regalos a Óscar Valentín y el Trofeo de Vallecas al Cagliari. Sin foto oficial. Desde la grada, al campo. Horas más tarde, el club publicó un segundo comunicado condenando estos hechos. En él afirma que algunos de esos encapuchados intentaron "asaltar el palco desde el exterior del graderío" y después desde la puerta principal. Además, asegura que algunas afirmaciones que se realizaron durante la asamblea rayista convocada por la Plataforma ADRV fueron un "caldo de cultivo" para lo que sucedió el día de ayer. Después del encuentro, Beñat San José fue cuestionado sobre la situación del club y reconoció que su equipo notó ese clima de crispación. "Ha habido un ambiente crispado por momentos. Es un momento de tensión que se está produciendo. Me intento centrar en lo positivo. La afición tiene derecho a expresarse y espero que todo se normalice", dijo. Para luego recalcar que "ojalá que todo se solucione por el bien de todos". Al final, la derrota ante el Cagliari fue lo de menos. La vuelta a casa no fue plácida y la situación cada vez va siendo más límite. El club se divide, las instituciones luchan entre sí y la afición cada vez está más harta. El próximo 10 de octubre, el Rayo Vallecano recibirá al Athletic Club en la jornada 8 de LaLiga y muchos se preguntan si acudir al estadio.
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